viernes, 10 de noviembre de 2017

Beato Juan Schiavo

El Padre Juan Schiavo, nació en Sant’Urbano, un pequeño pueblo en las colinas de Montecchio Maggiore (Vicenza) el 8 de julio de 1903.

Fue educado según los principios de la vida cristiana y su familia y la Iglesia fueron los protagonistas de su formación. Todas sus prédicas fueron fuertes y profundas. Pidió para ser misionero y fue enviado a Brasil, llegando el día 5 de setiembre de 1931 a Rio Grande do Sul a Jaguarao.

Durante 1935 y 1936 el Padre Juan Schiavo fue director de la escuela y párroco en Galópolis.

Luego, en 1940 fue iniciador de la Escuela Normal Rural Murialdo y en 1941 funda el Seminario Josefino de Fazenda Souza, municipio de Caxias do Sul y es el primer director de esa obra que marcaría sucesivas generaciones de vocacionados hasta nuestros días.

Sus pensamientos cuando quería dar inicio a alguna obra importante eran: DONACIÓN, SACRIFICIO Y ORACIÓN.

¡Cuántas noches de vigilia pasadas rezando a los pies de Jesús Eucarístico!

Es maestro espiritual de evangelizados y evangelizadores, predicador, profesor, maestro de novicios, fundador y director del Seminario provincial hasta llegar a la plenitud del carisma del Fundador, transformándose en un Josefino ejemplar, verdadero imitador de San Leonardo Murialdo.

Fundó, también, el Abrigo de Menores que es el actual Centro Técnico Social. Esta obra fue pensada teniendo en mente los “Artigianelli”, o sea, Los Artesanitos (Escuela de Artes y Oficios), casa madre de Turín. Proyectó una labor semejante con internado, escuela y diversas habilitaciones profesionales, siguiendo el lineamiento primero de la Congregación.

Continuó realizando fundaciones semejantes y sirviendo a todos por igual.

Ha dejado recuerdos imborrables y ha sido un ejemplo de vida. En la actualidad y desde el día de su muerte -ocurrida el 27 de enero de 1967, en Caxias do Sul- comenzó la peregrinación hacia su tumba, y según los amigos y devotos que a él acuden, muchas gracias han sido alcanzadas por intercesión de aquel que pasó por la vida sirviendo y amando a todos sin distinción.

A la vista de su reputación de santidad sin cambios, los Josefinos de Murialdo introdujeron la causa de beatificación, misma que concluyó el pasado 1 de diciembre de 2016 cuando el Santo Padre Francisco autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos la promulgación del decreto reconociendo un milagro atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Giovanni (Juan) Schiavo luego de que los consultores emitieran una opinión positiva.

Fue beatificado el 28 de octubre de 2017, durante el Pontificado de su Santidad Francisco.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Oración a San Martín de Porres



Oración

Señor Nuestro Jesucristo, que dijiste "pedid y recibiréis", humildemente te suplicamos que, por la intercesión de San Martín de Porres, escuches nuestros ruegos.

Renueva, te suplicamos, los milagros que por su intercesión durante su vida realizaste, y concédenos la gracia que te pedimos si es para bien de nuestra alma.

Así sea.




Oración para pedir un favor

En esta necesidad y pena que me agobia acudo a ti, mi protector San Martín de Porres.

Quiero sentir tu poderosa intercesión. Tú, que viviste sólo para Dios y para tus hermanos, que tan solícito fuiste en socorrer a los necesitados, escucha a quienes admiramos tus virtudes.

Confío en tu poderoso valimiento para que, intercediendo ante el Dios de bondad, me sean perdonados mis pecados y me vea libre de males y desgracias.

Alcánzame tu espíritu de caridad y servicio para que amorosamente te sirva entregado a mis hermanos y a hacer el bien.

Padre celestial, por los méritos de tu fiel siervo San Martín, ayúdame en mis problemas y no permitas que quede confundida mi esperanza.


Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

San Vicente Ferrer

Nació este gran taumaturgo en la ciudad de Valencia el 23 de enero de 1350. Su padre, Guillermo Ferrer, era notario y la casa natalicia de Vicente, a quien le fue impuesto ese nombre por haber nacido el día de San Vicente Mártir, estaba cerca del convento de los Padres Dominicos.
Alguien podía calificar su nacimiento de mal agüero, ya que nace cuando la llamada «peste negra» asolaba las ciudades y conventos. Pero él se salvó y a los diecisiete años, el 5 de febrero de 1367, vestía el hábito de dominico emitiendo sus votos al año siguiente. Otra lacra que heriría casi mortalmente a la Iglesia sería el tristemente célebre Cisma de Occidente en el que llegaría a haber dos obediencias o Papas y después tres. San Vicente se verá envuelto en lo más recio de la tormenta, pero siempre luchará denodadamente para que brille la verdad y la justicia.
Los escritores de la vida de Vicente la llenan de milagros convirtiéndole, sin duda alguna, en el mayor obrador de ellos. Parece ser que éstos ya empezaron en su mismo nacimiento pues su buena madre, llamada Constancia, antes de darlo a luz recibió luces especiales de la santidad y fama que acompañarían a su hijo. Y así fue, pues la historia confirma que sí, que obró milagros, y que fue un valioso instrumento en las manos del Señor en este campo, pero quizá no tantos ni tan llamativos como sus biografías nos traen.
Se entregó de lleno a los estudios en los que sobresalió por su nada común inteligencia y, sobre todo, por su arrebatadora elocuencia que arrastraba a cuantos le oían. Hechos los estudios, fue nombrado catedrático en varios Conventos de Estudios Generales de su Orden: Valencia, Barcelona, Lérida y en universidades de diferentes poblaciones llamando a todos la atención por su enseñanza, por su elocuencia y, sobre todo, por la santidad de su vida. Sus discípulos aumentaban cada día y querían seguirle a todas partes para enriquecerse con sus enseñanzas y con sus ejemplos.
Pero sobre todo Vicente será conocido en los siglos posteriores por su predicación arrebatadora. Son muchos los pueblos y ciudades de España y del extranjero que señalan una iglesia o un balcón desde donde el Santo dirigió su ardorosa palabra y donde realizó hechos prodigiosos. Parece ser que fue éste el encargo que recibió del Señor al curarle milagrosamente de una enfermedad mientras se encontraba en la ciudad de los Papas, en Aviñón: «Levántate y ve a predicar mi evangelio - le dijo Cristo al curarle milagrosamente - ; avisa a los hombres del peligro en que viven y anuncia el día del Juicio. Yo seré siempre contigo».
Desde esta fecha se multiplica, recorre la mayor parte de Europa como Legado del Papa Benedicto XIII - el Papa Luna - y predica incansablemente el amor de Jesucristo y la vivencia de los preceptos del Señor. Sólo le interesa una cosa: Llevar las almas a Cristo. Y esta sociedad desgarrada y materialista, en que le ha tocado vivir, que vuelva a Jesucristo para que se viva de acuerdo con el Evangelio. A todos hablaba en valenciano y todos le entendían. Parece que también gozó del don de la bilocación ya que simultáneamente estaba en Valencia y en París o Londres. A pesar de este trabajo abrumador aún le quedaba tiempo para escribir preciosos tratados de vida espiritual, que nos ha legado.
Entre sus apostolados uno sobre todo tenía muy hondo en su corazón: el trabajar por la conversión de los judíos. Dicen que sólo en Valencia bautizó más de diez mil. Le seguían multitudes de hombres y mujeres detrás del Crucifijo y de la imagen de María que él lleva en todas sus correrías apostólicas. Él, humildemente, exclama: «Todos acuden a la luz, sin importarles la lámpara». La profecía del Señor iba a cumplirse. Le dijo un día: «Allá en el extremo de Europa morirás santamente». Era el 5 de Abril de 1419, en Bretaña.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Fiesta de Todos los Santos

Cada primero de noviembre se celebra la fiesta de Todos los Santos. Para toda la Iglesia es una gran celebración porque hay gran fiesta en el cielo. Para nosotros es una gran oportunidad de agradecer todos los beneficios, todas las gracias que Dios ha derramado en personas que han vivido en esta tierra y que han sido como nosotros, con las mismas debilidades, y con las fortalezas que vienen del mismo Dios. Celebremos este día con un corazón agradecido, porque Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

Hoy es un buen día para reflexionar todo el bien espiritual y material que por intercesión de los santos hemos obtenido y tenemos hasta el día de hoy, pues los santos que desearon la Gloria de Dios desde aquí en la tierra lo siguen deseando en la visión beatifica, y comparten el mismo deseo de Nuestro Señor Jesucristo de que todos los hombres se salven, que todos los hombres glorifiquen a Nuestro Señor.

La Iglesia ha instituido la Fiesta de Todos los santos por las siguientes razones:

1.- Para alabar y agradecer al Señor la merced que hizo a sus siervos, santificándolos en la tierra y coronándolos de gloria en el cielo.

2.- Para honrar en este día aun a los Santos de que no se hace fiesta particular durante el año.

3.- Para procurarnos mayores gracias multiplicando los intercesores.

4.- Para reparar en este día las faltas que en el transcurso del año hayamos cometido en las fiestas particulares de los Santos.

5.- Para animarnos más a la virtud con los ejemplos de tantos Santos de toda edad, sexo y condición, y con la memoria de la recompensa que gozan en el cielo.

Ha de alentarnos a imitar a los Santos el considerar que ellos eran tan débiles como nosotros y sujetos a las mismas pasiones; que, fortalecidos con la divina gracia, se hicieron santos por los medios que también nosotros podemos emplear, y que por los méritos de Jesucristo se nos ha prometido la misma gloria que ellos gozan en el cielo.

Se celebra la fiesta de Todos los Santos con tanta solemnidad porque abraza todas las otras fiestas que en el año se celebran en honor de los Santos y es figura de la fiesta eterna de la gloria.

Para celebrar dignamente la fiesta de Todos los Santos debemos:

1.- Alabar y glorificar al Señor por las mercedes que hizo a sus siervos y pedirle que asimismo nos las conceda a nosotros.

2.- Honrar a todos los Santos como a amigos de Dios e invocar con más confianza su protección.

3.- Proponer imitar sus ejemplos para ser un día participantes de la misma gloria.

Es importante en este día tan importante para toda la Iglesia detenernos a pensar en todo el bien que Dios ha dado a la humanidad por medio de tantos hombres y mujeres que fieles a la voluntad de Dios, fieles a su amor fueron testigos del Reino del Señor. La cantidad de santos, santas y mártires que dejaron una huella tan profunda en su paso por esta tierra que ni el tiempo ni los cambios de generaciones han podido borrar. Y si decimos que es de todos los Santos es porque también celebramos a tantos Santos y Mártires que Dios a querido tener en el anonimato, y que nosotros no conocemos por su nombre pero sabemos por la fe que están dando gloria a Dios.

Celebremos con gozo este día, y pidámosle a Dios Nuestro Señor nos conceda disfrutar en esta tierra de la protección de sus santos y que un día nos conceda estar con ellos para glorificarlo en su eternidad.

Que Santa María Reina de los santos nos conceda la alegría de servir con humildad a Dios esta tierra para verle y gozarle en la vida eterna.

http://es.catholic.net/op/articulos/12713/cat/727/fiesta-de-todos-los-santos.html

Santos y Beatos de América ( En el diseño)


viernes, 6 de octubre de 2017

Nuestra Señora de Aparecida


A unos cuantos kilómetros de Guaratinguetá, villa del Estado de Sao Paulo, se encuentra el pueblo de la Aparecida, que debe su nombre y origen al Santuario de la Virgen que fue levantado en 1743. En octubre de 1717 pasaba por Guaratinguetá con rumbo a Minas, el gobernador de San Pablo, Pedro de Almeida y Portugal. Los pescadores de la zona querían darle la mejor atención, por lo que tendieron sus redes al río Parahiba, pero con escasa fortuna. Viendo esto, uno de ellos llamado Juan Alves, corrió hasta el lugar denominado Itaguassú y habiendo allí lanzado sus avíos de pesca, sacó del primer lance entre las mallas de su red una imagen de la Virgen a la que falta la cabeza.

Volvió de nuevo a lanzar la red en otra dirección y esta vez logró aprisionar la cabeza de la imagen. Lleno de asombro ante tal hallazgo, dirigió su barca hacia la orilla y después de limpiarla descubrió que era una Virgen Inmaculada. Sus compañeros participaron de esta alegría y animados por este suceso volvieron a echar sus redes consiguiendo una abundante pesca. Aún se ignora el cómo vino a parar al río esta imagen pero todo hace creer que se remonta a los primeros tiempos de la colonización del Brasil. Los pescadores se llevaron a la imagen y en la casa de uno de ellos, le arreglaron un sencillo altar. Más tarde otro pescador al trasladarse a Itaguassú, construyó en su nuevo domicilio un oratorio y en él puso la imagen, ante la cual los vecinos se reunían para rezar el rosario y entonar himnos.


En 1904 fue coronada canónicamente, y en 1930 Pio XII la nombró Patrona de Brasil.



El 4 de julio de 1980, el Papa Juan Pablo II, durante su visita a Brasil, consagro la Basílica de Nuestra Señora de Aparecida y la declaró el mayor santuario mariano del mundo.


La Basílica de Aparecida fue también el escenario de la Quinta Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe del 13 al 31 de mayo de 2007. El Papa Benedicto XVI inauguró la Conferencia e invitó a toda América Latina a la Misión Continental, convirtiéndose cada vez más en discípulos misioneros.



domingo, 24 de septiembre de 2017

Nuestra Señora de la Merced - Argentina


El 24 de septiembre se celebra en Argentina,  la Fiesta de Nuestra Señora de la Merced, Patrona del Ejército Argentino. 

Cuenta la historia que el General Manuel Belgrano  durante la batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, en plena guerra por la independencia, puso toda su confianza en Dios y en Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes. 

Después de la victoria, que aseguró la independencia argentina, en el parte de guerra que transmite al gobierno, escribe textualmente: “La Patria puede gloriarse de la victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de la Merced, bajo cuya protección nos pusimos”. El General, profundamente conmovido por el triunfo, nombra a la Virgen de las Mercedes como Generala del Ejército Argentino. 

En el año 1912, al cumplirse el Centenario de la Batalla de Tucumán, la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes que se venera en San Miguel de Tucumán, fue coronada solemnemente en nombre del papa San Pío X. 




Breve historia de La Merced 
El origen de la advocación está vinculado a la época en que los moros musulmanes dominaban España, donde muchos cristianos padecieron la esclavitud y vieron en peligro la fidelidad de su fe. Un laico llamado Pedro Nolasco (1182- 1256), al ver tantos cristianos reducidos a esclavos por defender a Cristo, trata de conseguirles la libertad, pagando con su propio dinero el rescate de muchos de ellos. 

Pero eran tantos los cristianos reducidos a la esclavitud, que el intento supera las posibilidades. Ante esa situación, Pedro Nolasco se retira a la vida contemplativa, se dedica a orar y ayudar al prójimo. En la noche del 1 al 2 de agosto de 1218, estando en profunda oración y meditación, recibe como una visión en la que se le aparece la Virgen María y le manifiesta que el camino no es retirarse, sino el de fundar una Orden que tomara como carisma especial la tarea de liberar a los presos cristianos. 

Animado por esta visión Pedro Nolasco convence al Rey de Aragón y Cataluña, Jaime I El Conquistador, y entre ambos el 10 de agosto, con la bendición del obispo de Barcelona, dan por fundada la Orden de los Mercedarios. La Orden se definía como: “Orden de la Merced para la redención de los cautivos”. La palabra Merced o Mercedes en el castellano del siglo XIII significa misericordia. Con el tiempo este término pasa a ser nombre propio y quedó Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes. 

Las viejas crónicas hablan de que los Mercedarios alcanzaron a redimir 80.000 esclavos cristianos, pero centenares de frailes dieron su vida, como mártires anónimos, en rescate de cautivos.





miércoles, 6 de septiembre de 2017

Beatos Jesús Jaramillo y Pedro María Ramírez




Beato Monseñor Jesús Emilio Jaramillo 

Nació en Santo Domingo Antioquia (Colombia), el 14 de febrero de 1916. En 1929 ingresó al Seminario de Misiones Extrajeras de Yarumal. En 1936 realizó su promesa definitiva dentro del instituto de misioneros, y en 1940 fue ordenado sacerdote sacerdote.
En su trabajo pastoral de los primeros años de sacerdocio se destaca el trabajo en parroquia, el trabajo de profesor en el seminario, capellán de la cárcel de mujeres y maestro de novicios.
Fue un sacerdote de grandes capacidades, no sólo como pastor, sino también como intelectual y como religioso. Por ello en 1959 fue elegido superior general de su instituto religioso de misioneros de Yerumal.
El 8 de enero de 1970 la Santa Sede elevó la Prefectura Apostólica de Arauca al rango de Vicariato Apostólico (en 1984 fue elevado a diócesis). Como primer Vicario, el Papa Pablo VI eligió al Padre Jaramillo, quien fue ordenado Obispo el 10 de enero de 1971. En su labor como obispo fue pastor de la región “Sarare”, que es la inexpugnable selva colombiana, donde viven tribus y familias de los aborígenes Tunebos. Él comenzó el llamado “Equipo del Indio”, una organización pastoral especializada en la evangelización de los indígenas del Sarare. Fue una acción sin descanso.
El 2 de octubre de 1989 durante una visita pastoral a algunas parroquias rurales de su diócesis fue asesinado por una célula guerrillera del ELN (Ejército de Liberación Nacional).
El Papa Francisco autorizó, el 7 de julio de 2017, la promulgación del decreto en el que se lo reconoce como Mártir. Su beatificación: 8 de septiembre 2017 en Villavicencio, Colombia.


Beato Pedro María Ramírez

Pedro María Ramírez Ramos nació el 23 de octubre de 1899 en el municipio de La Plata (Huila), Colombia, en el seno de una familia conservadora. Sus padres eran Ramón Ramírez e Isabel Ramos. Sus estudios primarios los realizó en su pueblo, mientras que la educación secundaria la realizó en el Seminario Menor San Luis Gonzaga de Elías (Huila).

Con el deseo de ser sacerdote ingresó al seminario de María Inmaculada en Garzón el 4 de octubre de 1915, donde recibió las órdenes menores en 1917. Por dudas vocacionales se retiró del seminario en 1920. Ocho años más tarde regresó al seminario pero en esta ocasión al de Ibagué (Tolima), donde en 1931 es ordenado sacerdote. El obispo de Ibagué, Pedro Martínez, le nombra primeramente párroco de Chaparral, en 1931, luego de Cunday, en 1934. Hacia el 1943 se encuentra como párroco de Fresno y finalmente hacia 1948 en Armero.

Estaba visitando unos enfermos en el hospital cuando estalla en Colombia una revolución ocasionada por el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, candidato a la presidencia de la República, era el 9 de abril de 1948. Armero no escapó de las revueltas que se presentaron a lo largo y ancho del país por los simpatizantes de Gaitán, sin embargo la situación se escapó de las manos de todos, se desató una guerra entre liberales y conservadores. En Armero algunos asesinos aprovecharon las circunstancias para sembrar la violencia. Cuando el sacerdote regresaba a su casa, sintió los gritos de la turba y se refugió en la iglesia.

Estando en la iglesia, el padre Pedro fue animado por las monjas, que tenían su convento al lado de la misma, a huir durante la noche con la ayuda de algunas familias de la ciudad, a lo que se negó diciendo que el pueblo necesitaba de él. El 10 de abril, hacia las cinco de la tarde, una multitud de personas entró en la iglesia, profanando el templo y pidieron a las monjas y al padre Pedro que entregaran unas supuestas armas que tenían escondidas en el convento. Al no encontrar nada, sacaron al sacerdote y en el centro de la plaza lo asesinaron a machetazos.

El cuerpo del padre Pedro quedó expuesto en la plaza toda la noche porque ninguno se atrevía a recogerlo por el temor de correr la misma suerte. A media noche los asesinos recogieron el cuerpo y lo tiraron en una cuneta a la puerta del cementerio. No fue sepultado sino un día después, sin sotana y sin cajón, impidiendo que los fieles le rindieran cristiana sepultura.

El 21 de abril llegaron a la ciudad las autoridades para poner orden. Permitieron que se hiciera la autopsia al cuerpo del padre Pedro y se le diera una sepultura más respetuosa. Pasados veintidós días llegaron sus familiares a reclamar el cuerpo y lo trasladaron a su tierra natal.