sábado, 20 de abril de 2019

Jesús Resucitado

Señor resucitado
Tú vives, has resucitado de entre los muertos.
Tú vives, ha sido un milagro patente.
Tú vives, la muerte ha sido vencida.
Tú vives, la vida es más grande que la muerte.
Tú vives, primicia de todos los vivos.
Tú vives, y eres la vida.
Tú vives, tu carne no ha conocido la corrupción.
Tú vives, no has sido abandonado a la muerte.
Tú vives, y nos enseñas el camino de la vida.

Señor resucitado, sé nuestra fuerza, nuestra vida.
Señor resucitado, danos la alegría de vivir.
Señor resucitado, ábrenos a la inteligencia de las Escrituras.
Señor resucitado, enséñanos a caminar como hermanos a tu encuentro.
Señor resucitado, haz de nosotros una comunidad en marcha, una comunidad viva y de vida.
Señor resucitado, pon calor en nuestros corazones.
Señor resucitado, pon claridad en nuestros ojos de creyentes.
Señor resucitado, pon humildad en nuestra vida entera para reconocerte como vivo.
Señor resucitado, pon espíritu en nuestra alma para llegar a la santidad.  Amén


Hoy rezamos con alegría porque Cristo ha resucitado.Es el día que concentra todo el contenido de nuestra fe.Señor, ¡gracias por habernos dado esta fe!
Tú eres nuestra esperanza, nuestra paz, nuestra vida.¡Aleluya! ¡Acompáñanos en todo momento!Te pedimos que seas vida nueva en todas nuestras actividades,en la familia, con los amigos, en el trabajo, en todas partes.
Jesús resucitado, ¡fija tu mirada en todo lo que hacemos!¡Ilumínanos con tu fuerza pacificadora!Llena de amor nuestras decisiones, nuestras palabras¡y nuestra capacidad de escuchar al otro!¡Marca nuestra alegría, Señor, con la sonrisa de la generosidad!¡Haz que resucitemos contigo, Jesús, renovados con el aguadel Bautismo que nos permitió ser hijos de Dios!
¡Ayúdanos a buscarte y a verte en todas las situacionesque se nos presentan cada día!Danos el amor para hacer presente tu resurrecciónentre quienes no te conocen, entre los que piden signosevidentes o espectaculares, entre aquellas personas que sufreny están abrumadas ¡por la decepción de tener una vida difícil!
¡Pon luz allí donde las carencias materiales y espiritualesdesafían o comprometen la creencia en tu triunfo sobre la muerte!
¡Gracias por la vida que nos das cuando sales del sepulcroy recuperas la fuerza humana! ¡Gracias por la fe!Envíanos, buen Dios, a predicar tu paz y los detalles de tu amorentre todas las personas que se cruzan con nosotrosen nuestro recorrido por la vida!
¡Aleluya! Nuestra alegría es oración. ¡Aleluya! Amén.

martes, 9 de abril de 2019

Venerable María Antonia París y Riera

La vida de Mª Antonia París comienza en medio de una situación muy adversa. Las tropas francesas habían entrado en Cataluña y la guerra de la Independencia se extendía por el país. Su padre había muerto dos meses antes de su nacimiento. Su madre, Teresa Riera, llegó a Vallmoll, viuda y con una hija de tres años, huyendo de los soldados franceses y en avanzado estado de gestación. El 28 de junio de 1813 nace María Antonia.

Su vocación religiosa nació en la adolescencia, a raíz de una misión predicada por los franciscanos del monasterio de Escornalbou en Tarragona. Decidida, ingresa en 1841 en la Compañía de María como postulante en la comunidad de la ciudad. Es una situación en la que se mantiene durante nueve años a causa de la legislación civil que impedía a las órdenes religiosas admitir novicias.

El año 1850 sería decisivo para la vocación religiosa de la joven. Por un lado, recibe permiso especial para iniciar el noviciado al que se incorporar con el nombre de Mª Antonia París de San Pedro, y por otra, conoce a Antonio María Claret, misionero de gran actividad fundacional que visitaba Tarragona. A él le desvela el anhelo que íntimamente había forjado de fundar una nueva institución destinada al apostolado y a la enseñanza basada en la vida religiosa fundamentada en la pobreza y fidelidad al evangelio. Cree firmemente que los problemas que tiene la Iglesia en España provienen del poder y la riqueza terrenal que había acumulado durante siglos, hechos contradictorios con el espíritu evangélico.

Dos años más tarde, Antonio María Claret fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba y llama a María Antonia a aquel país americano para llevar a término la tarea misionera y docente que la novicia deseaba. Su inquietud por iniciar una actividad religiosa diferente y de acuerdo con su concepto de práctica evangélica, de una nueva forma de vida religiosa en la Iglesia va a ser más fuerte que la incógnita de un país desconocido y las dificultades de un largo viaje. El año 1852 junto a cuatro compañeras, inicia la travesía del Atlántico rumbo a la isla del Caribe. Los inicios fueron duros, las fiebres enferman y causan la muerte de la hermana Florentina a los tres meses de llegar a la isla.

Al año siguiente comienza a funcionar en Santiago de Cuba la escuela de niñas blancas y negras. María Antonia París se rebela contra la legislación vigente en la isla que era discriminatoria según la cual se prohibía la asistencia de niños de ambas razas a un mismo colegio. Sus aulas también acogen a niñas pobres de forma gratuita. Las religiosas se movían en el principio fundacional “vivir con fidelidad los consejos evangélicos y trabajar para enseñar a toda criatura la ley del Señor”. La comunidad iba creciendo.

Para consolidar este proyecto, María Antonia eleva la propuesta fundacional al Papa Pío IX, el 25 de agosto de 1855, el arzobispo Claret firma la constitución de la Congregación con el nombre de Instituto Apostólico de la Inmaculada Concepción de María, que, con el tiempo, se convertía en Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas, de acuerdo con la idea que ambos fundadores habían proyectado hacía tiempo de difundir el mensaje cristiano en tierras de América como misioneros.

Eran dos religiosos convencidos que la Iglesia había de abordar una reforma fundamentada en la pobreza que solamente mediante hombres y mujeres comprometidos en una vida religiosa de sencillez y la práctica fiel del Evangelio y el trabajo, el servicio y la educación en favor de los pobres.

La acción de la fundadora iniciada en Santiago de Cuba se concentró en la educación de las niñas que serían futuras mujeres. En la formación de la mujer tenía depositadas grandes esperanzas como un medio de promoción y dignificación de la condición femenina en la sociedad cubana.

En diferentes capítulos de las constituciones fundacionales, expresó el método que se aplicaría a las aulas. Así, propuso una estrecha relación con los padres de los alumnos, y en relación al contenido de las materias impartidas “se enseñará a las jóvenes a trabajar toda clase de labores, a leer y escribir, cuentas y gramática y todo aquello que requiere la buene educación de una doncella que ha de llevar adelante su familia” . También insistió en la necesidad de incentivar a las niñas con premios y reconocimientos “a fin de estimularlas y tenerlas a todas contentas“. Se dirige a las maestras diciendo “han de procurar con todo su esfuerzo personal ganarse el corazón de sus discípulas” y que “su forma de actuar, la caridad, la paciencia, la dulzura, la afabilidad, la prudencia y la modestia, sean las primeras lecciones que las alumnas han de poder aprender de sus maestras“.

En 1859 vuelve a España y funda un noviciado en Tremp. Consolidó aquella comunidad y colegio. En 1867 funda una nueva comunidad en Reus, con el nombre de Instituto de María Inmaculada de la Enseñanza, que estaría dedicado a la enseñanza de las jóvenes.

Afirmada la comunidad de Reus, María Antonia París continuó fundando diversos centros en las poblaciones de Carcaixent, Vélez-Rubio y otra casa en Cuba, en Baracoa.

Los últimos años, como Priora de la comunidad de Reus fueron difíciles. Después de 35 años de intensa vida apostólica, de nuevas fundaciones, de superación de problemas y adversidades y el sufrimiento de una enfermedad, abandonaba la vida en la tierra el 17 de enero de 1885, rodeada de las hermanas de su comunidad. Su cuerpo fue sepultado en la cripta de la iglesia del convento de Reus.

En la actualidad la fundadora María Antonia París tiene abierto un proceso de beatificación que está pendiente en Roma. San Juan Pablo II , el 23 de diciembre de 1993 declaró la heroicidad de las virtudes de la religiosa-fundadora que es considerada en la Iglesia Católica como Venerable. Los numerosos escritos que dejó son los mejores documentos que revelan su personalidad religiosa y humana: Autobiografía, Recuerdos y notas, Diario, Puntos para la Reforma de la Iglesia, El Misionero Apostólico, Constituciones, Reglas de 1862, Testamento y Epistolario.

Actualmente, las religiosas herederas de María Antonia París continúan fieles a la inspiración fundacional. Nos encontramos por toda la geografía: Argentina, Brasil, Bélgica, Colombia, Congo, Corea, Cuba, España, Estados Unidos, Filipinas, Honduras, India, Italia, Japón, México, Panamá, Polonia, Santo Domingo, Sri Lanka, Venezuela, El Salvador, Ucrania, Camerún, Nigeria, Indonesia … Las nuevas generaciones de la congregación han sabido adaptar su tarea a las necesidades y demandas concretas del momento. Reparten su asistencia y servicio entre la educación, las obras sociales a los más desfavorecidos, la evangelización en comunidades parroquiales.

En el año 2005 conmemoramos el 150 aniversario de la fundación de las Misioneras Claretianas. Junto con las demás ramas de la Familia Claretiana recordamos aquellas frases de Maria Antonia París: “Los segundos apóstoles han de ser copia viva de los primeros, así en el nombre como en las obras. Con la antorcha del Evangelio en la mano han de iluminar a los hombres más sabios y a los más ignorantes”.

Venerable María Emilia Riquelme y Zayas

MARÍA EMILIA RIQUELME Y ZAYAS, nació en Granada el 05 de agosto de 1847.

Sus padres, D. Joaquín Riquelme y Gómez, y Dª María Emilia Zayas de la Vega, forman un hogar cristiano, y ven con alegría el nacimiento de su hija.

A los 7 años muere su madre, acude a la Virgen, y desde ese momento va creciendo su amor a Ella; además, en su adolescencia tuvo una profunda experiencia con María que marcó su existencia.

La vida le sonríe, tiene cuanto una joven puede disfrutar: cultura, posición, además de muchas cualidades que la hacen aún más atractiva y delicada.
Se siente atraída por la Eucaristía, vive de ella y siente la llamada a una mayor entrega.

Comienza por poner al servicio su tiempo y cualidades en favor de los más pobres en escuelas para niños pobres, catequesis, visitas a prostíbulos, ayuda a familias necesitadas, etc.

A través de estas realidades, María Emilia descubre que Dios tiene un sueño para ella, consagrarse a Dios plenamente como religiosa.

Lo comparte con su padre, pero él no quiere ni oír hablar de ello; resultado; que por consejo del confesor pospone la opción mientras viva. Así sabe esperar y con gran cariño y dedicación lo atiende hasta el último momento en que muere don Joaquín en Sevilla en 1885.

María Emilia no descansa, capta las necesidades de su tiempo y redobla su trabajo a favor de los más necesitados; quiere vivir el sí que hace años dio al Señor.

Hay tanteos de vida religiosa en diversas congregaciones y, al calor de los Ejercicios Espirituales y de la Adoración al Santísimo Sacramento, nace ese despliegue de total entrega, se lanza a cumplir la voluntad de Dios. Abre un camino en la Iglesia con estilo propio… así al anochecer de un siglo surge la Obra de María Emilia, mejor “la Obra de la Virgen” como ella la llama… en honor de Jesús y María; su nombre: MISIONERAS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y MARÍA INMACULADA”.

Granada cuenta ya con un grupo de intrépidas mujeres que hacen adoración al Santísimo día y noche para pedir por todo el mundo, educan a las niñas más pobres y sueñan con ir por todo el mundo anunciando el Evangelio.

Se suceden fundaciones en España. Viaja a Roma y obtiene el Decretum Laudis y la Aprobación Pontificia. Ya, casi al atardecer de su vida, casi con sus noventa años ve con alegría la fundación de Brasil, más tarde Portugal…

Muere María Emilia a los 93 años, después de una vida intensa y plena, en la Casa Madre el día 10 de diciembre de 1940.

Hoy la Congregación cuenta con varias casas en España, Brasil, Portugal, Bolivia, Colombia, USA, Angola, Perú, México y Filipinas.

El 28 de abril de 1991 se Clausura el proceso diocesano de Canonización, y en 1996 se entrega la Positio en Roma, donde ya ha sido estudiada y aprobada por la Comisión de Teólogos, Cardenales y Obispos en el año 2011, a la espera de ser aprobado el decreto de Virtudes heroicas de la Sierva de Dios. En 2008 fueron exhumados sus restos, que se encuentran en la Casa Madre, para ser venerados cuando la Iglesia lo determine.

Confiamos que será pronto glorificada, en la Iglesia, para estímulo y ayuda a nuestra fidelidad en el seguimiento de Cristo.

lunes, 8 de abril de 2019

Nuestra Señora de la Misericordia



Beato Francisco Faá di Bruno

La vida de Francisco nos muestra una admirable síntesis entre el hombre de fe y el hombre de ciencia. Nació en Alessandría, en la región del Piamonte en Italia, el 7 de marzo de 1825. Su familia era de buena situación económica y social y educaron a sus doce hijos al calor de la fe, siendo nuestro beato el último en nacer.

Era un apasionado de las matemáticas, las que estudió con verdadero entusiasmo. Se incorporó al cuerpo de ingenieros del ejército italiano, llegando a obtener el grado de capitán. Estando en el estado mayor del rey Victor Manuel II, este le encomendó la educación de sus hijos Umberto y Amedeo. El ambiente de la corte estaba cargado de anticlericalismo y dado que Francisco era un firmísimo creyente, convencen al rey de que separe a Francisco de dicho cargo, pues su influencia podía ser peligrosa para los jóvenes príncipes. 

Francisco decide viajar a París para perfeccionar sus estudios matemáticos, renunciando a su cargo en el ejército. Aquí estudió bajo el gran intelectual católico Cauchy y el gran científico, codescubridor del planeta Neptuno, profesor Leverrier. En medio de sus estudios, el llamado de Dios va sonando más fuerte en su corazón y Francisco decide ser sacerdote. 

Retorna a Italia y en Turín es ordenado sacerdote. Su obispo ve por conveniente que Francisco se dedique a la enseñanza de las Matemáticas, pues era necesario mostrar a los jóvenes que la fe era perfectamente compatible con el estudio de las ciencias. Enseñó en la Universidad de Turín por muchos años, desplegando una impresionante labor académica pues publicó cuarenta artículos en las más importantes revistas científicas del momento. Por tales méritos recibió el grado de Doctor por las Universidades de Paris y de Turín.

Es increíble descubrir como un hombre tan comprometido con el mundo de la ciencia, se haya dado tiempo para escribir algunos libros ascéticos y también haya compuesto hermosas melodías sagradas. Turín está recibiendo el benéfico apostolado de Don Bosco y también la caridad del Cottolengo. Francisco aporta a este gran renacimiento de la fe en el norte de Italia, fundando la Obra de Santa Zita, para la promoción de la mujer. Esta obra se convirtió en una verdadera ciudad de las mujeres, pues en ella habían escuela, laboratorio, enfermería, pensionado; todo con sus propios reglamentos y con una clara perspectiva de fortalecimiento de la familia. 

En 1867 surge en el pueblo turinés de San Donato una iglesia para recordar a los muertos de la guerra, por lo que recibe el nombre de la Iglesia del Sufragio. Allí celebrará la misa el P. Francisco, que por consejo de Don Bosco, está ejerciendo ahora su ministerio sacerdotal con más dedicación. El mismo Papa le ha pedido fortalecer la obra de Santa Zita e inspirado por el Espíritu Santo, funda con la hermana Agostina Gonella, Las Religiosas Mínimas de Nuestra Señora del Sufragio, dedicadas a la oración por las almas del Purgatorio. El Padre Bueno llamó a su presencia al P. Francisco el 27 de marzo de 1888.

Fue beatificado el 25 de septiembre de 1988, por San Juan Pablo II.