miércoles, 31 de mayo de 2017

Apóstol Santiago, el mayor

El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban:"Sant Iacob, ayúdenos". Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago y quien fuera uno de los Doce apóstoles de Cristo.

Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista.

Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Después de presenciar la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: "Desde ahora seréis pescadores de hombres", dejó sus redes y a su padre y a su empresa pesquera y se fue con Jesucristo a colaborarle en su apostolado. Presenció todos los grandes milagros de Cristo, y con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en la Transfiguración del Señor y en su Oración en el Huerto de Getsemaní. ¿Por qué lo prefería tanto Jesús? Quizás porque (como dice San Juan Crisóstomo) era el más atrevido y valiente para declararse amigo y seguidor del Redentor, o porque iba a ser el primero que derramaría su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Que Jesús nos tenga también a nosotros en el grupo de sus preferidos.

Cuenta el Evangelio que una vez al pasar por un pueblo de Samaria, la gente no quiso proporcionarles ningún alimento y que Santiago y Juan le pidieron a Jesús que hiciera llover fuego del cielo y quemara a esos maleducados. Cristo tuvo que regañarlos por ese espíritu vengativo, y les recordó que El no había venido a hacer daño a nadie sino a salvar al mayor número posible de personas. Santiago no era santo cuando se hizo discípulo del Señor. La santidad le irá llegando poquito a poco.

Otro día Santiago y Juan comisionaron a Salomé, su madre, para que fuera a pedirle a Jesús que en el día de su gloria los colocara a ellos dos en los primeros puestos: uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús les dijo: "¿Serán capaces de beber el cáliz de amargura que yo voy a beber?" Ellos le dijeron: "Sí somos capaces". Cristo añadió: "El cáliz de amargura sí lo beberán, pero el ocupar los primeros puestos no me corresponde a Mí el concederlo, sino que esos puestos son para aquellos para quienes los tiene reservado mi Padre Celestial". Los otros apóstoles se disgustaron por esta petición tan vanidosa de los dos hijos de Zebedeo, pero Jesús les dijo a todos: "El que quiera ser el primero, que se haga el servidor de todos, a imitación del Hijo del hombre que no ha venido a ser servido sino a servir". Seguramente que con esta lección de Jesús, habrá aprendido Santiago a ser más humilde.

Después de la Ascención de Jesús, Santiago el Mayor se distinguió como una de las principales figuras entre el grupo de los Apóstoles.

La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio. Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso". 

En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

​Junto cuando Santiago había vuelto a Jerusalem el rey Herodes Agripa se propuso acabar con los seguidores de Cristo, lo primero que hizo fue mandar cortarle la cabeza a Santiago, y encarcelar a Pedro. Así el hijo de Zebedeo tuvo el honor de ser el primero de los apóstoles que derramó su sangre por proclamar la religión de Jesús Resucitado.

En Chile el Apóstol Santiago es el patrono de la ciudad capital, Santiago de Chile, fundada como Santiago de la Nueva Extremadura en 1541, y comparte con la Virgen del Carmen el patronazgo del país. Los escudos de armas de la ciudad de Santiago, del Arzobispado de Santiago y de varias comunas de la Región Metropolitana, llevan en su contorno ocho conchas de oro en fondo azul, representando las letras del nombre del Apóstol. Así mismo, es venerado en otros poblados y localidades rurales de la zona norte y sur del país, donde su fiesta, el 25 de julio, es celebrada con gran solemnidad.

Santiago Apóstol además es patrón de las siguientes ciudades: 

Santiago de Compostela (España)
Santiago de Chile
Caracas, Venezuela (la cual fue fundada el 25 de julio de 1567 con el nombre de Santiago de León de Caracas).
Santiago de Guayaquil (Ecuador).
Santiago de Cuba
Santiago de Querétaro (México)
Montevideo (Uruguay)
Santiago de Cali, (Colombia)
Santiago de Guatemala
Santiago de Veraguas (Panamá)
Santiago de Chiuitos (Bolivia)
Santiago de los Caballeros (Rep. Dominicana)
Provincia de Santiago de México
Saltillo Coahuila (México)
Santiago de Sesimbra (Portugal)
Alanje (Panamá)
Santiago del Estero (Argentina)
Baradero (Argentina)
Provincia de Mendoza (Argentina)
Santiago Tuxtla, Veracruz (México)
Sahuayo, Michoacán, México
Santiago Apóstol de Tenjo (Colombia)

https://www.hermandadsantiago.cl/biografia-del-apostol

Beato Luis María Monti

Nació en Bovisio (Italia), en el seno de una familia humilde. Al morir su padre, se hizo carpintero (con 12 años) para ayudar a su numerosa familia. 
Joven apasionado, reunió en su taller a muchos artesanos y campesinos de su edad para dar vida a un oratorio vespertino que se llamó la Compañía del Sagrado Corazón de Jesús, pero en su pueblo los llamaban "La Compañía de los Hermanos".

Se caracterizaron por su austeridad de vida, la dedicación al enfermo y al pobre. En 1846, Luis se consagró a Dios y emitió votos privados de castidad y obediencia. Algunas personas del pueblo, junto al párroco, se opusieron de forma rastrera contra su labor y los acusaron falsamente de conspiración política contra la autoridad austríaca de ocupación. En 1851, fueron encarcelados en Desio, Milán, durante 72 días hasta que no se demostró su inocencia.

Ingresó en la Congregación de los Hijos de María Inmaculada, que cinco años antes había fundado el beato Ludovico Pavoni. Se hizo enfermero y ayudó a los enfermos de cólera de la epidemia de 1885, encerrándose voluntariamente en la leprosería local. Pero todavía no encontraba su camino, escribió: "Transcurría horas ante Jesús Sacramentado. Y, sin embargo, eran horas sin pizca de rocío celestial. Mi corazón permanecía árido, frío, insensible. Estaba a punto de abandonarlo todo cuando, de repente mientras me hallaba en mi celda, sentí una voz en mi fuero interno, clara y comprensible, que me decía: Luigi, dirígete al sagrario de la Iglesia y expone tus tribulaciones de nuevo a Jesús Sacramentado". Allí tuvo una visión de María y Jesús, que le anunciaron la cruz y su protección. 

A raíz de esta experiencia fundó el Instituto de los Hijos de la Inmaculada Concepción, al servicio de los enfermos. Tuvo dificultades para trabajar en los hospitales. Lo hizo en Roma en el hospital del Santo Espiritu, bajo la dirección de los capuchinos. Luis se especializó como flebotomiano, diploma que consiguió en la universidad de La Sapienza de Roma. La misión del nuevo Instituto fue ayudar a toda clase de enfermos, y a los heridos de las guerras, pero un hecho providencial, extendió su labor a los niños huérfanos, por ello abrió una casa de acogida en Saronno. 
Esta comunidad estaba formada sólo por hermanos, no hay sacerdotes. Luis murió casi ciego en Saronno, siendo siempre el superior. Fue beatificado por SS Juan Pablo II en 2003.

Beato José Gérard


José Gérard nació en la provincia de Lorraine, Francia, el 12 de marzo de 1831, en el seno de una familia de campesinos. Ingresó en el Seminario mayor de Nancy en 1849, y tras varias ocasiones en las que había podido escuchar las conferencias que los Misioneros Oblatos daban a los alumnos del Seminario, él y su compañero de seminario Mouchette consiguen el permiso para ingresar en el noviciado oblato de Nuestra Señora de L’Osier cerca de Grenoble. Es el año 1851.


El P. Richard, que fue su maestro de novicios, dijo de Gerard: “Creo que la Virgen quiere hacer de él un pequeño santo”. El 10 de mayo de 1852 fue admitido para hacer su profesión, su disposición la expresa así: “¡Oh Dios mío, sólo os pido una cosa, dadme, os conjuro, el espíritu de sacrificio que es el espíritu del verdadero Oblato de María Inmaculada! Sí, que yo sea una víctima perpetua, inmolada a vuestra gloria para la salvación de las almas. Dadme el amor a mi buena Madre…Que sea humilde, mortificado, caritativo.”

Continuó sus estudios en el seminario mayor de Marsella, bajo la dirección del P. Tempier. Recibió de manos de Monseñor Eugenio de Mazenod las órdenes menores, el subdiaconado y diaconado. Desde 1850, Roma había confiado a los Misioneros Oblatos el Vicariato Apostólico de Natal. La necesidad de enviar un segundo grupo de misioneros al África Austral, hace que Monseñor de Mazenod piense en enviar al joven diácono de 22 años a esta misión. El 10 de mayo de 1853, desde el puerto de Marsella salió hacia Natal. Algunos meses más tarde, el 13 de febrero de 1854 es ordenado sacerdote por Monseñor Allard, OMI. 

Los siguientes 60 años de su vida los pasa como misionero en estas tierras de África. Recorre las tierras del actual Lesotho, a lomos de su caballo “Artabán” en busca de cada persona. A lo largo de estos años de misión experimenta la falta de conversiones, pero también el fruto de su trabajo misionero: “Dios bondadoso nos consuela de vez en cuando con alguna conversión seria…Hace poco hemos tenido la alegría de bautizar, a una jornada de aquí, a un anciano…Cuando el agua santa se derramó sobre su frente endurecida, todo cambió. Yo enjugaba el agua santa lo mejor que podía y repetidas veces; cuando lo ungía con el santo crisma, sus pobres ojos estaban llenos de lágrimas de alegría y dicha. ¡Oh divina gracia, cómo sabes ablandar lo que hay de más duro, e iluminar lo que hay de más tenebroso!"

En 1914 una enfermedad lo postró, de tal modo que el 22 de mayo dijo su última misa, y descansó en el Señor el día 29 del mismo mes. Fue beatificado en 1988 en Maseru, capital de Lesotho por el propio Juan Pablo II.

martes, 23 de mayo de 2017

Frases de Don Bosco a María Auxiliadora


  • María ha sido siempre mi guía. El que pone su confianza en ella nunca quedará defraudado.
  • Es imposible ir hacia Jesús si no pasas por el Amor a María.
  • Santa María protege a los que están en la necesidad, anima a quien ha perdido la esperanza, fortifica las debilidades, ruega por el pueblo, asiste a los sacerdotes, intercede por las mujeres consagradas, que oigan tu materna ternura todos los que suplican tu ayuda.
  • Si quieres las alas del fervor, sea la Virgen María tu amor. Un alma a ella fiel puede al cielo llegar.
  • No gastes tu tiempo, haz el bien, hazlo sin medidas, piensa siempre en el amor a María y no te arrepentirás nunca de lo que has hecho. Cada momento es un tesoro.
  • María quiero llegar a tus pies benditos!
  • En el cielo nos quedaremos gratamente sorprendidos al conocer todo lo que María Auxiliadora ha hecho por nosotros en la tierra.
  • En todos los peligros yo te invoco Madre mía porque se que eres mi escudo protector.
  • Confía en María Auxiliadora y verás lo que son los milagros.
  • María nuestra Santa Madre, quiere la realidad no las apariencias. Camina con los pies en la tierra pero teniendo la mirada y el corazón en el cielo.
  • María es aquel Milagro que aún esperas.

domingo, 14 de mayo de 2017

San Juan Bautista De la Salle, Patrono de los educadores



Breve pontificio en que proclama
a San Juan Bautista de La Salle 
Patrono universal de los educadores Cristianos
S.S. Pío XII

Hubo un varón esclarecido, sobre todo por su santidad e ingenio, SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE, quien por sí mismo y por la Congregación por él fundada formó a los jóvenes y forma todavía con excelente reglas y prácticas, y a quien se debe el adelanto de que en las casas de estudios llamadas "Seminarios de maestros de escuelas rurales" preparó sapientísimamente a los maestros de escuela para tan importante misión. Además, estimó en tanto el oficio de enseñar, que a sus compañeros cuyo Padre era, no quiso iniciar en el sacerdocio para que no se apartaran de su ministerio, y aún pensó que éste puede aprovechar mucho para la virtud y santidad. 

Por este motivo... el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, al cumplirse el quincuagésimo aniversario de la canonización de SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE ha presentado la petición para que Nos dignemos declararle celestial Patrono ante Dios de todos los maestros, eclesiásticos y seglares, ya se ejerciten en esta misión ya en los estudios que a ella conducen. Y Nos, persuadido que debe atribuirse la mayor importancia a la cristiana educación de la juventud, para que aquellos a quienes está encomendado el trato de las almas de los niños, o a quienes se preparan a llevar tal género de vida tengan más poderosa causa y estímulo para satisfacer tan importante deber según la religión y la fe, queremos cumplir estos deseos gustosísimo. 

Por lo cual, con conocimiento cierto y madura deliberación de Nuestra parte y plenitud de potestad apostólica, por la autoridad de estas Letras y para siempore CONSTITUIMOS A SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE, CONFESOR, PRINCIPAL PATRONO CELESTIAL ANTE DIOS DE TODOS LOS MAESTROS CONSAGRADOS A LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES, con todos los honores adjuntos y privilegios litúrgicos que a todos los Principales Patronos de agrupaciones se deben. No obstante, cualquiera cosa en contrario. Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 15 de mayo, en la fiesta de San Juan Bautista de La Salle, duodécimo de Nuestro Pontificado.

viernes, 12 de mayo de 2017

Sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado


Lucía Dos Santos nació el 22 de marzo de 1907 en Ajutrel, caserío junto a Fátima. Cuando tenía nueve años fue enviada con sus primos, los beatos Francisco y Jacinta Marto a pastorear ovejas como de costumbre. Fue entonces que recibieron primero la visita del ángel y luego de la Virgen en la Cova de Iría. 

Lucía ingresó en 1921 con las Hermanas Doroteas. Estuvo con ellas en Tui y Pontevedra, España. En ambas ciudades tuvo importantes visitas de Jesús y de la Virgen. Recibió la Promesa de los Primeros Sábados, la Visión de la Trinidad, la petición de la consagración de Rusia, 1929. En 1946 regresó Portugal y, dos años después, entró en el Carmelo de Santa Teresa en Coimbra, donde profesó sus votos como carmelita en 1949.

La Virgen dijo a Francisco y Jacinta que pronto irían al cielo pero Lucia debía quedar en la tierra para propagar sus mensajes. Así ocurrió. El Papa beatificó a Francisco y Jacinta Marto durante el año jubilar, 2000, en Cova de Iría, en el santuario de las apariciones. Estaba, junto al Papa, Sor Lucia. 

Sor Lucía escribió dos volúmenes con sus "Memorias" y los "Llamamientos del Mensaje de Fátima".

Murió el 13 de Febrero del 2005, durante la novena de los beatos Francisco y Jacinta, en su querido Carmelo, donde muchos creen que aun era visitada por la Virgen y donde también el Papa Juan Pablo II la visitó.

Su proceso para su beatificación se encuentra muy avanzado.


jueves, 4 de mayo de 2017

Centenario de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima



Oración Jubilar de Consagración 

¡Salve, Madre del Señor,
¡Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Bendita entre todas las mujeres,
eres la imagen de la Iglesia vestida de la luz pascual,
eres la honra de nuestro pueblo,
eres el triunfo sobre la marca del mal.

Profecía del Amor misericordioso del Padre,
Maestra del Anuncio de la Buena Nueva del Hijo,
Señal del Fuego ardiente del Espíritu Santo,
enséñanos, en este valle de alegrías y dolores,
las verdades eternas que el Padre revela a los pequeños.

Muéstranos la fuerza de tu manto protector.
En tu Inmaculado Corazón,
sé el refugio de los pecadores
y el camino que conduce hacia Dios.

Unido/a a mis hermanos,
En la Fe, la Esperanza y el Amor,
a ti me entrego.
Unido/a a mis hermanos, por ti, a Dios me consagro,
oh Virgen del Rosario de Fátima.

Y, en fin, envuelto/a en la Luz que de tus manos proviene,
daré gloria al Señor por los siglos de los siglos.

Amén.



San Agustín Roscelli

Nació en Bargone de Casarza Ligure (Génova, Italia), el 17 de julio de 1818 y fue bautizado inmediatamente pues se temía por su vida. Su familia era pobre y Agustín se dedicó desde niño a cuidar el rebaño paterno. Sus padres lo confiaron al Párroco, el Padre Andrés Garibaldi, quien le impartió los primeros elementos del saber.

En mayo de 1835, con ocasión de una misión, Agustín se sintió decididamente llamado al sacerdocio y se trasladó a Génova para comenzar los estudios. Los años de preparación a la Ordenación sacerdotal fueron duros y difíciles, debiendo él mismo afrontar graves desafíos económicos. Lo sostuvieron la voluntad tenaz, la intensa oración y la ayuda de personas buenas. 

El 19 de septiembre de 1846, fue ordenado sacerdote por el Cardenal Tadini. El Padre Agustín fue destinado inmediatamente al populoso barrio de San Martín de Albaro donde, con el espíritu de Cristo Pastor y con la administración de todos los sacramentos, inició su humilde servicio en la obra de santificación, dedicándose con esmero, caridad y con el ejemplo, al crecimiento espiritual del Cuerpo de Cristo.

En el confesionario adquirió un conocimiento concreto de la triste realidad y de los peligros en los que se encontraban tantas jóvenes que, por motivos de trabajo, se trasladaban a la ciudad convirtiéndose en fácil presa para los deshonestos. Allí, su corazón de padre se angustiaba y se conmovía al pensar que tantas almas sencillas podían perderse, porque se las dejaba solas e indefensas. En 1858 comenzó a colaborar con el Padre Francisco Montebruno en la Obra de los Artesanitos.

En 1872 amplió su campo de apostolado, dedicándose a atender a los presos de la cárcel de San Andrés. A los dos años también fue nombrado capellán de un orfanato y además llega a bautizar durante 22 años a más de 8000 recién nacidos en el hospital. Trabajó intensamente incluso a favor de las madres solteras, las que eran jovencitas sencillas del pueblo que, por la falta de un trabajo digno y retribuido, se convertían en víctimas de los malintencionados.

El Padre Roscelli reunió a un grupo de mujeres que pudieran ayudar a tantas jóvenes necesitadas de asistencia moral, e inició su trabajo dándoles instrucción religiosa y capacitación profesional. Mons. Salvador Magnasco le sugirió la idea de fundar una Congregación, idea que el mismo Papa Pío IX aprobó. Así surgieron las Hermanas de la Inmaculada. 

Dios llamó a este buen sacerdote a su presencia el 7 de mayo del año 1902. Juan Pablo II lo canonizó el 10 de junio del año 2001.

domingo, 30 de abril de 2017

Nuestra Señora de Czestochowa

En Polonia existen 670 santuarios dedicados a la Virgen María, siendo que 288 de sus imágenes son consideradas milagrosas. Sin embargo, hay uno cuyo nombre sobrepasa al de todos los otros por los portentos allí ocurridos: el de Czestochowa (se pronuncia Chestokova), en Jasna Gora (que significa Montaña Blanca o Montaña de Luz).

La imagen, según una piadosa tradición, habría sido pintada por el apóstol San Lucas y las maderas que la sostienen serían las mismas de la mesa de la Sagrada Familia en Nazaret. De Jerusalén, habría sido conducida a Constantinopla y posteriormente traída hasta Polonia. El hecho concreto es que la narración atestigua sobre todo la antigüedad de la imagen.

El canónigo Jan Dlugosz (1415-1480), en su obra Liber Beneficiorum, informa que el príncipe Wladyslaw Opolczyk, al fundar el convento de los padres Paulinos en 1382, dedicado a María Santísima, les ofreció el cuadro de la Madre de Dios, que rápidamente conquistó el corazón de los polacos. Escribió Dlugosz en 1430: “Aquí acude el pueblo fiel de Polonia entera e incluso de los países vecinos —Silesia, Moravia, Prusia y Hungría— para las festividades de la Madre de Dios, en vista de los sorprendentes milagros que, por la intercesión de la Señora y Mediadora nuestra, aquí se realizan”.

La imagen mide 1.22 por 0.82 metros y es hecha de tres tablas de tilo cubiertas por un tejido, y éste por leves capas de yeso. Es sobre este último que fue pintada la figura de Nuestra Señora, teniendo en su brazo al Niño Jesús. La Virgen María muestra una gran majestad y sus ojos parecen estar vueltos más hacia el observador puesto frente a Ella que hacia su Divino Hijo.

Seriedad de la imagen y atentado sacrílego

A diferencia de tantas imágenes de la Virgen que manifiestan bondad, dulzura y hasta sonrisa, la Virgen Negra se caracteriza por una gran seriedad, que parece dar a entender que Ella comparte con los hombres las tribulaciones propias de este valle de lágrimas.

Lo que más llama la atención en la imagen son las cicatrices que ella lleva en su rostro derecho. En efecto, en 1430, ladrones sacrílegos organizaron un asalto contra el santuario. Robaron lo que pudieron, asesinaron sacerdotes, quemaron la iglesia. Al no poder llevarse el sagrado icono, uno de los profanadores descargó dos golpes con su sable en el rostro de la imagen, cuyas marcas permanecen hasta hoy. La historia registra que resultaron inútiles los intentos de cubrir las marcas del sable que dañaron el santo rostro del ícono.

Llevado a la capital —Cracovia— el propio rey Wladyslaw Jagellón asumió los trabajos de su restauración, para lo cual contrató artistas de Rusia y, posteriormente, de la corte de los Habsburgo, en Austria. Como señal de reparación por el sacrilegio, el rey hizo coronar el ícono y lo revistió de un manto de plata. Fue entonces llevado en solemne procesión de regreso a Czestochowa, acompañado de una gran multitud de fieles. El sacrilegio contribuyó para aumentar aún más la devoción a Nuestra Señora.

A partir de Jagellón, todos los reyes polacos, con excepción del último, Estanislao Augusto Poniatowski (1732-1798), después de su coronación se dirigían a Czestochowa para homenajear a la reina de Polonia y pedir­ su protección, ofreciéndole normalmente en esa ocasión valiosos obsequios.

En 1656, el rey Juan Casimiro le ofreció a Nuestra Señora de Czestochowa todo su reino, con sus ducados, sus ejércitos y sus pueblos.

Santuario de Jasna Gora

En Czestochowa, la Virgen Santísima multiplicó los milagros: se tiene el registro de 1300 debidamente comprobados, realizados entre 1402 y 1948.

Entre los numerosos milagros obrados por Nuestra Señora en su santuario, merece especial destaque la expulsión de los protestantes suecos, por ocasión del cerco de Czestochowa, en diciembre de 1655.

Habiendo los protestantes conquistado prácticamente el país entero, sólo quedaba la pequeña fortaleza de Czestochowa, que esperaban dominar en brevísimo tiempo. Testigos idóneos narraron que Nuestra Señora les devolvía a los asaltantes las balas de cañón que estos disparaban contra el santuario.

La epopeya de la victoriosa reacción se debe al intrépido padre Augusto Kordecki que, atrincherado detrás de las murallas que cercaban el convento y el santuario, decidió resistir hasta el fin, contando apenas con algunos centenares de hombres en oposición a un ejército de tres mil soldados. A los que vacilaban entre resistir y rendirse, el valiente sacerdote mandó abrir una de las puertas para que pudiesen salir aquellos que quisiesen. Cerradas las puertas, el destino sería la muerte o una milagrosa victoria. Nuestra Señora coronó este acto heroico, obligando al enemigo a levantar el cerco. Así terminó el primer embate que provocó reacciones de entusiasmo en cadena, acabando con la expulsión del invasor.

En el transcurso de sus tantas veces dramática historia, fue junto al altar de la Virgen de Czestochowa que los polacos encontraron consuelo en los reveses y aliento en la lucha por la defensa de su fe y su independencia.

En 1683, después de haber pasado por Czestochowa, el intrépido rey Juan Sobieski fue a liberar a Viena asediada por los turcos musulmanes y salvar así la Cristiandad. A su regreso, dejó en el santuario de la Patrona de su país muchos trofeos conquistados al enemigo.

Frente a las pesadillas nazista y comunista: propuesta de desigualdades armónicas

De 1939 a 1945, Polonia sufrió un nuevo martirio, acompañado de una persecución religiosa, masacres de sacerdotes y monjas, destrucciones de iglesias. Czestochowa, sin embargo, permaneció como una señal de esperanza.

Los acuerdos de Yalta de 1945 entregaron esta nación al dominio comunista. A pesar de eso, este pueblo continuó fiel a Nuestra Señora, alimentándose de la devoción mariana para conservarse inquebrantable en su fe. Así por ejemplo, el día 8 de setiembre de 1946, 700.000 peregrinos se reunieron en el santuario de Jasna Gora, y un millón de fieles el 26 de agosto de 1956.

Allí se arrodillaron para agradecer a la Madre de Dios por los polacos que se salvaron de los terribles campos de concentración nazis, así como los que volvieron del exilio forzado en la gélida Siberia. Y también aquellos que recurrieron a Ella pidiendo fuerzas para soportar con resignación cristiana la muerte de parientes y amigos, víctimas de la saña comunista y nazi.

Allí se postran hoy ante el venerado cuadro los verdaderos polacos pidiendo la solución no sólo de sus propios problemas, sino también de tantos males que atormentan a su patria, resultantes de las devastaciones que el comunismo causó por todas partes, inclusive en los espíritus, embotándolos con relación a ciertos principios fundamentales de la doctrina católica. Tal embotamiento dificulta en gran medida el resurgimiento moral de la sociedad polaca.

En una conversación con un joven abogado preocupado con la “herencia” dejada por el régimen comunista en su país, oí estas palabras:

“Como la igualdad nos fue impuesta durante casi medio siglo, lo que ahora se debe hacer, para corregir el caos en los espíritus que de ahí resultó, es exactamente lo contrario: comenzar por predicar la desigualdad favoreciendo, por ejemplo, el principio de la propiedad privada, presentando los fundamentos religiosos y naturales de ese principio. Tal principio, cuando es rectamente practicado, es un factor de justicia, resultando de allí, de modo auténtico y natural, la constitución de una sociedad compuesta de clases desiguales que no se enfrentan, sino que armónicamente se complementan. Así, con la ayuda de nuestra Patrona, Polonia se pondrá en los debidos carriles y resurgirá. ¡Me agradaría mucho oír una prédica como ésta en el púlpito de Jasna Gora!” —concluyó el abogado.

¡Es casi el programa de una renovada evangelización!

Viene muy a propósito, con vistas a esta renovada evangelización de la otrora tan católica Polonia, recordar la jaculatoria que se reza al final de la oración Veni, Creátor Spíritus y de la Letanía del Divino Espíritu Santo: ¡Enviad vuestro Espíritu, y todo será creado. Y renovaréis­ la faz de la Tierra!

Nuestra Señora de Vang

El 17 de agosto 1798, el rey vietnamita Canh Thinh emitió un edicto anticristiano y dio la orden de destruir todos los seminarios e iglesias católicas. Comenzó una cruel persecución a los católicos vietnamitas que duró hasta 1886.

Muchos de ellos fueron martirizados y quemados vivos.

Fue en este contexto que “Nuestra Señora de Vang” se apareció al pueblo de Vietnam. La primera vez fue en 1798 cuando visitaba a los cristianos refugiados en pequeños grupos, en la espesa foresta de La Vang, donde sufrían de frio, el acecho de las bestias salvajes, enfermedades y hambre.

La bella Señora vestía un largo manto, sostenía un niño en sus brazos y era acompañada de dos ángeles. Ella los confortó y les enseñó como hervir las hojas de los árboles para usarlos como medicina. La Santísima Madre siguió apareciendo durante los 100 años de persecución en ese mismo lugar, donde se había levantado una pequeña capilla.

Después de la persecución, en 1886 se edificó en el lugar la iglesia de Nuestra Señora de La Vang, la que fue destruida en la guerra de Vietnam. En el año 2000 se bendijo en el mismo lugar un nuevo santuario, junto con un seminario.

sábado, 29 de abril de 2017

Nuestra Señora de África

En la ciudad de Argel se encuentra un célebre santuario mariano dedicado a Nuestra Señora de África.  Nuestra Señora de África, Nuestra Señora de  no solamente los católicos, sino también los musulmanes, sobre todo las mujeres, llegan de todas partes para rezar delante de la estatua de la Santísima Virgen, llamada en árabe Lalla Mariam. 

Argel, ciudad capital de Argelia en el Norte de África, está ubicada en un sitio hermoso a orilla del Mar Mediterráneo.La ciudad cuenta actualmente con más de un millón de habitantes.Argelia es el segundo país más extenso de África con el desierto del Sahara que ocupa dos millones de kilómetros cuadrados.

Los árabes dieron a Argelia su civilización islámica. En el siglo IV había en esta tierra entre 600 y 700 obispos católicos.San Agustín, uno de los más grandes santos de la Iglesia, era argelino. Los árabes impusieron la religión islámica a partir del siglo VII y hoy el Islam es la religión del Estado, practicada por el 98% de la población.

En las 4 diócesis argelinas los católicos sobrepasan de poco los 60,000.En la ciudad de Argel se encuentra un célebre santuario mariano dedicado a Nuestra Señora de África. Las inspiradoras de este santuario fueron dos mujeres: Margarita Bergezio y Anna Cuiquien, francesas, pero de origen italiano. Ellas siguieron al obispo Monseñor Pavy, en 1846, para consagrarse a las obras caritativas que el obispo había fundado en Argelia. Cuando Margarita y Anna llegaron de Francia no encontraron ningún santuario mariano en aquella tierra, por eso colocaron una pequeña estatua de la Santísima Virgen sobre un árbol de olivo en las cercanías de Argel. Poco a poco el lugar se convirtió en un centro de peregrinación de parte de numerosos devotos de la Virgen, de manera que las dos piadosas mujeres recolectaron dinero y construyeron una capilla provisoria en 1857. 

El santuario actual fue completado en 1872.  Se encuentra sobre un promontorio que domina el mar y la ciudad de Argel. Numerosos son los peregrinos que lo visitan. Los exvotos colocados en las paredes son millares.No solamente los católicos, sino también los musulmanes, sobre todo las mujeres, llegan de todas partes para rezar delante de la estatua de la Santísima Virgen, llamada en árabe Lalla Mariam.


http://es.catholic.net/mariologiatodoacercademaria/573/1435

Virgen de Montserrat

"Rosa de abril, morena de la sierra..."

La Virgen de Montserrat fue declarada santa patrona de Cataluña por el papa León XIII.

El culto de la Virgen de Montserrat se remonta más allá de la invasión de España por los árabes. La imagen, ocultada entonces, fue descubierta en el siglo IX. Para darle culto, se edificó una capilla a la que el rey Wifredo el Velloso agregó más tarde un monasterio benedictino.

Los milagros atribuidos a la Virgen de Montserrat fueron cada vez más numerosos y los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela los divulgaron. Así, por ejemplo, en Italia se han contado más de ciento cincuenta iglesias o capillas dedicadas a la Virgen de Montserrat, bajo cuya advocación se erigieron algunas de las primeras iglesias de México, Chile y Perú, y con el nombre de Montserrat han sido bautizados monasterios, pueblos, montes e islas en América.

Descubrimiento
No se conoce el origen de la estatua. Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino.

Descripción de la Imagen
La virgen es de talla románica de madera. Casi toda la estatua es dorada, excepto la cara y las manos de la Virgen y del Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño. A diferencia de muchas estatuas antiguas que son negras debido a la naturaleza de la madera o a los efectos de la pintura original, el color oscuro de Ntra. Sra. de Montserrat se le atribuye a las innumerables velas y lámparas que durante siglos se han encendido ante la imagen día y noche. En virtud de esta coloración, la Virgen está catalogada entre las vírgenes negras. Por esto la llaman por cariño La Morenita. La estatua goza de gran estima como un tesoro religioso y por su valor artístico. 

La estatua está sentada y mide 95 cm., un poco más de tres pies de altura. De acuerdo con el estilo románico, la figura es delgada, de cara alargada y delicada expresión. Una corona descansa sobre la cabeza de la Virgen y otra adorna la cabeza del Niño Jesús, que está sentado en sus piernas. Tiene un cojín que le sirve de banquillo o taburete para los pies y ella está sentada en un banquillo de patas grandes, con adornos en forma de cono.

El vestido consiste en una túnica y un manto de diseño dorado y sencillo. La cabeza de la Virgen la cubre un velo que va debajo de la corona y cae ligeramente sobre los hombros. Este velo también es dorado, pero lo realzan diseños geométricos de estrellas, cuadrados y rayas, acentuadas con sombras tenues. La mano derecha de la Virgen sostiene una esfera, mientras la izquierda se extiende hacia adelante con un gesto gracioso. El Niño Jesús está vestido de modo similar, por su puesto, con excepción del velo. Tiene la mano derecha levantada, dando la bendición, y la izquierda sostiene un objeto descrito como un cono de pino.

La estatua está ubicada en lo alto de la pared de una alcoba que queda detrás del altar principal. Directamente detrás de esta alcoba y de la estatua se encuentra un cuarto grande, llamado el Camarín de la Virgen. Este camarín puede acomodar a un grupo grande de personas, y desde ahí se puede rezar junto al trono de la Stma. Madre. A este cuarto se llega subiendo una monumental escalera de mármol, decorada con entalladuras y mosaicos.

El nombre de Montserrat, catalán, se refiere a la configuración de las montañas en donde se ubica su monasterio. Las piedras allí se elevan hacia el cielo en forma de sierra. Monte + sierra: Montserrat.

Visitada por los santos
Entre los santos que visitaron el lugar venerado se encuentran S. Pedro Nolasco, S. Raymundo de Peñafort, S. Vicente Ferrer, S. Francisco de Borja, S. Luis Gonzaga, S. José de Calasanz, S. Antonio María Claret y S. Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen. A unas cuantas millas queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesús, la orden Jesuita fundada por San Ignacio, pues encierra la cueva en donde el Santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales.

Artistas
Los grandes poetas Goethe y Federico Schiller escribieron acerca de la montaña; y Beethoven murió en Viena, en una casa que había sido un antiguo estado feudal de Montserrat. Además de esto, el lugar se hizo famoso gracias a Richard Wagner, quien utilizó el sitio para dos de sus óperas, Parsifal y Lohengrin.

Oración a Ntra. Sra. de Montserrat

Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia, 
que siempre nos escucha y consuela, atiende a nuestras 
súplicas. Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante 
tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy
te presentamos, especialmente [se hace la petición].
¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto
para quienes recurren a ti!
Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros 
seres queridos y a todos los que se sienten 
enfermos, solos o heridos.
Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida 
hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.


Nuestra Señora de Montserrat, ruega por nosotros.

viernes, 21 de abril de 2017

Fiesta de la Divina Misericordia




La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).

Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; confesarse -para la cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.


La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:

1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor.

Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".

2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias.

"Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad".

3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona.

"Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".

4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias.

"Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".

5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia
al día.

"Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".


Una propuesta de Santa Faustina Kowalska

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia».

Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».

Sin embargo, el Papa no había escrito estas palabras, de modo que no aparecieron en la transcripción oficial de sus discursos de esa canonización.

Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»).

Los apóstoles de la Divina Misericordia están integrados por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en 29 países del mundo.

El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.

https://www.aciprensa.com/recursos/fiesta-de-la-divina-misericordia-segundo-domingo-de-pascua-2120/

martes, 11 de abril de 2017

Semana Santa


"A veces nos parece que Dios no responde al mal, que permanece en silencio. En realidad Dios ha hablado, ha respondido, y su respuesta es la Cruz de Cristo: una palabra que es amor, misericordia, perdón..."

Papa Francisco.


viernes, 7 de abril de 2017

Santa Filotea de Atenas

Filotea, Santa y Mártir venerada por la Iglesia Ortodoxa Griega. Nació en Atenas en 1522. Sus padres eran famosos no sólo por ser eminentes y ricos, sino también por ser profundamente devotos. Ellos no podían tener hijos, pero tras haber orado con devoción a la Santa Vírgen María, tuvieron una hija a la que llamaron Revoula.

Los padres educaron a su hija en una profunda religiosidad y fe recta, y cuando tenía doce años la dieron en matrimonio. Su marido resultó ser un hombre impío y crudo, que a menudo la golpeaba y atormentaba. Revoula soportó pacientemente los abusos y rogó a Dios a fin de orientar a su esposo por el buen camino.

Después de tres años el marido de Revoula murió y ella comenzó una vida de ayuno, vigilia y oración. La santa fundó un monasterio de mujeres consagrado al nombre del apóstol Andrés. Cuando se completó el monasterio, la santa fue la primera en aceptar la tonsura monástica, con el nombre “Filotea”.

Durante este tiempo, Grecia estaba sufriendo bajo el yugo turco y muchos atenienses se habían convertido en esclavos por los conquistadores turcos. Santa Filotea utilizó todos sus medios para liberar a sus compatriotas y rescatar a muchos de la esclavitud.

Una vez, cuatro mujeres se escaparon de sus amos turcos ya que éstos les exigían que renunciaran a su cristianismo; ellas se refugiaron en el monasterio de Santa Filotea.

Los turcos, al saber que las mujeres griegas se habían ido, irrumpieron en la celda de la santa y la golpearon. La llevaron al gobernador, quien la lanzó en la cárcel. Por la mañana, una multitud de turcos se habían reunido para verla. La sacaron de la prisión y el gobernador dijo que si ella no renunciaba a Cristo, sería cortada en pedazos.

Justo cuando Santa Filotea estaba dispuesta a aceptar la corona del martirio, una multitud de cristianos se reunió por la gracia de Dios y entre todos tranquilizaron al gobernador quien la dejó ir.

Santa Filotea continuó con sus esfuerzos de abstinencia, oración y vigilia, por la que se le concedió el don del excorsismo.

Durante la Vigilia de San Dionisio, los turcos tomaron a Filotea y la torturaron. Murió el 19 de febrero de 1589, así que logró ambas coronas del ascetismo y del martirio. Veinte años después, un perfume empezó a emanar de su sepulcro; al abrirlo, vieron que su cuerpo no se había descomuesto; fue trasladado a la Catedral de Atenas donde reposa hasta el día de hoy como un tesoro valioso y fuente de intercesión

martes, 21 de marzo de 2017

Beata Ascensión Nicol y Goñi

Nació en Tafalla (Navarra, España), el 14 de marzo de 1868, última hija del matrimonio de Juan Nicol y Águeda Goñi. Su padre era comerciante de calzado y aperos de labranza. Fue bautizada y se le impuso el nombre de Florentina, por la memoria de la santa que se celebra en esa fecha. Recibió la educación propia de las niñas de su estrato social, y luego fue a Huesca, al centro que las religiosas Dominicas de la Tercera Orden tenían y que se conocía como el Beaterio de Santa María Magdalena y Santa Rosa. Allí descubrió su vocación religiosa. 

Cuando tenía 17 años, el 22 de octubre de 1885, fue admitida en la comunidad de religiosas de Santa Rosa de Huesca. Tuvo un noviciado feliz, se sentía llena de fervor y desbordante generosidad; todo le parecía poco para lo que ella anhelaba entregar a Dios; además, lo hacía con alegría y espontaneidad. Profesó al año siguiente y recibió el nombre de Ascensión del Sagrado Corazón. 

Encontró ciertas dificultades cuando, en 1907, fue nombrada directora del Externado, pues su carácter jovial y alegre le atraía las muestras de afecto de las niñas; las superioras consideraron desmedida la familiaridad amistosa hacia la joven religiosa directora. Para corregirla, la trasladaron a otros trabajos comunitarios, donde no tenía necesidad de tratar a las pequeñas. Pasada esta prueba, regresó a la enseñanza, fortalecida por la práctica de la virtud de la obediencia. 

En 1912 el Gobierno clausuró la Escuela normal de Santa Rosa de Huesca. Las religiosas se hallaron de pronto sin su trabajo apostólico de preparación de docentes y sin su fuente de recursos económicos. Aquí se sitúa el primer encuentro de la madre Ascensión con el padre dominico fray Ramón Zubieta, que llegó hasta Huesca a buscar religiosas que quisieran integrarse en el trabajo de la misión de Urubamba y Madre de Dios en Perú. 

Como la orden ya tenía intención de enviar a América, en particular a Perú, a las religiosas a las que el Gobierno había privado de su Escuela normal, el proyecto pasó al Consejo de la Casa, mientras el padre Zubieta recibía en Roma la ordenación como obispo de Aráa (15 de agosto de 1913). Se formalizó el proyecto misionero y cinco hermanas del Beaterio de Santa María Magdalena y Santa Rosa de las Religiosas Dominicas de la Tercera Orden partieron el 17 de noviembre de 1913; llegaron a Lima el 30 de diciembre, después de hacer escala en Río de Janeiro. El viaje en barco proporcionó a monseñor Zubieta la oportunidad de conocer más a fondo a las religiosas, y en particular a la madre Ascensión, a quien iba a profesar un profundo y afectuoso respeto, evidente en todas sus cartas. 

El Beaterio de Nuestra Señora del Patrocinio de Lima fue escogido para recibir a las madres de Santa Rosa de Huesca, a las misioneras que se iban a dedicar al apostolado en su prefectura apostólica de Santo Domingo del Urubamba y Madre de Dios en Perú. El Beaterio sufría entonces de relajación y falta de vida regular. El obispo dispuso que todas se sometieran a las reglas y constituciones de las madres de Huesca y, el 2 de febrero, nombró a la madre Ascensión superiora responsable; pero la reacción de las hermanas peruanas fue muy enérgica y se procedió a organizar la elección: el 1 de abril fue elegida para el cargo de priora por la comunidad del Patrocinio por una mayoría de votos muy grande. 

El espinoso proceso de integración de las dos comunidades de Lima reclamó la presencia de la madre Ascensión en el Beaterio del Patrocinio, donde había sido elegida priora. Las adversidades la condujeron a un desprendimiento mayor y a buscar sólo en Dios su consuelo, aun en medio de soledades y aridez espiritual. 

A finales de abril de 1918, pasó por Lima el padre Theissling, maestro de la Orden de Predicadores, en visita canónica; aprobó la obra y les encomendó la fundación de acuerdo al nuevo Derecho canónico de 1917, pues ya tenían diez religiosas españolas y veinte peruanas, y contaban ya con cuatro casas.

El padre Osende, o.p., trabajó en las Constituciones y aceleró el proceso jurídico. Así nació la Congregación de las "Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario". El 27 de septiembre fueron aprobadas las primeras Constituciones. Y el 5 de octubre se erigió en Lima la congregación; la madre Ascensión fue nombrada superiora general. Se decidió que el noviciado se hiciera en Pamplona (España). 

Con ocasión de la visita ad limina de mons. Zubieta al Papa Benedicto XV, la madre Ascensión y la madre Visitación pudieron también tener la entrevista con el Papa, y le trataron un número importante de problemas que sólo podían ser resueltos por la Santa Sede. El 25 de marzo de ese mismo año la Congregación fue agregada a la Orden de Predicadores. 

La desmedida actividad y la falta de descanso habían agotado a monseñor Zubieta; su salud cedió y finalmente, el 19 de noviembre de 1921, murió santamente, a los 57 años de edad. 

La madre Ascensión siempre se negó a que la llamaran fundadora. Para ella el fundador era mons. Zubieta, pero, al morir este, recayó sobre ella toda la responsabilidad de la naciente fundación, así como la interpretación del carisma de la Congregación, a la vez misionero y educativo. 

La inauguración del colegio de Sonsonete, en El Salvador, en 1924, marcó el momento de la autonomía de la Congregación. La madre Ascensión desplegaba una prudencia audaz, unida a su exquisita misericordia, durante los aciagos tiempos de la guerra civil española, la segunda guerra mundial y la revolución comunista en China; un gobierno lúcido y firme al servicio de las religiosas que, con indecibles obstáculos, se consagraban a la difusión del Evangelio en las misiones y en las escuelas. 

Habían pasado los seis años reglamentarios desde la fundación de la Congregación y la celebración del primer consejo general; se convocó el primer capítulo general, donde la madre Ascensión fue elegida priora general. La Congregación fue tomando forma de institución internacional. 

En 1926, a pesar de las reticencias de la madre Ascensión debido a las necesidades locales, ante la insistencia del obispo del lugar, la Congregación se hace cargo del Colegio nacional de Cuzco. Se fundó una comunidad para atender la Escuela de educandas y, por tanto, la Congregación se abrió a la educación civil, además de la educación propiamente religiosa. Más tarde se harán cargo también del Colegio nacional de Arequipa, en 1928, y luego de otro más en Puno. 

La Congregación recibió la aprobación de Roma ad experimentum por siete años. La llamada misionera a China se hacía cada vez más apremiante; en septiembre de 1932, ese proyecto tan deseado podía iniciarse; al frente de la expedición de China iba la madre Ascensión. 

El segundo capítulo general, celebrado en Pamplona, reeligió por segunda vez a la madre Ascensión; y se dirigió a China por segunda vez. Otro Beaterio, Santa Rosa de Zaragoza, se incorporó a la Congregación. Ese año, el 22 de diciembre, Roma permitió a la Congregación su división en provincias. 

El tercer capítulo general volvió a reelegir a la madre Ascensión. Esta vez su salud ya no tendría los recursos para soportar el peso de tantas responsabilidades y exigencias. El 6 de enero del año siguiente se le declaró la enfermedad que la llevaría a la muerte. El 22 de enero recibió el viático y la extrema unción, en medio de sufrimientos muy agudos, que sobrellevó con virtud; murió con fama de santidad el 24 de febrero en la ciudad de Pamplona. Fue beatificada en el año 2005.

martes, 21 de febrero de 2017

Madre Francisca Pascual Domenech

Nace en un hogar sencillo, creyente y trabajador de Moncada (Valencia) el 13 de octubre de 1883. Su juventud transcurre en un ambiente laboral caracterizado por la humildad, la responsabilidad, la amistad y la inquietud evangelizadora.


Quiso ser religiosa adoratriz, y le resultó imposible. Ingresó, sin embargo, en el Beaterio de Terciarias Franciscanas que existía en Valencia desde el siglo XIII. De la reforma del Beaterio surge la Congregación de Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, como fraternidad disponible a las necesidades de los hombres. Confiaba en el amor providente y misericordioso de Dios. Sencilla, fiel y arriesgada, da una respuesta evangélica a los retos de su tiempo.

Le urge expresar el amor de Dios, sobre todo entre los pobres y necesitados. Los ancianos, los sordos, los ciegos, los leprosos, los niños y los jóvenes, la mujer obrera, empleada y campesina forman el cortejo de sus predilectos. Pasó de esta vida al Padre el 26 de abril de 1903. Su causa de beatificación está introducida.


miércoles, 25 de enero de 2017

Beato Edmundo Bojanowski

Edmundo Bojanowski fue parte de una noble familia, nació el 14 de noviembre de 1814 en Grabonóg en el ducado de Poznan. Estudió filosofía en la universidad de Breslavia en el 1835 y luego en Berlín. 

Hacia la mitad del siglo XIX Polonia fue dividida y sometida a las tres naciones vecinas, Rusia, Prusia y Austria, y hasta que se independizó en 1918, hubieron orgullosas revueltas y rebeliones creando imprevistas variantes en los ambientes socio-político e industrial; frente a estos trastornos, que crearon vastas fajas de pobreza, Edmundo decidió ayudar a las clases más necesitadas, laborando en la enseñanza y en la evangelización de las poblaciones campesinas.

Empezó con el abrir guarderías para los niños, primero en el Ducado de Poznan y luego en las provincias de la Polonia Menor y Slesia; volviéndose así un pionero en la asistencia a la infancia en los campos. 

Para poder dar estabilidad y futuro a sus instituciones, fundó el 13 de mayo de 1850, la Congregación de las “Esclavas de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios"; las monjas en buena parte provinieron de las zonas rurales; y de los campos hizo contratar a chicas, que después de oportuna preparación, trabajaban en las guarderías. Él las preparó intelectual y moralmente.

Las monjas también tuvieron la tarea de interesarse en las chicas y las madres, a través de las llamadas "noches", para prepararlas en los compromisos de una familia cristiana, insertando así el fermento de la fe católica, en el mundo campesino. 

Con buenos libros organizó salas de lectura, con las monjas ocupadas en ayudar a los pobres y asistir a los enfermos, básicamente dolientes por la soledad de los campos. En el 1849 la epidemia de cólera que golpeó la región lo vio en primera fila, y solicito la ayuda de las Hijas de la Caridad de Poznan.

Obtuvo prestigiosos reconocimientos, en 1857 fue llamado a la Sociedad de los ´Amigos de la Ciencia´ de Poznan; en el 1863 presidió la Conferencia de Sam Vicente de Paul en Gostyni; en el año1869, a los 55 años, entró en el Seminario a Gnienzo, pero en 1871 tuvo que salir de él por la rápida decadencia de su salud, con gran pena, porque deseaba consagrarse completamente a Dios; pero su santificación tuvo que ocurrir en el estado laical, por lo demás, de laico indicó el camino de la vida espiritual y escribió las reglas para sus monjas; algún tiempo después en Italia también hubo un fundador laico parecido, Bartolo Longo también él beato

De Edmundo Bojanowski nos ha legado su ´Diario´ y varias cartas todavía inéditas; murió en Górka Duchowna (Poznan) el 7 de agosto de 1871; a su muerte existían dos noviciados, 197 monjas y 40 Casas. Posteriormente, como consecuencia de la política de la repartición de Polonia se tuvieron que abrir cuatro Congregaciones distintas cada una con su correspondiente Casa Matriz, actualmente en Luboń (Poznan), Wroclawm, Debica y Stara Wies con unas 4000 monjas esparcidas por el mundo.

El Papa Juan Pablo II, durante su séptimo viaje apostólico a Polonia, lo beatificó, era el 13 de junio de 1999, en ceremonia realizada en Varsovia. 

Es una de las más grandes figuras de la católica Polonia, que en mucho se adelantó, con su rica actividad, a lo que el Concilio Vaticano II ha dicho sobre el tema del apostolado de los laicos.

Santa Úrsula Ledóchowska

Julia María nació el 17 de abril de 1865 en Loosdorf, Austria. Sus ascendentes directos fueron eclesiásticos, consagrados, militares y hombres de estado. Sus padres eran el conde Anton Halka Ledochowski y la condesa Josephine Salis-Zizers, de nacionalidad polaca y suiza respectivamente. El cardenal Mieczyslaw, arzobispo de Gniezno-Poznan, que fue primado de Polonia y prefecto de la Congregación para la Propagación de la Fe, era tío paterno suyo. Anton había enviudado de su primera mujer de la que tuvo tres hijos, y luego contrajo nupcias con Josephine. Julia fue la segunda de los seis nuevos vástagos de este segundo matrimonio, entre los cuales hubo religiosos relevantes.

La primogénita, María Teresa, fundadora de las misioneras de San Pedro Claver, fue beatificada por Pablo VI. Su hermano Wladimir fue general de la Compañía de Jesús, y otro de sus hermanos, oficial de alta graduación, murió a manos de los nazis en el campo de concentración de Dora­Nordhausen. Su padre, que se ocupaba de la educación de todos ellos, solía leerles biografías de santos, de héroes polacos, y les introducía en el mundo del arte y de la cultura, completando la formación que les proporcionaban profesores particulares. Josephine aportaba su fortaleza y energía, una alegría que contribuyó a realzar la felicidad y paz características del hogar. Por otro lado, el compromiso eclesial y la solidaridad circulaban por la casa como el aire; la presencia de sacerdotes y religiosos era constante.

Julia tuvo la fortuna de ser educada en este selecto ambiente y crecer instada por sus progenitores a la urgencia del amor. Sus hermanos admiraron en ella su espíritu sensible, generosidad y alegría. Estudió lenguas, pintura y música. Cuando en 1873 se produjo un grave revés financiero y tuvieron que abandonar la idílica villa en la que vivían para afincarse en la localidad germana de St. Pölten, acudió al centro regentado por las religiosas fundadas por Mary Ward. En 1883 se trasladaron a Lipnica Murowana, Polonia.

Al morir su padre en 1885 aquejado de viruela, su tío, el cardenal, se ocupó de todos. Al año siguiente Julia ingresó en el convento de las ursulinas de Cracovia. Allí tomó el nombre de María Úrsula de Jesús. Era audaz, sensible, disciplinada, emprendedora, tenía gran celo apostólico, talento y una visión certera y creativa. Pero, por encima de sus cualidades como estratega en bien del apostolado, sobresalía su donación sin paliativos a Cristo, sin componendas, sin vuelta atrás. Exquisita en su trato, no permitía que las visitas tuvieran que esperarla. Si le sugerían posponer la entrevista por hallarse ocupada, respondía: «Nunca debemos pedir a Jesús que espere». Obtuvo el título de maestra y luego el de capacitación para enseñar en lengua francesa. Fue una gran formadora. De 1904 a 1907 ejerció como superiora en Cracovia, etapa en la que abrió el campo educativo de las ursulinas. A instancias del padre Constantino Budkiewicz, párroco de la iglesia de Santa Catalina, fundó un internado para estudiantes.

Pío X vio que era una mujer de gran empuje, y le propuso evangelizar Rusia. Vistiendo civilmente, Julia partió a San Petersburgo con una hermana. En 1908 sería nombrada superiora de la casa que abrieron. Viviendo en clandestinidad y bajo vigilancia policial, porque el gobierno ruso se había percatado de su intensa actividad, desafió las hostilidades que se cernían sobre la Iglesia actuando a través de varios frentes apostólicos dirigidos a la juventud universitaria y a los adultos. Extendió estas acciones a Finlandia donde puso en marcha una clínica para personas sin recursos. Allí se involucró en el ámbito ecuménico entre católicos de varios ritos y ortodoxos. En 1914 en el fragor de la Primera Guerra Mundial por ser austriaca fue expulsada, y emigró a Suecia, Dinamarca y Estocolmo. Dejaba tras de sí en cada lugar su sello apostólico: centros para huérfanos y niñas, escuelas de idiomas, etc.

En 1915 estableció la primera congregación mariana para universitarios, e impulsó cursos dirigidos por las mentes teológicas más preclaras del momento. En 1918 creó en Aalborg, Dinamarca, una escuela de economía doméstica y un orfanato. Después de regresar a Polonia en 1920, a requerimiento de los padres camilos colaboró con el comité de ayuda a las víctimas de la guerra que había fundado el conocido escritor polaco Henryk Sienkiewicz. Entonces afrontó graves problemas para integrar su casa y su obra educativa en la naciente Unión de las Ursulinas polacas que había concebido para asistir a pobres, enfermos y desamparados. El nuncio apostólico en Polonia, Achille Ratti, futuro Pío XI, la confirmó en esa misión: «Permaneced en el puesto que os ha indicado la misma providencia». Ese año la Santa Sede la autorizó a transformar su convento autónomo de San Petersburgo en la congregación de Hermanas Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús Agonizante.

Trabajó entre los indigentes, abrió numerosos centros de educación, impartió catequesis, compiló ediciones de libros para niños y jóvenes, fue artífice de revistas, dictó conferencias, y fundó en 1925 la Cruzada Eucarística juvenil. De este sacramento extrajo su fortaleza y caridad. Fue un remanso de paz para todos al margen de orientaciones ideológicas, políticas y religiosas. «Mi opinión política es el amor de Dios y de mi país», respondió a un diplomático en una ocasión. Murió en Roma siendo superiora general el 29 de mayo de 1939. Su cuerpo se conserva incorrupto. Juan Pablo II la beatificó el 20 de junio de 1983, y la canonizó el 18 de mayo de 2003.