viernes, 21 de julio de 2017

Madre Eufrasia Iaconis y Beata Pierina De Michelis

Madre María Eufrasia Iaconis

Sofía Iaconis nació en Casino (hoy Castelsilano, sur de Italia) el 18 de noviembre de 1867. Durante la niñez enfermó gravemente, lo que motivó la decisión familiar de que recibiera antes de la edad establecida, la Primera Comunión. Este acto de fe permitió la recuperación de su salud, y así se cumplieron en ella los designios de la Providencia. 


En su adolescencia, ingresó al Instituto Hermanas de Caridad Hijas de la Inmaculada, iniciado por su tía, Madre María Fabiano, y cambió su nombre por el de María Eufrasia. 


En 1893, ante un pedido de religiosas para el Hospital Italiano de Buenos Aires, fue trasladada a la Argentina. A partir de aquí se multiplicaron las tareas y obras que respondían a las necesidades del tiempo: asistencia a los enfermos, educación de la niñez, dedicación a los más pobres, con un carisma específicamente mariano. 

Mientras estas actividades prosperaban en la Argentina, serias dificultades amenazaban la continuidad del Instituto en Italia, hasta que por un decreto de 1901 quedó disuelto. Sin embargo, los esfuerzos renovados de la Madre Eufrasia y su fe en el poder de la oración, lograron que la nueva congregación se organizara, en 1904, bajo jurisdicción diocesana, con el apoyo del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Espinosa. 

En los años sucesivos la familia religiosa de las Hijas de la Inmaculada Concepción continuó expandiendo sus obras en la Argentina, apoyadas por el padre Vicente Gambón SJ. Además, la Madre fundó en Milán (Italia) un noviciado y un colegio. 

En 1914 su salud empezó a debilitarse. Pero continuó trabajando en forma infatigable para consolidar la Congregación que era, como ella decía: “...el ideal más grande y sublime de mi existencia”. Falleció el 2 de agosto de 1916. 

El 2 de agosto de 2012, el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy papa Francisco, presidió la sesión de clausura del proceso diocesano de la causa de canonización de la sierva de Dios Eufrasia Iaconis y la definió como “una mujer fuerte”. Hoy ya se ha iniciado la fase romana, se ha obtenido la validez jurídica y se está elaborando la Positio. 

Su fama de santidad se va extendiendo y son numerosas las personas que acuden a ella para que interceda ante el Señor. 

Beata María Pierina De Micheli

El 11 de septiembre de 1890 nació en Milán (Italia) Josefina De Micheli. A la edad de 12 años, un Viernes Santo, esperando el turno para besar el crucifijo oyó una voz interior que le dijo: “¿Nadie me da un beso de amor en el Rostro para reparar el beso de Judas?”. Llegado el momento, como ella misma lo relata, le dio un fuerte beso con todo el ardor de su corazón. Con el pasar de los años, esta devoción fue creciendo.

En Milán, cerca de la casa de la familia De Micheli, en 1912 se establece una comunidad de la congregación “Hijas de la Inmaculada Concepción”, venida de la Argentina, a la que el párroco de San Pietro in Sala le confía el oratorio femenino.

El 15 de octubre de 1913, a la edad de 23 años, Josefina ingresa a esta Congregación y es recibida por la Fundadora, Sierva de Dios María Eufrasia Iaconis.

Al año siguiente, en la ceremonia de la vestición religiosa, recibe el nombre de María Pierina. Cuatro años después de emitir los primeros votos, es destinada con otras compañeras a la Casa Madre de la Congregación, en Buenos Aires. Allí, en 1921, se consagra para siempre, con la emisión de los votos perpetuos, y en noviembre del mismo año, vuelve a Milán.

Luego de ser durante varios años Superiora de Milán, en 1939 pasa a Roma como Superiora de una nueva casa y en 1940 recibe el nombramiento de Superiora Regional.

Con la bendición y el aliento de Pío XII, acuña y difunde la medalla que la Santísima Virgen le había pedido. La Madre Pierina comunica al Papa que, el 31 de mayo de 1938, mientras oraba en la Capilla de Milán, tuvo una visión en la que la Virgen María le mostraba un escapulario formado por dos retazos de tela blanca: uno con la imagen del Divino Rostro y a su alredor el texto "Illumina, Domine, vultum tuum super nos" (Ilumínanos con tu rostro o Señor), y sobre el otro lado una Hostia resplandeciente y a su alrededor el texto "Mane nobiscum Domine" (Estás con nosotros Señor).

Ese escapulario, reemplazado luego por la medalla, será “un arma de defensa, un escudo de fortaleza, una prenda de amor y misericordia que Jesús quiere dar al mundo”. Promete a los que la lleven y hagan los días martes una visita al Santísimo Sacramento, “ser fortificados en la fe, prontos a defenderla y a superar todas las dificultades internas y externas” y además “una muerte serena bajo la mirada de su Divino Hijo”.

Transcurridos los duros años de la Segunda Guerra Mundial y apenas le fue posible, la Madre Pierina parte el 7 de junio de 1945 de Roma hacia Milán en un camión, con el deseo de volver a ver a las Hermanas.

En los primeros días de julio llega a la casa “Santo Volto” (Santo Rostro) en Centonara D´Artò, provincia de Novara, donde habían trasladado el Noviciado. Enferma gravemente y allí, el 26 de julio de 1945, a la edad de 54 años, se duerme en el Señor rodeada por sus hijas espirituales.

Fue beatificada en el 2010, por su Santidad Benedicto XVI.


Jesús Nazareno de Caguach

Situada en la isla Caguach, en la Comuna de Quinchao, esta iglesia fue construida primeramente el año 1778, luego un incendio la destruyó y el nuevo templo se re-edificó en 1919. Esta edificada completamente de madera con un exterior de tejuelas de alerce.

La fiesta más importante del Archipiélago de Chiloé, Jesús Nazareno, se realiza aquí cada 30 de Agosto y se remonta al año 1778 cuando 5 comunidades de islas cercanas se comprometieron para venerar al Jesús Nazareno, que había sido traído de España por el misionero franciscano Fray Hilario Martínez.

El Nazareno es la imagen mas poderosa de Chiloé. Sus atributos son superiores a todas las demás presentes en el archipiélago y el grado de devoci6n que ha alcanzado demuestran ese poder.

La vestimenta que lleva corresponde al pago de una manda y se ha conservado a través de los años un traje y capa de color lila, presumiblemente muy parecidas o copias de la original. La cabellera es natural y también es pago de manda, aunque debajo tiene su pelo finamente tallado y pintado.





Nuestra Señora del Rosario de las Peñas

La Fiesta de la Virgen de las Peñas es la celebración religiosa popular más importante y concurrida de la Región de Arica y Parinacota. Su principal día de celebración es el primer domingo de octubre, sin embargo la celebración se desarrolla durante cuatro días, comenzando el día viernes (dos días antes) con la peregrinación que parte desde Arica y acabando el día el lunes con una misa de campaña para los novenantes. La fiesta se desarrolla principalmente en el Santuario de la Virgen de Las Peñas ubicado en la quebrada de Livílcar, a unos 95 kilómetros hacia el interior de Arica y a 1.300 metros de altura. Hasta este lugar, cada año arriban miles de peregrinos y devotos para adorar y honrar a la imagen de la Virgen del Rosario que se encuentra tallada en una roca.

La leyenda “oficial” del santuario, tal como aparece en un libro escrito por un sacerdote, establece que hubo una vez un arriero que estaba cruzando el río con su recua de mulas para dirigirse a una planicie sombreada por altos eucaliptos, cuando escuchó los gritos desesperados de una muchacha. Era una pastorcilla asediada por un gran reptil y el arriero apresuróse a ir en socorro de la niña, implorando la ayuda de la Virgen María, cuando un esplendor y ruido que parecieron destruir el lugar señaló la aparición de la Virgen, salvando a la pastorcilla. 


Oración

¡Oh, Virgen de las Peñas,
amorosa Madre Nuestra
que velas solícita por tu pueblo que
con fe y amor te clama
aquí nos tienes ante tu imagen venerada!
Danos un amor sincero a tu Divino hijo;
alcánzanos un verdadero amor a
nuestro prójimo;
la salud del cuerpo y el alma:
la paz a nuestras familias y el mundo.
Virgen de las Peñas,
ilumina el camino de nuestras vidas,
para vivir como auténticos cristianos.
Visita nuestros pueblos, hogares,
escuelas y oficinas,
los valles y el desierto, las minas y el mar.
Bendice a nuestros niños y jóvenes
que empiezan a enfrentarse a la vida.
Oye, pues, Madre, los ruegos
de tus hijos que con sacrificio acuden a tu santuario.
Ayúdanos, con tu ejemplo e
intercesión en nuestra vida de cada día
nuestra vocación de cristianos.
testigos de tu hijo en el mundo.
Amén.

Santa Rosa de Pelequén


La historia de la devoción a Santa Rosa de Lima en Pelequén ha estado presente por más de 130 años en el lugar. La imagen llegó en 1840 y siempre ha sido reconocida como milagrosa por quienes la recibieron. Es una imagen pequeña de madera vestida con los colores blanco y negro del hábito de la Orden de los Dominicos y así la vemos actualmente en el Santuario.

Con el correr de los años, el primer obispo diocesano monseñor Rafael Lira Infante, en vista del crecimiento de la devoción gestionó la compra de una imagen más grande en España. Llegó entonces una hermosa estatua de la Santa de madera policromada, de un metro y medio de alto, con el Niño Jesús en sus brazos y que expuesta para la devoción de los fieles – según cuenta la tradición- no fue aceptada, porque no correspondía a la “santita” conocida y que no tenía al Niño en sus brazos.

Para la fiesta, los peregrinos reclamaron reiteradamente al Obispo, “Vox populi vox Dei”, quien finalmente accedió a reponer la imagen en el nicho central, donde sigue siendo venerada; la imagen nueva, confundida muchas veces con la Virgen María, “porque tiene la guagua en sus brazos” estuvo largo tiempo en un retablo en el baptisterio, para el terremoto del 2010 sufrió algunos daños, siendo restaurada en la galería de la casa. En cambio, la única imagen que quedó intacta después del 27F, fue la original que el “cholito” trajo de la sierra peruana y que tanto admiran los fieles devotos.

Así con sus altos y bajos, la piedad popular, como una verdadera “espiritualidad popular” contribuye a la transmisión de la fe y de los valores cristianos también en nuestra diócesis y de lo cual tenemos que agradecer a Dios, que a través de medios sencillos se reconozca una especial presencia del Señor y un modelo a seguir como fiel discípula.


Oración a Jesús Crucificado de San Francisco de Asís


Oración a Jesús Crucificado de San Francisco de Asís

Señor Jesucristo,
te pido que me concedas
dos gracias antes de
que yo muera.

La primera, que yo llegue a sentir,
en cuando sea posible,
en mi alma y en mi cuerpo,
los dolores que Tú padeciste
a lo largo de tu amarguísima pasión.

La segunda, que yo sienta en mi corazón,
en cuanto sea posible,
el extremado amor en que
te abrazaste, Tú, el Hijo de Dios,
y que te llevó a sufrir gustosamente
tan atroces tormentos por nosotros
miserables pecadores.

Amén


ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO  DE SAN DAMIÁN


¡Oh alto y glorioso Dios!, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

S. Francisco de Asís

Pensamientos de Beata Madre Catalina de María

  • Muy bien me parece su conformidad con la Divina Voluntad, siempre debemos estar dispuestos a lo que ella exija de nosotros, dejándonos llevar tranquilos por las olas de los acontecimientos, seguros que no se mueve ni la hoja del árbol sin la voluntad de Dios. MC 31 1880 10 27
  • El Señor le hace ver que la quiere y distingue unas veces en la prueba, otras en los consuelos, todos son beneficios que derrama en nosotros su mano misericordiosa, demos por todo Gracias a Dios. MC 44 1880 





  • La cruz es el mayor de los tesoros con que Él acostumbra obsequiar a sus escogidos. MC 56 1883 07 28
  • Las Esclavas no debemos aspirar a otra cosa, ni vivir sino para dar Gloria a Dios y santificarnos. MC 79 1884 10 
  • Deseo que como ángeles veloces vuelen las Esclavas y se repartan por todo el mundo trabajando por la Gloria de Dios, ¡Oh que dicha si esto nos fuera concedido!  MC 149 
  • ¿Qué importa padecer y sufrir en el destierro, si tenemos la seguridad de gozar en proporción de nuestras penas? MC 189 
  • ¡Que se cumpla en todo la voluntad de Dios! MC 336 1893 05 14
  • Deseo que Nuestro Amo le dé a usted y a toda esa Comunidad un felicísimo año nuevo que sea fecundo en acrecentamiento de fervor. MC 523 1894 
  • Dios es muy misericordioso y esperamos que no dejará de escuchar nuestras pobres oraciones. MC 524 1894 01 09
  • Trabaje también para ganar muchos corazones que amen y sirvan a Nuestro Amo, pues ésta es la principal misión de una Esclava. MC 530 1894 
  • El ejemplo del Divino Niño en el pesebre hecho obediente y anonadado por nosotras, pidiéndonos con ese mismo silencio que guarda a causa de su pequeñez y humildad, que imitemos sus virtudes. MC 549 1894 01 18
  • Mucho deseo que Nuestro Amo las conserve a todas muy llenas de su santo amor, para corresponder a tantas bondades que nos dispensa y llenar en algún modo el deber que nos impone tan santa y honrosa esclavitud, como se lee en nuestro precioso escudo Amor y Desagravio. MC 596 1894 02 15
  • El divino Jesús Resucitado les dé a todas tan felices Pascuas como yo se lo pido para ustedes. MC 648 1894 04 02
  • Yo espero que Nuestro Amo no dejará de mandarles niñas para que puedan trabajar también por ese medio en darle gloria, formando esos tiernos corazones al molde de ese mismo Divino Corazón a quien tenemos la dicha de estar consagradas. MC 658 1894 04 09
  • Muy poderosa es la oración por medio de ella, si tuviésemos fe verdadera, trasladaríamos los montes, como lo dijo Jesucristo a sus Apóstoles. MC 660 1894 04 10
  • No me queda más consuelo que ponerme en las manos de Dios que es el único Ser que nunca se muda. MC 695 1894 04 23
  • Que Nuestro Amo el Sagrado Corazón de Jesús derrame abundantes gracias en vuestras almas y encienda vuestros corazones en el fuego de su divino Amor. MC 752 1894 06 01
  • Ojalá pudiéramos hacer que Nuestro Amo sea conocido y adorado en todo el mundo por medio de sus Esclavas. MC 800 1894 07 13
  • Encomiéndese de un modo especial a la Santísima Virgen para que Ella la ayude en este combate y no dude que así triunfará de sus enemigos; recuerde que no hay victoria sin combate. MC 991 1895 01 25

125 años de la llegada de la Beata Madre Rubatto a América

La familia de la Madre Rubatto este año celebran 125 años del arribo de la Madre Francisca a estas tierras americanas con diversas actividades.

La Madre Francisca nació en Carmagnola, Turín, Italia, el 14 de febrero de 1844, de padres cristianos, con ocho hijos. Huérfana de padre a los 4 años, recibió de su madre una cuidada formación. A los 19 años, al morir su mamá, se traslada a Turín, y allí invierte sus energías en servir a sus hermanos en el Cottolengo y en los Oratorios de Don Bosco. Acompañan su peregrinar fervorosos y celosos sacerdotes, promotores de iniciativas apostólicas. Su corazón joven, formado en la austeridad, “ardía en amor a Dios y al prójimo”. Rechazó ricas bodas; un escribano de Carmagnola, de elevada posición, la esperó varios años. Pero su opción fue otra.

En 1885 descubre cual es la voluntad de Dios. Deja las tareas apostólicas de Turín y, estimulada por el Padre Angélico, capuchino, el 23 de enero de 1885 funda en Loano la Congregación de las Hermanas Capuchinas, dedicada a los enfermos y especialmente, a los niños y jóvenes abandonados.

En 1892, con cuatro de sus Hijas, parte hacia América Latina, para ofrecer sus servicios en Uruguay, Argentina, y luego en el Brasil, Nordeste.

Después de sufrir intensamente el martirio de sus Hijas en Alto Alegre, Brasil, muere en Montevideo el 6 de agosto de 1904.

Sus Hijas sirven en la Iglesia en Italia, Uruguay, Argentina, Brasil, Perú y Africa Oriental.

Juan Pablo II la proclama Beata en Roma el 10 de octubre de 1993 y la saluda como “PRIMERA BEATA DEL URUGUAY”.


ORACIÓN A LA BEATA MADRE FRANCISCA RUBATTO

Oh Dios, rico en misericordia, que concediste a la Beata María Francisca Rubatto un amor grande a Jesús Sacramentado y a todos los hombres, particularmente a los más débiles, concédenos por su intercesión la gracia que necesitamos… (pídase la gracia que se desea alcanzar)

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén