domingo, 20 de junio de 2021

Beata Elżbieta Róża Czacka


Róża Czacka (1876-1961), fundadora de la Congregación de las Franciscanas Siervas de la Cruz y beatificada dentro de poco, perdió la vista siendo muy joven. Sin embargo, hizo lo posible para ayudar a los ciegos en Polonia.

Tras descubrir la rapidez con la que perdería la vista a los 22 años, la futura religiosa comprendió que podía convertir su vida en un servicio para los invidentes, recibiendo así su ceguera como una gracia de Dios.

Nacida en una familia aristocrática el 22 de octubre de 1876 en Biała Cerkiew (actual Ucrania), pasó su juventud en Varsovia. Hablaba con fluidez cuatro lenguas extranjeras y estudió varias materias que las niñas de su época no estudiaban. Entonces, una grave caída de un caballo afectaría su vista para siempre.

Los médicos le anunciaron que, muy probablemente, quedaría ciega. Tras renunciar a multiplicar los intentos desesperados por salvar su vista, la futura religiosa decidió consagrarse a la causa de los ciegos, cuya situación en Polonia era extremadamente difícil.

Durante casi diez años, estudió el estilo de vida de los invidentes para tener una autonomía óptima y comenzó a trabajar para las personas ciegas hacia 1908.

La joven deseaba sobre todo adaptar a la realidad polaca la idea aplicada en Francia por Maurice de la Sizeranne (1857-1924), fundador de la Asociación Valentin-Haüy al servicio de las personas ciegas y con deficiencias visuales.

Róża enseñaba el braille, ayudaba materialmente a los ciegos más pobres, sobre todo con el establecimiento de una casa de acogida para niñas ciegas y luego otra casa para personas ancianas.

Por último, fundó la Sociedad para la protección de los ciegos de Varsovia, así como un orfanato para niños con deficiencias visuales, con una escuela primaria, talleres, una biblioteca en braille…

Róża Czacka escogió una vida de pobreza. En 1918, tomó el hábito franciscano y se convirtió en sor Elżbieta (es decir, Isabel). Al servicio de las personas ciegas, fundó la Congregación de las Franciscanas Siervas de la Cruz.

La comunidad se instaló en Laski, cerca de Varsovia. Rápidamente, el lugar se convirtió en un auténtico centro espiritual para todo el país.

En el ámbito de la ayuda a las personas con discapacidad visual, la labor de la religiosa resultó innovadora. Cuando decidió adaptar el alfabeto braille a la fonética polaca, el ministerio de Educación aprobó los resultados de su trabajo tal y como estaban. A partir de 1934, el alfabeto braille se empleó en todas las escuelas especializadas.

Su labor para las personas con ceguera y su apostolado ante los “ciegos en el alma” fue celebrado por el que fuera papa Juan Pablo II en su carta a la superiora de la congregación con motivo del centenario del nacimiento de su fundadora en 1976: Vuestra Madre Fundadora me es muy próxima espiritualmente. Tanto por su labor en la atención de los ciegos, impregnada de la misericordia sacrificial de Cristo, como por una perspectiva profundamente cristiana del sufrimiento humano.

Será beatificada el 12 de septiembre de 2021.


Beata María Lorenza Longo


María Lorenza Longo fue una excelente esposa, madre y monja. Nació en Lérida en el 1463, de familia noble, se casó muy joven con Ioannes Llonc.

Se dedicó mucho a su familia y su hogar. Tenía siempre tan presentes los valores cristianos, que era casi imposible que no reinase la paz, en un ambiente donde no solo había armonía de corazones sino también comodidad económica.

Pero un día esa paz y felicidad fue interrumpida en un modo inesperado. Una de las sirvientas de casa que no toleraba los tantos reproches de su “patrona”, debido a que muchas veces no se comportaba correctamente, decidió ahogar su resentimiento envenenado a Lorenza colocando veneno en su taza.
Un viaje a Loreto

La pobre dama sintió de inmediato dolores atroces y convulsiones, los médicos consiguieron salvarle la vida, pero lamentablemente quedó paralizada, necesitando muchos cuidados.

En el otoño de 1506, su marido fue invitado a Nápoles por Fernando el católico para que lo asistiera en algunas tareas.

María estaba indecisa sobre acompañar a su esposo, debido a su estado. Al final decidió acompañarlo con toda la familia. Solo 3 años después tuvo que enfrentar otro gran dolor: la pérdida de su marido.

Motivada por misteriosos presentimientos, María decidió visitar la Casa de Loreto. Allí delante de la Virgen escuchó con devoción la misa.

La lectura del Evangelio aquel día era la del paralítico. Cuando el sacerdote pronunció las palabras: “levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”, Maria Longo sintió de una mano que pasaba por sus piernas.

Sintió una necesidad irresistible de levantarse, moverse, caminar para actuar como una persona sana y como no lo había hecho en muchos años.

Luego se abandonó a un grito muy intenso, agradeciendo a Dios y a la Virgen por la misericordia que en ella se ejercía.

Allí mismo en Loreto decidió vestir el hábito de la tercera orden franciscana para expresar su firme intención de una vida de mayor intensidad espiritual de una manera aún más tangible.

Volviendo a Nápoles, se dedicó inmediatamente a las obras de caridad, sobre todo a asistir a los enfermos del hospital San Nicola.
Entregada a los necesitados

En 1519, bajo la inspiración del notario genovés Ettore Vernazza, construyó el Hospital de Santa Maria del Popolo, conocido como hospital de “los incurables”.

Prestaba asistencia a los pobres enfermos afectados por el llamado “mal Francés” o lue venérea, que eran abandonados a su propio dolor desfigurados y mutilados como leprosos.

En la primera década del 1500, la prostitución había aumentado de manera muy sensible en Nápoles y esto provocaba un alto grado de indecencia en la sociedad.

Madre Lorenza decidió también dedicarse a ellas, construyendo una casa para prostitutas arrepentidas junto al complejo hospitalario: el “Monasterio de las Arrepentidas”. Esto fue en el 1526.

Pero su gran corazón abierto a la caridad no tenía fin. En 1530 recibe a los frailes capuchinos y construye para ellos el convento de Sant’Eframo Vecchio. En 1533 recibe a san Cayetano, quien se convierte en su director espiritual.

En 1535 funda bajo la guía de san Cayetano una orden con el nombre de «Hermanas de la Tercera Orden de San Francisco según la regla de Santa Clara».

El 10 de diciembre de 1538, el papa Pablo III confirma la erección de la nueva hermandad de mujeres bajo el gobierno de santa Clara «observata strictissime».

La cantidad de monjas que debían pertenecer a la orden fue de 33, por lo que el monasterio siempre se ha llamado «de las 33 «.

María muere en el año 1542. Su reforma capuchina femenina se expandió por toda Italia, España y Francia hasta llegar al nuevo mundo, con fundaciones en Centro y Sudamérica.

Será Beatificada el 09 de octubre de 2021.

Beata Isabel Cristina Mrad Campos


La Venerable Isabel Cristina Mrad Campos, hija de José Mendes Campos y Helena Mrad, nace el 29 de julio del 1962 en Barbacena, antigua ciudad colonial del Estado de Minas Gerais, en Brasil. En el 1962, día de la Asunción de la Virgen María, viene bautizada en la iglesia principal de la Piedad de Barbacena; tres años después, el 22 de abril del 1965, siempre en Barbacena, recibió la Confirmación en la Basílica de San José. El 26 de octubre del 1969 recibió la Primera Comunión en un colegio de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.

Isabel, después de haber frecuentado el normal curso de estudios, en abril del 1982 se transfirió a la ciudad de Juíz de Fora, para prepararse al curso en vistas a ingresar a la facultad de medicina.

Desde el principio encontró en esta nueva ciudad un lugar donde poder estudiar, pero sobre todo orar con recogimiento en la iglesia Cenáculo donde estaba siempre expuesto el Smo. Sacramento.

A partir del 15 de agosto del 1982 habitará en un pequeño departamento junto con su hermano. Comenzó a arreglar la pequeña habitación comprando las cosas más útiles y necesarias. El 30 de agosto del mismo año, un joven ayudó a la joven a armar un armario, el trabajo dio origen a una desagradable discusión la cual, sucesivamente, confiará a su hermano y a las amigas del curso. El 1º de septiembre el joven regresó al departamento para terminar el trabajo iniciado, pero en realidad eran otras sus intenciones. Desde el principio intentó aprovecharse de la joven, pero siendo rechazado pasó a maneras más fuertes: comenzó a golpearla usando una pequeña silla, la amordazó con algunos pedazos de sábana y la amarró con cuerdas; sus vestidos fueron completamente arrancados, el sádico agresor alzó el volumen de la radio y de la TV, pero la joven logró soportar toda la maldad con que la trató, a fin de defender con todas sus fuerza su pureza.

La investigación después del crimen reconstruyó hasta en los mínimos detalles y todas las fases: la alfombra se encontró bañada en sangre, recibió quince puñaladas, dos en las partes íntimas y trece en la espalda. Los médicos legales después de la autopsia, confirmaron que el asesino no logró violarla. Prefirió morir antes que renunciar a la virtud de la castidad.

Desde su adolescencia formó parte de la Asociación de voluntariado de la “Conferencia de San Vicente”, de la cual formaba parte. Su padre fue presidente del Consejo Vicentino. En tantos testifican su constante participación a la Misa y a los Sacramentos. Se interesaba por los minusválidos, en la escuela estaba muy pendiente a las necesidades de los niños más pobres. En sus cuadernos no faltaban frases como: “Sonríe, Jesús te ama”. Interesante es una frase de las últimas postales enviadas a sus padres: “Espero que continuemos a amarnos cada día que pasa, así construiremos nuestro pequeño mundo lleno de amor, paz y amistad”.

Inmediatamente después su violenta muerte fue considerada por todos como un verdadero martirio y los fieles compararon a la joven víctima con Santa María Goretti.

Su tumba, que se encuentra en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Piedad en Barbacena, es meta para los fieles que vienen también de lejanas zonas del Brasil, los jóvenes colocan sobre su tumba notas con oraciones y peticiones de gracia.

El 27 de octubre de 2020, el Papa Francisco decretó su martirio y se espera su pronta beatificación.

San José

Oración 


Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.



Venerable Sor María de Jesús de Agreda


María Coronel y Arana nació el 2 de Abril de 1602 en Ágreda en el seno de una familia hidalga venida a menos. Hacia el año 1615, Catalina de Arana, su madre, tuvo la visión de que debía hacerse religiosa y convertir su casa en convento. Ella y sus dos hijas pasaron a ser las primeras monjas del nuevo convento en la casa familiar.

En 1619, María Coronel, tomó el hábito concepcionista cambiando su nombre de pila por el de Sor María de Jesús. Posteriormente, fue elegida abadesa, cargo que ocuparía hasta su muerte. Con su nombramiento, y ante la falta de espacio, se comenzó a construir el nuevo convento ubicado en el sitio actual. Para la construcción del mismo, que solo duró 7 años, se involucraron todos los vecinos de la Villa y Tierra de Ágreda. En 1633 se trasladaron al nuevo monasterio.

Sor María de Jesús fue una mujer muy importante e influyente del s. XVII. Principalmente se la conoce por tres aspectos:

Fue una gran escritora del Siglo de Oro español, su obra cumbre es la Mística Ciudad de Dios en la que narra la vida de la Virgen María.

Fue consejera del rey Felipe IV, mantuvieron una relación epistolar durante 22 años. Se llegaron a enviar más de 600 cartas, en las que Sor María le aconsejaba sobre política, religión y asuntos familiares.

Además tuvo el don de la bilocación, que consiste en estar en dos lugares al mismo tiempo. Sor María mientras permanecía en el interior del convento, viajó hasta Nuevo México, Texas y Arizona, para evangelizar la zona. Allí era conocida como “La Dama Azul”.

Sor María de Jesús, falleció en 1655 a los 63 años en el convento de Ágreda. Hoy día en la capilla del Convento de la Inmaculada Concepción, puede verse su sepulcro y la urna de cristal, donde se venera su cuerpo incorrupto.

En 1673 se inició su proceso de beatificación, llegando a ser declarada venerable por Clemente X.



Santa Elizabeth Feodorovna Romanova

Nació el 01 de noviembre de 1864 en Darmstadt, Alemania, como Princesa Elisabeth de Hesse y del Rin. Segundo hijo del Gran Duque Luís IV de Hesse y del Rin, y de la Princesa Alicia de Inglaterra. Familiarmente fue conocida como “Ella”. Aunque ella provenía de una de las más antiguas y nobles Casas de Alemania, Isabel y su familia vivían una vida más bien modesta para los estándares reales.

Durante la guerra franco-prusiana, la Princesa Alicia a menudo visitó con Isabel a los soldados heridos en los hospitales. En el otoño de 1878, la difteria se extendió por la Casa de Hesse, matando a la hermana menor de Isabel, María, y a su madre. Al momento del brote, Isabel estaba en casa de su abuela paterna por lo que fue el único miembro en no contraer la enfermedad.

Encantadora y con una personalidad muy complaciente, fue considerada por muchos historiadores y contemporáneos como una de las mujeres más bellas de Europa de la época. Entre sus pretendientes estaban el Emperador Guillermo II de Alemania y el Gran Duque Federico de Badén.

Sin embargo fue un Gran Duque de Rusia quien finalmente se ganó el corazón de Isabel. La tía abuela de Ella, la Emperatriz María Alexandrovna de Rusia, era una visitante frecuente en Hesse. Durante estas visitas, por lo general la acompañaban sus hijos más jóvenes, Sergio y Pablo. Sergio era un joven muy serio y profundamente religioso, y quedó profundamente atraído por la Princesa. Cuando Sergio le propuso matrimonio, la Princesa aceptó inmediatamente, muy a pesar del disgusto de su abuela, la Reina Victoria de Inglaterra, que aún tenía esperanza de un matrimonio con el Duque de Badén.

Sergio e Isabel se casaron el 15 de junio de 1884, en San Petersburgo, Rusia. Ella se convirtió en la Gran Duquesa Isabel Feodorovna de Rusia. La nueva Gran Duquesa hizo una buena primera impresión en la familia de su marido y en el pueblo ruso. La pareja se estableció en el Palacio Beloselsky, en San Petersburgo. Luego de que Sergio fuese nombrado Gobernador General de Moscú en 1892, se trasladaron a uno de los palacios del Kremlin. De dicho matrimonio no nacieron hijos, sin embargo años después se convirtieron en padres adoptivos de los sobrinos de Sergio, los Grandes Duques Dimitri Pavlovich y María Pavlovna. Aunque Isabel no estaba legalmente obligada a convertirse a la fe ortodoxa rusa, eligió voluntariamente hacerlo en 1891.

En 1888, la joven pareja representó a la Casa Real en la dedicación de la Iglesia Ortodoxa Rusa de Santa María Magdalena en el Monte de los Olivos. Allí, Ella sintió el llamado de Dios a dejar el luteranismo de su familia.

Esta visita a Jerusalén y los Lugares Santos impresionaron mucho a Ella y empezó a profundizar en la fe, en un período de oración y estudio, que finalmente la llevó a la fe ortodoxa de su esposo.

El 18 de febrero de 1905, el Gran Duque Sergio fue asesinado en el Kremlin por el Socialista Revolucionario, Iván Kalyayev. El suceso golpeó fuertemente a su esposa, aunque nunca perdió su serenidad. Isabel visitó personalmente a Kalyayev en la cárcel, pidiéndole que recapacitara sobre la gravedad de su conducta y que se arrepintiera. Si bien le pidió al Emperador Nicolás II que perdonara la vida del asesino, éste fue ahorcado el 23 de mayo de 1905. Tras enviudar, la Gran Duquesa vistió de luto y se convirtió en vegetariana.

En 1909, vendió todas sus joyas y bienes de lujo para fundar el convento de Santa María y Santa Marta, convirtiéndose en su Abadesa. Pronto se abrió un hospital, una capilla, una farmacia y un orfanato en sus terrenos. Isabel y las monjas trabajaron sin descanso ayudando a los pobres y enfermos de Moscú.

La Iglesia Ortodoxa Rusa apoyó sus acciones y obras. En 1918, Lenin ordenó la detención de la Gran Duquesa Isabel. Estuvo recluida en Ekaterimburgo y posteriormente la reunieron junto al Gran Duque Sergio Mihailovich, los Príncipes Ioann Konstantinovich, Konstantin Konstantinovich, Igor Konstantinovich y Vladimir Pavlovich Paley. También se hallaban Fiódor Remez y Varvara Yakovleva, una hermana del convento de la Gran Duquesa. Todos ellos fueron conducidos a Alapaevsk el 20 de mayo de 1918, donde los alojaron en una escuela a las afueras de la ciudad. En la madrugada del 18 de julio, los prisioneros fueron llevados en camión con dirección a la aldea de Siniachikha. A 18 kilómetros de Alapaevsk se hallaba una mina de hierro abandonada con un pozo de veinte metros de profundidad. En ese lugar se detuvo la caravana. Golpearon a las víctimas y luego fueron arrojadas vivas al pozo. Posteriormente les arrojaron granadas que sólo dieron muerte a Fiodor Remez.

Según el relato de uno de los asesinos, Isabel y otros sobrevivieron a la caída inicial, y luego de estallar la granada, se escucharon sus voces entonando el himno de Rusia desde el fondo del pozo. Nerviosos, arrojaron una segunda granada, pero las voces no se callaron. Por último cubrieron la entrada del pozo con maleza y le prendieron fuego. Poco tiempo después, Alapaevsk cayó en manos del Ejército Blanco. El 8 de octubre de 1918, los blancos descubrieron los restos de Isabel y sus compañeros aún en el pozo. Isabel murió a causa de las heridas sufridas por la caída, sin embargo tuvo fuerzas suficientes para vendar la cabeza del Príncipe Ioann.

Sus restos fueron removidos y llevados a Jerusalén, Israel, siendo depositados en la Iglesia de María Magdalena. La Gran Duquesa Isabel fue canonizada por la Iglesia Ortodoxa Rusa en 1981, y por la Iglesia Ortodoxa Rusa de Moscú en 1992. El 09 de septiembre de 2009, por el centenario de su fundación, parte de sus restos fueron trasladados a Moscú, Rusia, donde son venerados en el convento que fundó en 1909.