jueves, 18 de enero de 2018

Venerable Mary Ward

Mary Ward nació en el Condado de York (Inglaterra), en 1585, durante el reinado de Isabel I, cuando la persecución contra los católicos en el país estaba en su mayor apogeo. Su familia, perteneciente a la nobleza rural, pagó cara su fe católica. Ella, durante los primeros 20 años de su vida, tuvo que peregrinar por diferentes casas de su familia para asegurar su existencia, curtiendo su carácter con un espíritu de gran fortaleza y audacia.

Sintiéndose llamada a la vida religiosa, fue elegida por Dios para ser una pionera en las obras de la Iglesia, comprometida en la defensa de la Fe y lanzada a conseguir la mayor gloria de Dios en el mundo.

Admiró la obra de San Ignacio de Loyola y supo, como pocas mentes clarividentes de su siglo, que su misión eran romper la clausura que se imponía a las mujeres, para poder andar por el mundo sin trabas, adelantándose a los tiempos y trabajando por el Reino de Cristo con recursos que los varones “sabios y prudentes” no podían llegar a tolerar en mujeres evangelizadoras. Y lo hizo con confianza total en la capacidad de la mujer, dándose cuenta de que eso era lo que la Iglesia necesitaba según la voluntad de Dios y los signos de los tiempos. Con un grupo de mujeres inglesas, trabajó en Londres pero, teniendo que vencer muchas dificultades, se embarcó para el Continente, logrando empezar su obra en la ciudad de St. Omer (Francia), donde antes los jesuitas de Inglaterra también se habían establecido.

Tres grandes gracias formarían el Carisma del Instituto:
– La gloria de Dios como fin
– El apostolado en el mundo como medio
– La orientación total hacia Dios de los miembros dentro del marco de Libertad, Justicia y Verdad.

Su familia religiosa fue el anuncio de los nuevos tiempos en la educación, sobre todo de la mujer, siendo Mary Ward presentada por la Historia como adelantada de las obras de cultura para la mujer y como creadora de nuevos estilos de formación humana y de progreso de la persona según las necesidades de los tiempos.

Quiso una educación para todas las clases sociales, adaptada a las necesidades de las personas y del lugar. Una educación que integrara la formación espiritual, intelectual, física y psicológica, y que preparara a la persona para su rol en la familia y en la sociedad.

Si nos preguntamos de dónde le vino a Mary Ward esta visión de futuro y la fuerza interna para llevarla a cabo, sólo podemos contesta que el Espíritu sopla donde quiere. Hay hombres y mujeres destinados como instrumentos de la Providencia en momentos de grandes crisis históricas, y Mary Ward fue una de ellas.

El Instituto, con una visión de futuro muy adelantada para su tiempo, fue suprimido en 1631 por el Papa Urbano VIII en una de las más duras Bulas emanadas de la Santa Sede, siendo condenada y encarcelada Mary Ward por la Inquisición en Alemania. Cuando salío de prisión, más adelante y con autorización de la Iglesia, su salud era ya muy precaria. Murió en York en el año 1645.

A lo largo de los siglos XVII y XVII, el Instituto sobrevivió a muchos embates y crisis, pero siguió extendiéndose poco a poco por Europa. En 1877, su congregación reconocida por la Iglesia pero hasta 1909 no se permitió a Mary Ward recibir el nombre de fundadora. Casi un siglo después, en 2009, Mary Ward fue declarada Venerable. Su causa avanza ahora hacia el estadio siguiente en el proceso de beatificación y consiguiente canonización.


El Instituto de Mary Ward existe hoy bajo los nombres de Congregatio Jesu y el Instituto de la Bienaventurada Virgen Maria (Loreto) con aproximadamente 3.000 miembros. Las hermanas de Mary Ward están en 44 países.

Gracias Papa Francisco por tu visita a Chile

Rezaremos por ti...


Oraciones por el Papa


Oración por el Papa
Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario en la Tierra, el Papa.

En él Tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el desasosiego.

Creo firmemente que por medio de él tú nos gobiernas, enseñas y santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica.

Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas.

Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad.

Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar, y sea así el instrumento de tu redención.

Amén.


Oración por el Papa

Oremos por nuestro Pontífice (Francisco)

℟. Que el Señor le conserve, y le dé vida, y le haga santo en la tierra, y no le entregue a la voluntad de sus enemigos.

℣. Tu eres Pedro,
℟. Y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Oremos.

Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira lleno de bondad a tu siervo, el Papa (Francisco), a quien quisiste colocar al frente de tu Iglesia como pastor. Concédele, Te pedimos, la gracia de hacer, por sus palabras y por su ejemplo, que progresen en la virtud aquellos a quienes él preside, y llegue, con el rebaño que le fue confiado, a la vida eterna. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

lunes, 15 de enero de 2018

Oración oficial para la Visita del Papa Francisco al Perú

Dios Padre misericordioso
Llenos de alegría
elevamos hacia Ti
nuestra oración de acción de gracias
por el don de la visita pastoral
del Papa Francisco
Señor Jesucristo
Te pedimos que nos concedas prepararnos
con la oración y los sacramentos
para acoger a quien viene en tu nombre
a confirmarnos en la fe.
Espíritu Santo
Guía de la Iglesia:
haznos vivir como discípulos y misioneros,
el Evangelio de la creación,
la vida, la familia y la paz.
Virgen María
Madre de la Iglesia:
acompaña al Sucesor de Pedro,
que nos animará para que
unidos por la esperanza,
peregrinemos por esta tierra
bendecida por el testimonio
de nuestros santos:
Rosa de Lima,
Toribio de Mogrovejo
y Martín de Porres
Amén.

domingo, 14 de enero de 2018

Papa Francisco en Chile

Ilustraciones en honor a la Visita del Papa Francisco a Chile, desde el 15 al 18 de enero de 2018.




sábado, 6 de enero de 2018

Himno Oficial de la Visita Papa Francisco a Chile




“Mi Paz les doy”
Autor e intérprete: Américo


 Hoy Chile se levanta, 
para escuchar tu voz.
Francisco, hermano y padre, 
Ven, háblanos de Dios. 

Sonríes y contagias,
 sin importar a quien. 
Haciendo el bien 
proclamas la misericordia, 
renuevas nuestra fe. 

Mi tierra clama hoy 
justicia y más unión, 
¡Mi paz les doy 
nos ha dicho el Señor! 

(Estás aquí)
 Puedo respirar todo tu amor
 (Te puedo sentir) 
Tu paz nos llena el corazón 
(Vives en mí) 
Al momento de entregarme en alma 
El que estés aquí nos llena de amor.

Nos muestras el camino: 
la reconciliación.
 Y como hizo Jesús 
Saliste a caminar la tierra 
cubriéndola de amor. 

Volvamos a mirarnos
 como hermanos.
 ¡Mi paz les doy 
nos ha dicho el Señor!

(Estás aquí)
 Puedo respirar todo tu amor
 (Te puedo sentir) 
Tu paz nos llena el corazón 
(Vives en mí) 
Al momento de entregarme en alma 
El que estés aquí nos llena de amor.

Epifanía del Señor



Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:

Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12)

Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán

Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.

La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera.

La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: "la virgen ha dado a luz, la luz crece".

Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.

Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.

Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.

Los Reyes Magos

Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.

De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.

El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que "lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis" (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.

Oración

Señor Jesús: que a imitación de los Magos de Oriente
vayamos también nosotros frecuentemente
a adorarte en tu Casa que es el Templo
y no vayamos jamás con las manos vacías.
Que te llevemos el oro de nuestras ofrendas,
el incienso de nuestra oración fervorosa,
y la mirra de los sacrificios que hacemos para permanecer fieles a Ti,
y que te encontremos siempre junto a tu Madre Santísima María,
a quien queremos honrar y venerar siempre
como Madre Tuya y Madre nuestra.
Amén.


lunes, 1 de enero de 2018

Oración de San Pío de Pietrelcina a la Santísima Virgen María


Santísima Virgen Inmaculada y Madre mía María, a ti que eres la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza, el Refugio de los pecadores, recurro hoy, yo que soy el más miserable de todos, te venero, o gran Reina y te agradezco por todas las gracias me has dado hasta ahora, especialmente de haberme librado del infierno, tantas veces merecido por mi.


Yo te amo, Señora amabilísima y por el amor que te tengo, prometo querer servirte siempre y hacer todo lo que pueda para que tu seas amada más por los demás.





Pongo en ti, después de Jesús, todas mis esperanzas, toda mi salud, acéptame como tu siervo, y acógeme bajo tu manto, tú Madre de Misericordia.

Y ya que eres tan potente a ante Dios, líbrame de todas las tentaciones o obtenme la fuerza de vencerlas hasta la muerte.

A ti te pido el verdadero amor a Jesucristo, de ti espero hacer una buena muerte, Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego me ayudes siempre, pero más, en el último momento de mi vida,. No me abandones hasta no verme salvo en el cielo, bendiciéndote y cantando tus misericordias por toda la eternidad.

Así espero y que así sea.

Padre Pío de Pietrelcina