lunes, 29 de febrero de 2016

Frases del Beato José Gabriel Brochero

"La hostia consagrada es un milagro de amor, es un prodigio de amor, es una maravilla de amor, es un complemento de amor, y es la prueba más acabada de su amor infinito hacia mí, hacia ustedes, hacia el hombre" 


"El Señor me dio la salud, él me la quita; bendita sea su santa voluntad. Debemos estar siempre conformes con los designios de Dios.”" 

"No somos cristianos por una idea o decisión ética sino por encontrarnos con Jesucristo." 

"Dios es como los piojos, está en todas partes, pero prefiere a los pobres" 




"Yo me felicitaría si Dios me saca de este planeta sentado confesando y predicando el Evangelio." 

"Yo le he dicho al Señor Obispo y le he repetido hasta el fastidio quizás, que lo acompañaré hasta la muerte como simple soldado que desea morir en las peleas de Jesucristo." 

"Dios me da la ocupación de buscar mi fin y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo." 

"La gracia de Dios es como la lluvia que a todos moja." 

"Jesús convida con un modo suavísimo, con palabras dulcísimas a seguirle y ponerse bajo su bandera. En la cruz está nuestra salud y nuestra vida, la fortaleza del corazón, el gozo del espíritu y la esperanza del cielo" 

"Para llorar como hombre, como puedo llorar yo. Para sufrir persecuciones como hombre, como puede sufrirlas cualquiera de ustedes. Para padecer hambre, sed, tristeza. Para experimentar los desprecios de la vanidad, la indiferencia del orgullo, las burlas de la impiedad… Para beber la hiel de la calumnia. Para apurar las heces de la maledicencia. Para sufrir en su persona… Todo cuanto debía padecer el hombre, a fin de que el hombre experimentase las riquezas de su misericordia y las dulzuras de su amor. Apareció, en fin, entre nosotros el Hijo de Dios hecho hombre para asimilarse perfectamente al hombre, a fin de que el hombre se hiciese Dios y pudiese participar de su infinito amor." 

"Yo estoy muy conforme con lo que Dios ha hecho conmigo relativamente a la vista y le doy muchas gracias por ello. Cuando yo pude servir a la humanidad me conservó íntegros y robustos mis sentidos. Hoy, que ya no puedo, me ha inutilizado uno de los sentidos del cuerpo. Es un grandísimo favor el que me ha hecho Dios nuestro Señor en desocuparme por completo de la vida activa y dejarme la ocupación de buscar mi fin y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo." 

"El sacerdote que no tiene mucha lástima de los pecadores es medio sacerdote. Estos trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote; si no llevo en mi pecho la caridad, ni a cristiano llego." 

"Mis amados: que Dios amó al hombre desde la eternidad es una verdad tan clara y tan demostrada que el solo pensar lo contrario es y sería el colmo de la locura… El amor eterno de Dios hacia el hombre está escrito en todas las maravillas de la creación… los prodigiosos fenómenos de la naturaleza que, a cada paso, nos asombran, publican por todas partes ese amor. Lo mismo hacen los luminosos astros que embellecen el firmamento. Igual cosa publican las refulgentes estrellas que tachonan y esmaltan la bóveda celeste. El cambio periódico de las estaciones, la riqueza del mundo vegetal y animal, y todo lo grande y sublime que presenciamos en el universo, predican que Dios amó al hombre desde la eternidad y que, en él, puso los ojos de su amor y de su predilección" 

"A los sacerdotes: “Cuanto sean más pecadores o más rudos o más inciviles mis feligreses, los han de tratar con más dulzura y amabilidad en el confesionario, en el púlpito y aún en el trato familiar”" 

"Acerca de su ordenación de sacerdote: “Sentí mucho miedo. Apenas soy un pobre pecador, tan lleno de límites y miserias. Y me preguntaba: ‘¿Podré ser fiel a la vocación? ¿En qué enredo me metí?’ Pero en seguida una sensación inmensa de paz invadió todo mi ser. Porque si el Señor me había llamado, Él sería fiel y sostendría mi fidelidad; además, Jesús, el Buen Pastor, jamás niega sus dones a quienes lo siguen y son ‘otros Jesús’ como su Hijo muy amado.”" 

"En fin, mi amigo, yo, usted y todos los hombres somos de Dios en el cuerpo y en el alma. Él es el que nos conserva los 5 sentidos del cuerpo y las 3 potencias del alma, y el mismo Dios es quien inutiliza algunos o todos los sentidos del cuerpo y lo mismo hace con las potencias del alma. Yo estoy muy conforme con lo que ha hecho conmigo relativamente a la vista y le doy muchas gracias por ello. Cuando yo pude servir a la humanidad, me conservó íntegros y robustos mis sentidos. Hoy, que ya no puedo, me ha inutilizado uno de los sentidos del cuerpo. En este mundo, no hay gloria cumplida, y estamos llenos de miserias." 

"La gracia de Dios es como la lluvia, que a todos moja" 


"Jesucristo impone a sus soldados leyes al parecer muy duras: 'Niégate a ti mismo, carga con tu cruz y sígueme', porque el negarse a sí mismo, importa una renuncia completa de todos los placeres del sentido, un abandono de las riquezas superfluas, y un desprecio de los vanos honores. Tomar la cruz, es la preparación del ánimo, para tolerar las cosas contrarias al genio de la naturaleza; tales son, la penitencia, la mortificación del cuerpo, la pobreza de espíritu y la humildad de corazón: cosas todas que se oponen directamente a los tres genios de apetitos que sugiere Lucifer" 


"Dios en los santos Ejercicios me ha enseñado a mí y a ustedes que el hombre debe primero perder su honor, sus bienes o riquezas y su vida misma, antes que perder a Dios, o sea, su salvación" 


"Porque entonces es cuando su Amor se acrece, se vigoriza, se agiganta, se rebalsa por todas partes, y se revienta, si puedo expresarme así, y hace entonces un milagro de amor: la Eucaristía" 


"Promover el hombre aquí en la tierra pero con la vista fija en el cielo."

http://www.recursoscatolicos.com.ar/Frases/curabrochero.htm

San Cristóbal Magallanes

Nació en Totatiche, Jalisco (México) el 30 de julio de 1869. Se crió en el seno de una familia muy humilde y hasta los 19 años trabajó en el campo. En 1888 ingresó al seminario de Guadalajara donde se distinguió por su piedad, honradez y aplicación.

Fue ordenado sacerdote en setiembre de 1899 en la iglesia de Santa Teresa en Guadalajara. Desempeñó el cargo de capellán y subdirector de la escuela de artes y oficios en Guadalajara. Fue párroco de Totalice por 17 años hasta que fue fusilado. 

Organizó centros de catecismo y escuelas en las rancherías, construyó una presa para favorecer el riego, fundó un asilo para huérfanos, y pequeños fraccionamientos de tierra para ayudar a los pobres.

El 21 de mayo de 1927 el padre iba a celebrar una fiesta religiosa en un rancho cuando se inició una balacera entre los cristeros y las fuerzas federales comandadas por el general Goñi. Fue arrestado y conducido a Totalice donde lo encarcelaron junto a su vicario el P. Caloca.

Luego los trasladaron al palacio municipal de Colotitlán, donde los fusilaron el 25 de mayo de 1927. El P. Cristóbal antes de ser fusilado dijo: "soy y muero inocente; perdono de corazón a los autores de mi muerte y pido a Dios que mi sangre sirva para la paz de los mexicanos desunidos".

Fue beatificado en 22 de noviembre de 1992 y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del 2000.

Santa Alfonsa de la Inmaculada

Santa Alfonsa de la Inmaculada, en el siglo Ana Muttathupadam, nació el 19 de agosto de 1910 en Kudamaloor (Kerala, India); fue bautizada 8 días después y se le impuso el nombre de Ana; fue educada en el contexto socio-religioso de las familias católicas de rito siro-malabar. Después de los estudios elementales y medios pidió, en 1928, ingresar en el instituto de las Franciscanas Clarisas; vistió el hábito religioso el 19 de mayo de 1931; emitió la profesión simple en 1932 y la perpetua el 12 de agosto de 1936.

El período de 1930 a 1936 estuvo caracterizado por graves enfermedades y sufrimientos morales. A partir de 1936 y hasta su muerte, acaecida en 1946, sor Alfonsa no pudo ejercer por largo tiempo ninguna tarea debido a las continuas enfermedades. Durante un año enseñó en Vakakkadu, pero la tuberculosis que padecía desde hacía años le impidió seguir enseñando. Desde 1939 fue un subseguirse de enfermedades dolorosas. Un tumor extendido por todo el organismo transformó su último año de vida en una continua agonía. Murió serenamente el 28 de julio de 1946 en Bharananganam.

Es notable el hecho de que esta heroína de las virtudes es honrada no sólo por católicos, sino también por brahmanes y mahometanos, que visitan su tumba e invocan su intercesión: este modo de practicar el ecumenismo comenzó inmediatamente después de la muerte de la Sierva de Dios (1946) y sigue también hoy creciendo progresivamente.

La congregación de las Franciscanas Clarisas de Kerala fue fundada hacia 1870; trabaja especialmente con los pobres, enfermos, ancianos y abandonados. Tiene 9 provincias, 300 casas y más de 4.000 religiosas: 2.000 actúan en Kerala y otras tantas trabajan en las misiones del Norte de India, donde cada provincia tiene misiones propias.

Fue beatificada el 8 de febrero de 1986 por S.S. Juan Pablo II y canonizada el 12 de octubre de 2008 por S.S. Benedicto XVI.

Beato Eufrasio del Niño Jesús

Eufrasio Barredo Fernández nació en Cancienes del Concejo de Corvera (Asturias) el 8 de febrero de 1897. 

El 5 de diciembre de 1912 ingresó en el colegio teresiano de los Carmelitas Descalzos de Villafranca de Navarra. 

El 26 de julio de 1916 emitió la profesión simple, que ratificaría con la solemne el 18 de marzo de 1922. Terminados sus estudios fue ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1922 en Santander. Destinado a Cracovia (Polonia), a fin de fortalecer la presencia carmelita en aquellas tierras, permaneció allí de 1926 a 1928. A su regreso fue destinado a Burgos, como director de las revistas “Ecos del Carmelo y Praga” y “Monte Carmelo”.

En 1929 llega a Oviedo, como professor de teología y el 8 de mayo de 1933 es elegido prior de su comunidad.

El 5 de octubre de 1934 estallaba la revolución de Asturias. Ante esta adversidad el P. Eufrasio buscó refugio para sus religiosos. Él trató de huir por la alta tapia de la huerta, pero se cayó y se luxó una cadera. Al ir empeorando su lesión, el 12 de octubre solicitó que lo llevaran al Hospital. Los milicianos le arrancaron –con ese verbo crudo lo expresa Albert Camus en una obra dramática suya– de la cama del hospital y lo condujeron al Mercado Viejo en el barrio de san Lázaro (Oviedo). Colocado de pie junto a un muro, y antes de recibir los disparos, se dirigió a los pistoleros con estas palabras: “Os perdono, hijos míos”; luego por tres veces gritó: “¡Viva Cristo Rey!”. 

Beatificado el 28 de Octubre del 2007 por Su Santidad Benedicto XVI.

Oración de Santa Gema a Jesús

Santa Gema Galgani

Nació en 1878. Sufrió grandemente por su precaria salud y el desprecio de quienes rechazaban sus prácticas de devoción, éxtasis y otros fenómenos. Vivió para Jesús, Su Santísima Madre y para rescatar a los pecadores.
Tuvo periódicamente las estigmas de la Pasión y las llagas de la flagelación en todo su cuerpo. 
Padeció ataques físicos del demonio y tuberculosis en la espina dorsal. Las pruebas no pudieron separarla de su comunión con Nuestro Señor sino que mas bien la fortalecieron.
Queriendo ser pasionista, no se le permitió por su delicada salud. Murió en Lucca, ciudad donde vivió casi toda su vida. Era un Sábado Santo del año 1903. Tenía solo 25 años. 
Fue beatificada en el año 1933 y canonizada en 1940 como santa pasionista.





Oración compuesta por Santa Gema


Aquí me tenéis postrada a vuestros Pies Santísimos,
mi querido Jesús, para manifestaros en cada instante
mi reconocimiento y gratitud por tantos y tan contínuos favores
como me habéis otorgado y que todavía queréis concederme.
Cuántas veces os he invocado, ¡oh Jesús!,
me habéis dejado siempre satisfecha;
he recurrido a menudo a vos,
y siempre me habéis consolado .

¿Cómo podré expresaros mis sentimientos amado Jesús?
Os doy gracias ... pero otra gracia quiero de Vos.
¡Oh, Dios mío! , si es de vuestro agrado ...
(Aquí se manifiesta la gracia que se desea conseguir).
Si no fuérais Todopoderoso no os haría esta súplica .
¡Oh Jesús!, tened piedad de mí.
Hagase en todo vuestra santísima Voluntad.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria .


(Con licencia eclesiástica)

Siervo de Dios Pbro. Clemente Díaz Rodríguez

El P. Clemente, o "Don Clementito", como cariñosamente lo llamaban muchos de sus feligreses, nació en Santiago el 28 de junio de 1848 del cristiano matrimonio de Don José Clemente Díaz y de Doña Mercedes Rodríguez, siendo bautizado dos días después en la Parroquia Santa Ana con los nombres de Clemente Pedro Pablo.

Su escolaridad la cursó ,junto a su hermano menor, como alumno de los Padres de la Compañía de Jesús en Santiago. Ahí nacerán grandes amistades que durarán toda su vida y que en variados testimonios expresan el talante humano y la altura moral del joven Clemente.

Después de una tanda de ejercicios espirituales realizados en el año 1871 descubre que Dios lo llama a ser su Sacerdote. De esta manera comienza a prepararse para ello de un modo bastante informal, ya que dicha preparación no la recibió en un Seminario, sino que fue fruto de sus personales estudios. Semejante labor, ardua y sacrificada, tuvo que armonizarse con la administración de la hacienda de Campusano (la cual era su hogar) y que asumió a la edad de 23 años, desde 1871 hasta 1873. En el año 1872 Chile sufre una terrible epidemia de viruela y el ardor de la caridad del joven Clemente se pone a prueba y triunfa. Es así como auxilia a sus hermanos sufrientes en el Lazareto de calle Sta. Isabel, en compañía de otros ilustres jóvenes de la sociedad capitalina.

El 30 de mayo de 1874 es ordenado Sacerdote. Pasará sus primeros 12 años de ministerio viviendo en la hacienda de Campusano y auxiliando a sus hermanos Sacerdotes del sector, predicando misiones en los campos, creando Iglesias con su propio patrimonio, fundó un hospital, fue recolector e incluso enfermero de los enfermos de cólera, en fin, llevó el buen olor de Cristo por donde estuvo.


Es así que el 23 de noviembre de 1886 es nombrado Párroco de la Iglesia del Maipo, y lo será hasta su muerte. Estando en dicha Parroquia funda la congregación de Hermanas de la Misericordia (1888); predica el Evangelio incesantemente; asiste a los pobres como lo hace un verdadero padre, llegado a empobrecerse él; reforma las costumbres de un pueblo endurecido; ama hasta donde el corazón sacerdotal puede, hasta dar la vida por la persona amada, como enseñó el Divino Maestro. Es por eso que razón tenía al decir "Hace veinte años vine a esta parroquia, joven, rico y con salud, hoy me retiro pobre, viejo y abrumado por los padecimientos. Gracias te doy, Señor, porque me dejaste cumplir mi misión...". Estando enfermo, y antes de morir, manifestó su preocupación porque "sus hijas", las Hermanas de la Misericordia, vivieran siempre muy unidas, de igual modo manifestó su preocupación por los más pobres de su Parroquia.

El día 17 de septiembre de 1905, faltando cinco minutos para las cinco de la tarde, el fúnebre tañido de las campanas anunció a la consternada población de Maipo, a sus hijos e hijas, a las religiosas por él fundadas, a los pobres que tenían en él a un padre y protector, que "Don Clementito" había volado a la eternidad.

El Padre Clemente Díaz, Cristiano virtuoso, Sacerdote ejemplar, gala del clero chileno, honra de la Diócesis de San Bernardo, murió en fama de santidad y sus restos se veneran en el "Santuario de la Purísima de Maipo", Parroquia que escuchó su voz por 19 años.

"Clemente Díaz Rodríguez pasó por el mundo haciendo el bien"

San José Moscati

El doctor José Moscati nació en Benevento (Italia), el 25 de julio de 1880. Ingresó a la universidad para estudiar medicina y a los veintidós años de edad se graduó con las mejores calificaciones de su generación. Se levantaba diariamente muy temprano para ir a misa y recibir la comunión. Después se dirigía a las colonias pobres para ver algunos enfermos y a las ocho treinta de la mañana iniciaba el trabajo en el hospital.

Sus pacientes predilectos eran los pobres. Basta narrar un episodio que sucedió en los últimos años de su vida. Desde hacía tiempo atendía a un anciano pobre. Ya que no podía visitarlo en su casa con la frecuencia deseada, le pidió que todos los días fuera a desayunar al café situado junto a la iglesia donde acudía diariamente a misa y así lo podía ver. El día en que el anciano no iba a desayunar, el doctor acudía a su domicilio para asistirlo. De los pobres nunca aceptaba honorarios, antes bien los curaba a sus expensas o los ayudaba sin hacerse notar. 

Después de la muerte del doctor, su hermana Ana aseguró que durante su vida, dedicó todas sus ganancias -que no eran pocas- a los pobres, sin quedarse con nada.

Cuando sucedió la erupción del Vesubio en 1906, fue de voluntario a Torre del Greco donde había un gran hospital, con la orden de desalojarlo. Durante más de veinte horas ayudó a trasladar enfermos a un lugar seguro. Cuando todos estaban a salvo, el techo del edificio se derrumbó por el peso de las cenizas. Durante la epidemia de cólera de 1911 en Nápoles, se mantuvo en su puesto a pesar de que los demás médicos se ausentaban, sosteniendo con abnegación heroica las tareas más difíciles en las zonas más afectadas de la ciudad.

En 1911 fue nombrado director del Hospital de Incurables y se le encomedó la formación de los estudiantes de medicina. Son suyas estas palabras dirigidas a uno de ellos: “Ama la verdad; muéstrate cual eres, sin fingimientos, sin miedos, sin miramientos. Y si la verdad te cuesta persecución, acéptala; y si tormento, sopórtalo. Y si por la verdad tuvieras que sacrificarte a ti mismo y a tu vida, sé fuerte en el sacrificio”.

Su densa jornada, llena de ocupaciones en el hospital, la universidad, el consultorio y las visitas domiciliarias, quebrantaron su salud. Murió el 12 de abril de 1927. Aquella mañana, como siempre, asistió al hospital, visitando a numerosos enfermos. Hacia las tres de la tarde se sentó en un sillón, donde murió.

Entre los primeros que acudieron a rezar ante su cadáver estuvo el cardenal Ascalesi, quien ante los presentes, pronunció estas conmovedoras palabras: “El doctor pertenecía a la Iglesia; no a aquella de quienes sanó el cuerpo, sino de la de quienes salvó el alma y que salieron a su encuentro mientras subía al cielo”. Fue beatificado en 1975 por el papa Pablo VI.

En vista de la canonización es examinada la curación de una leucemia (mielosis aguda mieloblástica) del joven Giuseppe Montefusco, ocurrida en 1979.

A este hombre se le consideraba ya desahuciado. Su madre, Rosaria Rumieri, deshecha por el diagnóstico infausto, vio una noche en sueños la foto de un médico en batín blanco. Contó el sueño a su párroco, quien le habló del Beato médico Giuseppe Moscati. La señora fue a la Iglesia del Gesú Nuovo, y enseguida reconoció el rostro de la foto vista en sueños. Desde ese momento empezó a rezar a Moscati, y consiguió que se le unieran parientes y amigos. Su hijo Giuseppe se curó totalmente en pocos días. Retornó a su duro trabajo de herrero y no ha vuelto a sufrir recaídas. Después se casó, y ahora vive felizmente con su mujer e hijos.

Después de largos exámenes, finalmente en el consistorio del 28 de abril de 1987 el Papa Juan Pablo II fija la fecha de la canonización para el 25 de octubre del mismo año.

ORACION
¡Oh San José Moscati, 
médico y sabio insigne, 
que con el ejercicio de la profesión 
curabas el cuerpo y el espiritu 
de tus pacientes,
mira también por nosotros que ahora acudimos con fe a tu intercesión!

Danos salud fisica y espiritual
y sé una vez mas el distribuidor de los dones divinos. 
Alivia las penas de los que sufren, 
conforta a los enfermos, 
da consuelo a los afligidos, 
esperanza a los extraviados.

Los jóvenes encuentren en ti un modelo, 
los trabajadores un ejemplo, 
los ancianos un consuelo, 
los moribundos la esperanza del premio eterno.

Sé para todos nosotros guia segura de
laboriosidad, honradez y caridad, 
para que cumplamos cristianamente 
nuestros deberes 
y demos gloria a Dios, 
nuestro Padre.

Amén.

Santa María Isabel Hesselblad

Nació en Fâglavik, Âlvsborg (Suecia) en 1870, en el seno de una familia luterana. Transcurrió su infancia por diversos lugares, siguiendo a su familia que por motivos económicos buscaban lugares de trabajo.

En 1886, para contribuir al sostenimiento económico de la familia, se fue a trabajar a Kârlosborg y después a Estados Unidos donde estudió enfermería en el hospital Roosvelt de Nueva York. Así se dedicó a asistir a los enfermos a domicilio, este trabajo fue muy duro para ella porque no estaba muy bien de salud. El contacto con los enfermos católicos la llevaron a su conversión en 1902, en el convento de la Visitación de Washington. 

En Roma recibió el sacramento de la confirmación y vio claramente que debía dedicarse a la unidad de los cristianos. En la casa de Santa Brígida de Suecia en Roma, tuvo la inspiración de que aquel convento era su lugar. 

Regresó a Estados Unidos, sin embargo aunque no se encontraba muy bien de salud, en 1904, dejó todo e ingresó en la Orden del Santísimo Salvador de Roma. En el silencio y la oración conoció el profundo amor de Cristo, cultivó y difundió la devoción de santa Brígida y de santa Catalina de Suecia, y siempre tuvo una especial preocupación espiritual por su país.

En 1911 refundó la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida con la misión de orar y trabajar por la unión de los cristianos de Escandinavia con la Iglesia Católica. En 1931, tuvo la alegría de obtener perpetuamente por parte de la Santa Sede, la iglesia y la casa de Santa Brígida de Roma que llegaron a ser el centro de la Orden. 

Durante y después de la Segunda Guerra Mundial realizó una intensa obra de caridad a favor de los pobres y de los perseguidos por el racismo; promovió un movimiento por la paz con los católicos y no católicos, trabajando fuertemente en el ecumenismo.

La esperanza en Dios y en su providencia la sostuvo en cada momento de su vida, sobre todo en las horas de prueba, de la preocupación y de la cruz. Tuvo gran respeto por la libertad religiosa de los no cristianos y de los no católicos que recibió en su casa. Practicó la justicia de Dios y hacia el prójimo, la templanza, el dominio de sí, el alejarse de los honores de las cosas del mundo, la humildad, la obediencia.

Vivió con gran entereza una dolorosa enfermedad que la llevó a la muerte en olor de santidad, en 1957. 

Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 9 de abril del 2000. Será canonizada durante este año, por el Papa Francisco.

Beato Luis Variara

Luis Variara nació en Viarigi en la provincia de Asti el 15 de enero de 1875 en una familia profundamente cristiana. Su padre Pedro había escuchado a Don Bosco en 1856 cuando éste fue al pueblo a predicar una misión. Decidió llevar a Luis a Valdocco para continuar allí sus estudios. El Santo murió cuatro meses después. Pero lo que Luis aprendió de él fue suficiente para dejar en él una marca para toda la vida. Cuando finalizó sus estudios secundarios, solicitó ser Salesiano. Entró al noviciado el 17 de agosto de 1891.

Variara hizo sus estudios de filosofía en Valsalice, donde conoció a Andrés Beltrami. Se quedó impresionado por la alegría con que Beltrami enfrentó los sufrimientos de su enfermedad. En 1894 el Padre Unia -el famoso misionero de los leprosos en Agua de Dios- fue a Valsalice a elegir un clérigo que pudiera encargarse de los jóvenes leprosos.

Fijando su vista en Variara, entre los otros 188 que tenían la misma intención, él dijo: “Este es mío”. Luis llegó a Agua de Dios el 6 de agosto de 1894. La misión contaba con 2000 personas, de las cuales 800 eran leprosos.

No bien llegó, se convirtió en la vida y alma de los que allí vivían, especialmente los niños. Organizó una banda, y alegró la vida de la gente con fiestas sorpresivas. En 1895, el Padre Unia murió y Luis quedó solo con el Padre Crippa. En 1898 fue ordenado sacerdote. Se convirtió en un excelente director espiritual.

En 1905 terminó de construir el Jardín de Infantes “Padre Unia”, un lugar donde se podían albergar hasta 150 huérfanos y leprosos, y garantizarles que pudieran aprender algo con lo que ganarse la vida y ayudarlos en el futuro a insertarse en la sociedad. En Agua de Dios las Hermanas de la Providencia habían creado la Asociación de Hijas de María, un grupo de unas 200 niñas. Él era su confesor. Identificó a algunas en el grupo que estaban llamadas a la vida religiosa.

Así nació un valiente proyecto –algo único en la Iglesia- un Instituto al que se le permitiera aceptar el ingreso de aquéllos que tuvieran lepra. Inspirado por la espiritualidad del Padre Beltrami, desarrolló el carisma Salesiano de sacrificio y fundó la Congregación de “Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María”, que hoy cuenta con 600 mujeres religiosas.

Sufrió mucho en el momento de la fundación por la falta de comprensión de la gente y de algunos superiores quienes muchas veces pensaron que él debía ser removido de Agua de Dios. Como Don Bosco, fue un ejemplo de obediencia. Aún enfrentado a la calumnia no dijo nada. Era creíble porque era obediente. Don Rua lo animaba desde Turín.

Murió lejos de sus queridos leprosos, por imperio de la obediencia. Ahora descansa en Agua de Dios, en la capilla donde se encuentran las Hermanas. Juan Pablo II lo beatificó el 14 de abril de 2002.

Declarado Venerable el 2 de abril de 1993 y beatificado el 14 de abril de 2002 por Juan Pablo II

Beato Santiago Alberione

Santiago Alberione, Fundador de la Familia Paulina, nació en San Lorenzo de Fossano, al norte de Italia, el 4 de abril de 1884, en el seno de una familia campesina, profundamente cristiana. Era el quinto hijo de los siete hijos de Miguel y Teresa Allocco.

Su vocación fue temprana. ya en la escuela primaria manifestó su deseo de ser sacerdote. A los 16 años fue admitido en el seminario de Alba y enseguida se encuentra con quien le será padre, guía, amigo y consejero durante 46 años: el canónigo Francisco Chiesa.

En 1907 fue ordenado sacerdote y destinado al ministerio parroquial, lo cual lo marcaría para siempre.

En 1908 se doctoró en teología y fue llamado por el obispo a la dirección espiritual de los seminaristas. 

Estudió sociología, pedagogía, mientras continuaba profundizando en las ciencias teológicas y pastorales. 

En 1913 fue nombrado director del periódico diocesano, y entonces comprende que su misión va a estar en el campo de la prensa. 

El 20 de agosto de 1914, junto con los primeros jóvenes, da comienzo a su primera fundación que, más tarde, asumirá el nombre de Sociedad de San Pablo para el apostolado de la buena prensa. 

El Padre Santiago Alberione vivió con discreción y casi siempre en silencio, pero nunca fue un aislado. La soledad le permitía sintonizar mejor con los hombres, con los acontecimientos y elaborar esas respuestas prodigiosas que han caracterizado su misión.

En 1915 da comienzo a la congregación de las Hijas de San Pablo, junto a quien sería la primera superiora general, la Hermana Tecla Merlo (1894-1964), las Hijas de San pablo son el primer grupo de la rama femenina. 

En 1917 da comienzo al grupo de cooperadores, personas de toda condición social que viven en el mundo los mismos ideales apostólicos y espirituales de las dos ramas paulinas. 

En 1924 da comienzo a la futura congregación de las Pías Discípulas del Divino Maestro, para el apostolado eucarístico, sacerdotal, litúrgico.

También en 1924 funda la Sociedad Bíblica Católica Internacional (SOBICAIN), cuyo propósito es dar un servicio a la Iglesia universal mediante la difusión de la Palabra de Dios. Juan XXIII la aprobó el 14 de Octubre de 1960.

En 1938, realizando una intuición que la había nacido durante su breve tiempo de ministerio parroquial de 1908, da vida a las Hermanas de Jesús Buen Pastor (Pastorcitas), para la animación de las comunidades parroquiales colaborando con los párrocos. 

En 1959 pudo concretar su preocupación por las vocaciones, al fundar las Hermanas del Instituto Reina de los Apóstoles (Apostolinas), que se dedican precisamente al fomento de las vocaciones. 

Durante los años 1958-1959, da comienzo a los tres primeros institutos seculares: Jesús Sacerdote, Anunciación de María, San Gabriel, agregados a la Sociedad de San Pablo y destinados a hacer presente el espíritu paulino en todos los ambientes y clases sociales, mediante la animación cristiana de las realidades temporales. 

En 1971 se añadirá el instituto Santa Familia para los casados. 

En 1962 tomó parte en el Concilio Ecuménico Vaticano II

, y recibe la alegría de ver “canonizado” el carisma que había ya puesto al servicio de la Iglesia; “La evangelización con los medios de comunicación social”. Fue ésta la mayor satisfacción de su vida.

En 1927, (obtenida la aprobación diocesana para su obra) empieza a pensar en las futuras fundaciones en todo el mundo. Actualmente sus Instituciones están presentes en más de cincuenta naciones de los cinco continentes. 

A las necesidades de los adultos – y como una extensión y profundización del catecismo parroquial – responde con tres periódicos modestos, pero de gran tiraje: El Domingo (1921), La Buena Palabra (1922), La Semilla (1925). Tampoco se olvida de los niños y de los adolescentes y para ellos, en 1924, funda El Pequeño diario y El Aspirante. Más adelante, en 1927, funda El Domingo Ilustrado para ayudar a las familias a aprovechar bien el tiempo libre. En la misma línea, pero con intenciones estrictamente formativas, inicia en 1931 Familia Cristiana, la revista paulina de mayor éxito en todo el mundo. 

Su preocupación por la participación litúrgica en la parroquia le hace dar vida en 1932 al Boletín Parroquial Litúrgico, y para el sector mariano, la revista divulgativa Madre de Dios

En 1933 realiza un viejo sueño: dar a los catequistas un instrumento que los ayudase en su trabajo y funda la revista Doctrina y Hechos. En ella el P. Alberione anticipa el “método integral”, es decir un tipo de catequesis que debe interesar a todo hombre.

Lleva la Biblia a todos en sus textos completos, en ediciones para las familias o ilustrada para los niños y analfabetos.

El P. Alberione murió el 26 de noviembre de 1971 en Roma, a la edad de 87 años. Fue beatificado el 27 de abril de 2003.

Santa Agustina, Beatas Enriqueta y Nemesia, Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret



Santa Agustina Livia Pietrantoni

Livia, la segunda de once hijos de los pequeños agricultores Francisco Pietrantoni y Catalina Costantini, nació el 27 de marzo de 1864 en el pueblo de Pozzaglia Sabina (Rieti, Italia).

Su infancia y juventud estuvieron marcadas por los valores de su piadosa familia, en la que “todos estaban pendientes de hacer el bien y de rezar a menudo…”, pero también por el duro trabajo ya que desde temprana edad se afanó en el campo, cuidó los animales, transportó baldes de piedra y arena para la construcción de una ruta carretera y cada invierno, desde sus doce años, marchó a Tívoli para la recolección de aceitunas.

Tuvo muchas virtudes y también muchos pretendientes, pero ella ya había tomado una decisión: Cristo sería su amor, su Esposo, y eligió para sí “una Congregación donde haya trabajo para el día y la noche”.

A sus 22 años de edad, y tras ser rechazada en un primer intento por ingresar, fue admitida en la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret (desprendida de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl), en Roma, adoptando en religión el nombre de Agustina.

Su primer y único apostolado fue en el Hospital del Espíritu Santo, definido como “el gimnasio de la caridad cristiana” donde la hermana Agustina sirvió a los enfermos, los más difíciles, los incurables, “siempre lista a afrontar cualquier sacrificio, aun de derramar mi sangre por la caridad”, expresó en alguna ocasión.

En un ambiente abiertamente hostil a la religión, donde ya se había expulsado a los Padres Capuchinos, prohibido el crucifijo y cualquier signo religioso, así como anunciar el Evangelio, la Hna. Agustina no necesitó de palabras pues su servicio era fiel reflejo del amor de Dios.

Atendió con especial devoción a los enfermos mentales, los más difíciles, violentos y obscenos, como José Romanelli, a quien finalmente el director del hospital decidió expulsar. A raíz de esto, la rabia del hombre se dirigió hacia la Hna. Agustina, a quien amenazó de muerte en varias ocasiones, por palabra y también por medio de cartas, cumpliendo finalmente sus amenazas el 13 de noviembre de 1894, día en que la sorprendió sola y tras golpearla cruelmente le apuñaló en varias ocasiones.

“Madre, no se preocupe, soy feliz, lo perdono de corazón, mis más vivos deseos han sido escuchados”, alcanzó a decir a su superiora. Tenía sólo treinta años de edad.

Beatificada por Pablo VI (1972) y canonizada por Juan Pablo II (1999), conmemoramos a la patrona de las enfermeras y protectora de las personas ridiculizadas por su piedad el 13 de noviembre.

Beata Enriqueta Alfieri

María Ángela Domenica Alfieri nació en Borgo Vercelli en 1891. A los 20 años ingresó en las Hermanas de la Caridad de santa Juana Antida Thouret en el gran monasterio de Santa Margarita de Vercelli, tomando el nombre de Enriqueta. Después de un primer servicio en un asilo infantil de Vercelli -y superar prodigiosamente una grave enfermedad (la enfermedad de Pott)- en el 1923 fue enviada a formar parte de un grupo de hermanas para asistir a los detenidos de la cárcel de San Vittore en Milán. Aquí pronto llega a ser un punto de referencia para todos. También en los años oscuros de la ocupación nazi, cuando ejercía su ministerio confortando a los judíos arrestados y a los prisioneros políticos. Esta cárcel se convirtió en la sede de las SS, los alemanes llevaban a los judíos para luego trasladarlos a los campos de exterminio. 
Se la conoce como “el ángel de San Vittore” por el servicio realizado durante tantos años en la gran cárcel milanesa. Durante la fase diocesana de su proceso de beatificación un no creyente como Indro Montanelli -preso en San Vittore en 1944 por su actividad antifascista- testificó la excepcionalidad cristiana de sor Enriqueta, definiéndola “epicentro de toda esperanza” en aquellos días difíciles. La religiosa no se limitaba a consolar: arriesgó en primera persona para evitar a otros la deportación. Un día fue descubierta con un escrito de una mujer judía que desde la cárcel escribía a sus parientes invitándoles a ponerse a salvo; por esto nuestra beata terminó detrás de las rejas. Se libró del fusilamiento por la intervención del cardenal el beato Alfredo Ildefonso Schuster, arzobispo de Milán, que escribió personalmente a Mussolini para invocarle clemencia. Alejada de la cárcel fue trasladada a la casa provincial de Brescia, donde escribe sus “Memorias”, el diario de prisión. Al terminar la guerra la llaman de la prisión donde continúa su apostolado iluminando con el amor de Dios el universo de la humanidad encontrado por ella. La madre de San Vittore murió con fama de santidad y de entrega en 1951. Fue beatificada por SS Benedicto XVI el 26 de junio de 2011.


Beata Nemesia Valle

Nació en Aosta en 1847, el seno de una familia de trabajadores. Su madre murió cuando era muy niña, y su padre la confió, junto a su hermano, al cuidado de unos tíos paternos de Aosta, después a sus parientes maternos en Donnas. A los 11 años fue internada en un pensionado regentado por las Hermanas de la Caridad de Besançon; esta situación provocó en ella un profundo dolor al encontrarse separada de la familia, y buscó su consuelo con el Señor. Después de completar su formación, cinco años después regresó a su tierra, a su casa de Donnas, donde su padre se había vuelto a casar, y la situación familiar se hizo muy tensa y se trasladó con su padre a Pont Saint Martin. En 1866 ingresó en el monasterio de Santa Margarita de las Hermanas de la Caridad en Vercelli, y cuando hizo los votos cambió su nombre por el de Nemesia e hizo un programa de vida: testimoniar su amor a Jesús hasta las últimas consecuencias, a cualquier precio, para siempre.
Fue enviada a Tortona, al Instituto de San Vicente, donde enseñó en la escuela primaria y francés en la secundaria. La hermana Nemesia estuvo siempre al lado de los que sufrían para aliviar el dolor, todo esto suscitó un gran interés en la población que iba a buscar en ella consejo. Fue nombrada superiora de la comunidad y se dedicó a servir a todos, especialmente a los más desfavorecidos y la llamaron “nuestro ángel”. En 1903 fue traslada a Borgaro para atender al noviciado donde siguió con su actitud bondadosa y de serenidad, despojándose de sí misma por amor a Dios. Murió en Borgaro con fama de santidad en 1916. Fue beatificada por SS Juan Pablo II el 25 de abril de 2004.





San José Benito Cottolengo

José Cottolengo nació en Bra, un pueblo al norte de Italia, el 03 de mayo de 1786. Fue el mayor de doce hermanos y estudió en Turín hasta conseguir el diploma de doctorado en Teología. Fue muy devoto de Santo Tomás.

Ordenado sacerdote, celebraba Misa a las tres de la mañana para que los campesinos pudieran asistir antes de ir a trabajar, acuñó una frase que solía repetir a menudo: “La cosecha será mejor con la bendición de Dios”.

Al ser nombrado canónigo en Turín, tuvo que asistir impotente a la muerte de una mujer que dejaba varios huérfanos, porque le habían negado los auxilios más urgentes debido a su condición de extrema pobreza.

Esta experiencia le dio la idea de fundar una casa para aliviar el dolor de los más necesitados y de condición más humilde. Para ello vendió todas sus pertenencias y consiguió cinco piezas que le permitieron comenzar su obra bienhechora, que se inauguró dando albergue gratuito a una anciana paralítica.

“No importa, todo lo pagará la Divina Providencia”, era una de sus frases de cabecera cada vez que se daba asilo una persona sin recursos.

Cuando en 1831 estalló una epidemia de cólera en Turín, las autoridades del gobierno ordenaron cerrar la Casa del Padre Cottolengo con el argumento de que con tantos enfermos juntos el lugar se iba a convertir en centro de propagación de la enfermedad.

“A las hortalizas, para que crezcan más, las trasplantan. Así nos va a suceder a nosotros. Nos trasplantamos y así creceremos más”, exclamó San José Benito, y sin desanimarse partió de Turín hacia las afueras de la ciudad, a un barrio llamado Valdocco, donde fundó “La Pequeña Casa de la Divina Providencia”, en cuya entrada escribió una frase de San Pablo: “La Caridad de Cristo nos anima”.

Poco a poco se fueron levantando varios edificios donde se recibían toda clase de enfermos incurables. Una casa fue construida para personas con retraso mental, a quienes llamaba “mis queridos amigos”. Otra para atender a sordomudos y una para los inválidos.

Los huérfanos, los desamparados, los que eran rechazados en los demás hospitales, eran recibidos sin discriminación en la “Pequeña Casa de la Divina Providencia”.

Era admirable la fe ciega que el Padre Cottolengo tenía en la Divina Providencia, en ese cuidado paternal que Dios tiene de nosotros. Siempre repetía a sus ayudantes: “Nos podrán fallar las personas, nos fallarán los gobiernos, pero Dios no nos fallará jamás, ni siquiera una sola vez”.

El Padre José Benito Cottolengo, agotado de tanto trabajar, murió a los 56 años el 30 de abril del año 1842, cerca de Turín, Italia. Sus últimas palabras antes de morir fueron aquellas del salmo 122: “Que alegría cuando me dijeron: vamos a la Casa del Señor”. El Papa Pío XI lo declaró santo en 1934, junto con su gran amigo y vecino, San Juan Bosco.

Su “Pequeña Casa” se amplió enormemente y con el tiempo se fue conociendo como la ciudad del amor y de la caridad. El Papa Pío IV la llamaba “La Casa del Milagro”. Don Orione se inspiró en la Obra de este Santo para continuar su apostolado de caridad. Hoy el mundo la conoce con el nombre de “Cottolengo”.

Venerable Hermana María Plautilla Cavallo

La Hermana María Plautilla Cavallo nació en Roata Chiusani (Italia) el 18 de noviembre de 1913 y murió en Génova (Italia) el 5 de octubre de 1947. Su campo de “contemplación y de misión” fue el Pequeño Cottolengo de Génova. En ella lo ordinario se transformaba en el espacio cotidiano para vivir con heroísmo la Voluntad de Dios.

Plasmó concretamente el “hacer siempre el bien a todos, el mal nunca, a nadie”, de Don Orione. Alguien que conoció bien a ambos dijo que la Hermana María Plautilla era “Don Orione vestido de hermana”.

Murió a los 33 años de edad. Durante sus años de vida religiosa se dedicó con alegría a servir a Cristo en los hermanos con enfermedades mentales crónicas realizando así el ideal de caridad que soñó Don Orione para sus hijas, sobre todo por el estilo de dedicación total al Señor y a los hermanos hecho de humildad, de ocultamiento, de silencio, de oración y de exquisita caridad.

Fue una Pequeña Hermana Misionera de la Caridad que en lugar de testimoniar el Evangelio en lejanos continentes vivió su misión desde una sala de enfermos de su propia Patria.

Fue declarada Venerable en el año 2010, se espera su pronta beatificación.

Beatos Mártires Orionistas



Ricardo Gil Barcelón, nacido en Manzanera (Teruel), el 27 de octubre de 1873, se había ordenado sacerdote en Manila en 1904, tras dejar el ejército. En 1910 conoció a San Luis Orione y se incorporó a la congregación. En 1930 Don Orione lo envió a Valencia, para comenzar su obra en España.Fue respetado al comienzo de la guerra, porque se ocupaba de los más pobres. Dos veces fueron a su casa los milicianos para eliminarlo, pero se interpuso la gente del vecindario diciendo: “¡Es bueno, ayuda a los pobres, nuestros hijos comen porque está Él!”. Pero la tercera vez, el 3 de agosto de 1936, según la documentación del proceso, lo arrestaron.

Antonio Isidoro Arrué Peiró, aspirante de la congregación, había nacido en Calatayud (Zaragoza) el 4 de abril de 1908, y no estaba en la casa cuando se produjo el arresto, pero vio el camión en el que habían hecho subir al padre Gil. No lo dudó un momento: corrió a su encuentro y quiso a toda costa permanecer con él.

Al día siguiente fusilaron al Padre Gil. Sus últimas palabras fueron “¡Viva Cristo Rey!”. Antonio -según el relato de un guardia- al ver caer al padre se arrojó a su lado para sostenerlo. Los guardias lo asesinaron fracturándole el cráneo con la culata de un fusil.

El 20 de octubre de 2013 en Tarragona, España, fueron beatificados 522 mártires de la persecución religiosa realizada en ese país entre 1936 y 1939. Entre ellos se encontraban también los Orionitas Padre Ricardo Gil Barcelon y el postulante Antonio Arrué Peiró.


Beato Francisco Drzewiecki

Presbítero polaco de la Obra Don Orione que entregó su vida en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

El padre Francisco fue beatificado el 13 de junio de 1999 junto a otros 107 mártires polacos.

Al momento de su muerte, Francisco tenía 34 años y seis de profesión religiosa. Conoció a San Luis Orione en Italia, donde terminó su formación y trabajó pastoralmente en el Pequeño Cottolengo de Génova. En 1939 regresó a su Polonia natal para ayudar en la parroquia y el Cottolengo de Woclawek. Sin dudas fue un llamado del Señor.

Allí lo sorprende el estallido de la guerra. Cuando el ejército alemán invade Polonia, el P. Francisco -junto a monjas orionitas- acoge a la población perseguida en las instalaciones del cottolengo.

Poco tiempo después es hecho prisionero junto a otros sacerdotes y seminaristas y conducido al campo de concentración de Dachau, donde realizaban trabajos forzosos 2500 eclesiásticos.

Una carta fechada el 13 de septiembre de 1942 y firmada por un oficial del servicio de inteligencia nazi daba cuenta de la muerte del P. Francisco.

Un compañero suyo, José Kubicki, también religiosos orionita y sobreviviente al encierro en Dachau, recuerda el último encuentro que tuvo con Francisco: "El padre Drzewiecki me dijo: ´¡Adiós, José! Partimos. No te pongas triste. Nosotros hoy, tú mañana...´ Y con gran calma pudo agregar: ´Nos vamos, pero ofrecemos como polacos nuestra vida por Dios, por la Iglesia y por la Patria´. Y no regresó nunca más".



San Claudio de la Colombière

Nació en Saint-Symphorien d'Ozon, cerca de Lyón, en 1641. Su familia estaba bien relacionada, era piadosa y gozaba de buena posición. 

En 1659, entra a la Compañía de Jesús y después de 15 años de vida religiosa, busca el medio de alcanzar la más alta perfección posible. Fue entonces que hace un nuevo voto, consistente en observar fielmente la regla y las constituciones de su Orden. 

En 1674, el Padre de la Colombière fue elegido superior de la Casa de los Jesuitas en Paray-le-Monial, y es ahí donde se hace director espiritual de Santa Margarita María Alacoque, lo que hace de él un apóstol  de la devoción del Sagrado Corazón de Jesús. 

En 1676 fue enviado a Inglaterra como predicador de la Duquesa de York, la futura Reina de Inglaterra. De igual manera en la Corte de Saint-James. Aún en dificultades, consigue guiar a Santa Margarita por medio de cartas.

Acabó con la salud alterada, afectada de enfermedades de la garganta y pulmonares que parecían amenazar su trabajo de predicador. Atiende su llamada a Francia pero es arrestado y puesto en la prisión de King's Bench Prison, siendo denunciado como conspirador. Su calidad de predicador de la Duquesa de York y la protección de Luis XIV, le permitieron escapar de la muerte, pero fue condenado al destierro en (1679).

Pasa los dos últimos años de su vida en Lyon, donde era el director espiritual de jóvenes jesuitas. Sus principales trabajos comprenden Réflexions Pieuses, Méditations sur la Passion, Retraite et Lettres Spirituelles, fueron publicados bajo el título de Œuvres du R. P. Claude de la Colombière (Avignon, 1832 ; París, 1864).

El P. La Colombiére fue beatificado en 1929 y su Santidad Juan Pablo II lo declaró santo en 1992. La Iglesia Universal celebra su fiesta el día 15 de febrero.

San Alberto Magno

Ya en su tiempo la gente lo llamaba "El Magno", el grande, por la sabiduría admirable que había logrado conseguir. Lo llamaban también "El Doctor Universal" porque sabía de todo: de ciencias religiosas, de ciencias naturales, de filosofía, etc. Era geógrafo, astrónomo, físico, químico y teólogo, y las personas comentaban que el santo "sabe todo lo que se puede saber" y le otorgan además el título de "milagro de la época", "maravilla de conocimientos" y otros más.

San Alberto fue el maestro del más grande sabio que ha tenido la Iglesia Católica, Santo Tomás de Aquino. El descubrió la genialidad del joven Tomás.

Nació en Alemania en 1206. Era de familia rica y de importancia en el gobierno y en la alta sociedad. Ingresó de religioso con los Padres Dominicos.

En Colonia, en París y en varias otras universidades fue un profesor brillantísimo y de muchas naciones iban estudiantes a escuchar sus clases. Tuvo el mérito de haber separado la teología de la filosofía, y de rescatar y reconciliar las ideas del filósofo con las cristianas (lo cual perfeccionará luego su discípulo Santo Tomás).

Escribió 38 volúmenes, de todos los temas. Fue nombrado superior provincial de su comunidad de Dominicos. Y el Sumo Pontífice lo nombró Arzobispo de Ratisbona, pero a los dos años renunció a ese cargo para dedicarse a su misión intelectual.

Murió el 15 de noviembre de 1280, a la edad de 74 años. Fue beatificado en 1622 por Gregorio XV. Canonizado en 1931 por Pío XI. Proclamado Doctor de la Iglesia por Pío XI en 1931.

Santo Tomás de Aquino

De la familia de los condes de Aquino (Italia), nació, hacia el año 1225, uno de los santos filósofos más grandes del cristianismo. Santo Tomás estudió primero en el monasterio de Montecassino, luego en Nápoles.

 A los 18 años, contra la voluntad del padre y hasta perseguido por los hermanos que querían secuestrarlo, ingresó en la Orden de Predicadores de Santo Domingo, y completó su formación en Colonia donde tuvo por Maestro a San Alberto Magno, y después en París. Mientras estudiaba en esta ciudad se convirtió de estudiante en profesor de filosofía y teología. 

Sus grandes dotes de humildad hicieron que al principio su gran inteligencia y saber pasasen desapercibidos. Sus condiscípulos decían que era silencioso, meditativo y tímido. Compuso muchas obras, como sus comentarios sobre el Libro de las Sentencias de Pedro Lombardo, sobre el libro de Isaías y sobre el Evangelio según San Mateo. Hacia 1266, comenzó a escribir la más famosa de sus obras: la Suma Teológica. De vuelta a París, el santo continuó, en medio de sus clases, predicaciones y discusiones públicas, la redacción de la Suma, incluido el tratado de la Eucaristía. Dice una tradición que el Crucifijo le habló y le dijo: “Has escrito bien de mí, Tomás”, confirmando su teología eucarística. Posteriormente, Tomás fue llamado nuevamente a Italia y ocupó el cargo de rector en la Universidad de Nápoles.

Al año siguiente, por causa de una poderosa visión, Tomás cesó de escribir y enseñar, sin terminar la Suma Teológica. Se hallaba muy enfermo cuando el Papa Gregorio X lo invitó al Concilio de Lyon, pero durante el viaje su enfermedad se agravó aún más. La madrugada del 7 de marzo de 1274 falleció siendo trasladado a la abadía cistercience de Fossa Nuova. El Papa Juan XXII lo canonizó, en 1323.

Beato Eustaquio van Lieshout

Nació en Aarle-Rixtel (Países Bajos) el 03 de noviembre de 1890, en el seno de una familia campesina muy católica. Se llamaba Humberto. Pronto sintió la vocación sacerdotal. Había leído la biografía del padre san Damián de Veuster, decidió entrar en la Congregación de los Sagrados Corazones, haciendo su profesión temporal en 1915 y tomó el nombre de Eustaquio. Fue ordenado sacerdote en 1909. Ejerció el ministerio en su patria durante 5 años... Estuvo dos años en Maasluis en el servicio pastoral a los obreros del cristal que eran valones de lengua francesa y se había refugiado en Holanda. Con ello demostró un gran celo apostólico, que fue reconocido por el Estado belga, el cual lo condecoró por sus servicios a esas minorías.
En 1925 llegó a Brasil. Trabajó como misionero durante 18 años: Agua Suja, Poá, Säo Paolo.... En todos fue párroco, se dedicó plenamente a sus feligreses y trató de atenderles tanto física como espiritualmente. Su empeño por mejorar las condiciones humanas y religiosas de aquellas poblaciones dio buenos frutos. Especialmente se dedicó a los pobres y enfermos, produciéndose sus famosas curaciones por intercesión de san José, que le acarrearon no pocos problemas con las autoridades civiles y sus propios superiores. Tuvo que esconderse de las multitudes que iban a buscarlo. También se dedicó, de forma especial al confesionario, desvelándosé como un gran confesor, que tuvo que exigir turnos, por el gran don que poseía. 
Atendiendo a un enfermo de tifús exantemático, él mismo contrajo esta enfermedad, de la cual murió en Belo Horizonte, el 30 de agosto de 1943. Fue beatificado en Belo Horizonte (Brasil), el 15 de junio de 2006 por Benedicto XVI.

Santa Teresa Couderc

Nació el 01 de febrero de 1805 en  Le Mas (Francia) y fue bautizada con el nombre de María Victoria. Aunque se desconocen detalles de su familia e infancia, se sabe que recibió la Primera Comunión a los diez años de edad y que estudió en el colegio de las Hermanas de San José ”aux Vans”.

A los 20 años conoció al padre Terme, fundador de las Hermanas de San Francisco Régis, religiosas dedicadas a la enseñanza y al socorro material y espiritual de los pobres con quienes, en 1826, María Victoria tomó los hábitos y el nombre de Hna. Teresa. 

Al año siguiente el fundador le encargó organizar en La Louvesc un hostal para los peregrinos que visitaban la tumba de San Francisco Régis (1597-1640), convirtiéndose la madre Teresa en su superiora (1828). ésta fue la primera semilla de la futura Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo.

Antes de morir (1834), el padre Terme encaminó a las Hermanas a la espiritualidad de los ejercicios de San Ignacio, transformándose entonces en ”Damas del Retiro”. Y la madre Teresa, para mantener en vida la Obra, se acercó al padre provincial de los jesuitas franceses, Francisco Renault. éste, en 1838, nombró a una postulante como ”superiora fundadora” de la Congregación; el grave desaire que esto significaba sólo ocasionó que la madre Teresa inclinara su cabeza sin oponerse, fiel a la regla de obediencia.

La nueva superiora, condesa de Lavilleurnoy, en sólo once meses condujo a la Congregación a la ruina; finalmente se retiró.

El padre Renault nombró (1839) otra superiora, la madre Contenet, la que se dedicó hasta su muerte (1852) a marginar completamente a la madre Teresa, quien no sólo fue aislada de la comunidad que había fundado sino que fue encomendada a hacer el trabajo manual más duro durante años.

La verdadera fundadora aceptó humildemente la situación. ”Cuando Nuestro Señor desea servirse de un alma para su gloria, la hace pasar primero por la prueba de la contradicción, por la humillación y el sufrimiento; no se puede ser un instrumento útil sin esto”, reveló.

Con la nueva superiora, madre de Larochenégly, Madre Teresa fue revalorada. Enviada a París en 1855, para 1856 su vida se convertiría en un alternar responsabilidades como superiora de varias Casas hasta 1867, cuando se estableció en Fourvires.

Al final de su vida fue restaurada a la comunidad y reconocida públicamente como su fundadora. Murió el 26 de septiembre de 1885.

Beatificada por Pío XII (1951) y canonizada por Pablo VI (1970), su festividad litúrgica se celebra el 26 de septiembre

Beato Pedro Bonilli

Nació en San Lorenzo de Trevi (Perusa) el 15 de marzo de 1841. De familia de pequeños propietarios, el primero de cuatro hermanos. De un ambiente familiar favorable, una madre piadosísima, y luego el influjo iluminado y santo de un sacerdote que en el colegio Lucarini de Trevi, le sirvió de guía espiritual: Don Ludovico Pieri, llamado también el “Don Bosco” de Trevi. 

En 1857 sintió brotar impetuosa la vocación sacerdotal y don Pieri fue su ángel guardián. Ordenado presbítero en Terni, estando vacante la diócesis de Espoleto, el 19 de diciembre de 1863, de inmediato fue enviado como párroco a Cannaiola, una región pobre, donde estuvo 35 años ejerciendo una pastoral renovadora, valiente, incisiva, altamente fructuosa, que culminó en 1887 con la fundación de la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia. 

La condición religiosa y moral de Cannaiola era singularmente pobre y baja, marcada por la blasfemia, el libertinaje, el juego, la embriaguez. El se empeñó en alimentar a su pueblo con un intenso trabajo de catequesis y de instrucción religiosa, sirviéndose también, como precursor, de los medios de comunicación social de entonces, (“La imprenta es el arma de este tiempo”, decía) y comprometiendo a los laicos en sus iniciativas. 

En la familia vio el fundamento del renacimiento de la sociedad y de la vida eclesial. “Ser familia, dar familia, construir familia”, fue su programa.

En 1898 dejó a Cannaiola al ser nombrado Canónigo de la Catedral de Espoleto y Rector del Seminario, colocando al servicio de los futuros sacerdotes su riqueza espiritual y la vasta experiencia adquirida en los largos años de ministerio pastoral. En su espiritualidad se destaca su gran contribución a la difusión del culto a la Sagrada Familia, de la cual imitó con verdadero espíritu franciscano la humildad y la pobreza.

El 5 de enero de 1935 terminó serenamente en Espoleto su larga vida (95 años), consagrada al servicio de la formación del clero y a la ayuda a los pobres. “Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor!”

Fue beatificado el 24 de abril de 1988 por el Papa Juan Pablo II.

domingo, 28 de febrero de 2016

Santa María de la Purísima de la Cruz

MARÍA DE LA PURÍSIMA SALVAT ROMERO, nació en Madrid el 20 de febrero de 1926 y fue bautizada al día siguiente con el nombre de María Isabel. De niña asistió al colegio madrileño de las Hermanas Irlandesas.

En 1936, al estallar la Guerra Civil, la familia se trasladó a Portugal regresando después a Madrid. Durante esos años, María Isabel comenzó a percibir su vocación a la vida religiosa, ingresando en 1944 en el Instituto de las Hermanas de la Compañía de la Cruz, de Sevilla. Al año siguiente vistió el habito religioso, tomando el nombre de Hermana María de la Purísima de la Cruz, y comenzó el noviciado.

En su comportamiento destacaba por su humildad, dedicación, espíritu de sacrificio y amor a los pobres. En 1947 profesó los votos temporales. Reconociendo su preparación humana y espiritual, le fueron confiadas diversas tareas de responsabilidad en el campo educativo, formativo y en el gobierno del Instituto. En 1977 fue elegida Madre General del Instituto, siendo reelegida en otras tres ocasiones, durante los años difíciles que siguieron al Concilio Vaticano II.

Con gran solicitud se dedicó a la formación permanente de sus hermanas, sobre todo de las que en aquellos años de incertidumbre vivían momentos de crisis y de confusión. Su personalidad serena y jovial contribuía a crear un clima de confianza y de comunión. Se percibía en ella una intensa experiencia religiosa, caracterizada por la profunda conciencia de la presencia de Dios y la búsqueda constante de su voluntad.

En 1994 le diagnosticaron un tumor, del que fue operada. Afrontó la enfermedad con gran docilidad a la voluntad de Dios y entereza de ánimo. El 31 de octubre de 1998 murió piadosamente en la Casa Madre de Sevilla. El Rito de Beatificación fue celebrado en Sevilla el 18 de septiembre de 2010. Fue canonizada por el Santo Padre Francisco el 18 de octubre de 2015.

Beato José María Cassant

Pedro José nació el 6 de marzo de 1878 en Casseneuil-sur-Lot, Francia. Era el segundo vástago de una familia de agricultores bien avenidos. La naturaleza no fue pródiga con él y quizá por eso pasaba desapercibido en todos los órdenes. Tanto en el aspecto físico como en el intelectual y social no se podían atisbar en su persona esos dones que resultan atractivos a los demás, y que pueden convertirse también en instrumento apostólico: simpatía, don de gentes, inteligencia, etc. Pero lo que la vida le hurtó estaba compensado espiritualmente por su gran sensibilidad. Y la atracción que experimentaba hacia todo elemento religioso hizo de él un excelso modelo en su forma de perseguir la perfección. Tenía mucho camino recorrido para ello: bohonomía, humildad, abnegación, amabilidad…

Una de sus dificultades era la falta de memoria. Además, se apreciaban en él inseguridades personales, dudas y tendencia al desánimo. Lidió con ellas, lo hizo con fuerza. Cursó estudios con los Hermanos de la Salle en su localidad natal y poco a poco se afianzó su llamada al sacerdocio, esa que estuvo presente en sus juegos infantiles cuando ensayaba cómo decir misa en los altares que construía. Hubo dos personas fundamentalmente que le ayudaron y le sostuvieron en su peregrinar. Una de ellas fue el párroco padre Filhol quien, al igual que los salesianos, se había percatado de que era propenso a la oración, de su tendencia al silencio, su fervor por la Eucaristía y el amor a María y a la liturgia, entre otros signos de piedad que le caracterizaron.

Consciente de las dificultades que su escasa retentiva le creaba, a pesar del esfuerzo que el beato puso por avanzar en los estudios, el sacerdote le prestó asistencia a través de un vicario. Pero era insuficiente para que las puertas del seminario se le abrieran al muchacho. Por eso le habló de la Trapa; estaba seguro de que era idónea para alguien de su peculiaridad. Con 16 años, acompañado por él, Pedro José ingresó en la abadía cisterciense de Santa María del Desierto, de Toulouse. El maestro de novicios padre André Mallet percibió ese mismo día que se hallaba ante una persona especial, limpia, sincera e inocente, que verdaderamente buscaba a Dios. Trazando la señal de la cruz sobre su frente, le dijo: «¡Confía! Yo te ayudaré a amar a Jesús».

En 1895 tomó el hábito y el nombre de José María. Y en 1900 emitió los votos perpetuos. Humilde, gozoso en su nueva vida, se esforzaba por cumplir la regla con espíritu de mansedumbre, y encomiable obediencia. La formación seguía constituyendo para él una dolorosa espina. Junto a ella completaban espeso ramillete otros íntimos dardos cargados con malévola insidia para desestabilizar su vida espiritual. Tímido y sintiéndose incapaz, veía la supremacía intelectual de sus hermanos, constataba sus virtudes y se sentía corroído por la envidia y los celos. Esos complejos, que habían hecho de él una persona muy susceptible, le producían grandes sufrimientos por cuestiones a veces nimias surgidas en lo cotidiano a las que daba enorme relevancia. Otros lastres insalvables como su mal oído y su atiplada voz, que le impedían entonar debidamente los cánticos, acentuaban su baja autoestima.

Le costaba gran esfuerzo sostener un silencio interior: «Cuando no tengo libro si mantengo los ojos abiertos me distraigo, si los cierro me duermo». Se sentía perturbado mentalmente en aspectos relativos a la castidad y luchaba diciéndose: «Sustituir los malos pensamientos por el amor de Jesús», repitiendo una y otra vez en medio de su lucha esta jaculatoria: «Todo por Jesús, todo por María». El padre Mallet le ayudó a combatir sus escrúpulos, le acompañó y le animó, enseñándole a liberarse por amor a Cristo de tantas ataduras que brotaban de lo más íntimo de su ser. Con su confianza, superando el prejuicio del profesor de teología, y por encima de sus problemas de salud, logró concluir los estudios y fue ordenado sacerdote en 1902. Pero ya no viviría mucho tiempo.

Siempre fue frágil, y sus dolores de pecho, de los que nada dijo llevado de su humildad, ese mismo año revelaron su origen: la tuberculosis. Quedaba claro por qué no había podido inclinarse por completo ante el Santísimo, hecho por el que fue corregido repetidamente. No se justificó ante el superior; sabía que excusarse es impropio de la vida santa. Si alguien debió haber estado al tanto de su salud, no lo hizo por las razones que fuesen, con lo cual no pudo ser atendido convenientemente. Oficiada la primera misa, fue enviado con su familia; pensaron en su recuperación. Pero los cercanos dos meses que estuvo junto a ella no sirvieron de nada. Regresó con sus hermanos religiosos y se preparó para su entrada en el cielo. «Cuando ya no pueda celebrar la Santa Misa –confió al padre Mallet–, el Corazón de Jesús podrá retirarme de este mundo, pues ya no tendré apego por la tierra». Unió a la Pasión redentora de Cristo los intensos sufrimientos causados por su enfermedad en la última etapa de su vida. Murió el 17 de junio de 1903 mientras el padre Mallet oficiaba la misa pidiendo por él. Juan Pablo II lo beatificó el 3 de octubre de 2004.