domingo, 20 de junio de 2021

Beata Elżbieta Róża Czacka


Róża Czacka (1876-1961), fundadora de la Congregación de las Franciscanas Siervas de la Cruz y beatificada dentro de poco, perdió la vista siendo muy joven. Sin embargo, hizo lo posible para ayudar a los ciegos en Polonia.

Tras descubrir la rapidez con la que perdería la vista a los 22 años, la futura religiosa comprendió que podía convertir su vida en un servicio para los invidentes, recibiendo así su ceguera como una gracia de Dios.

Nacida en una familia aristocrática el 22 de octubre de 1876 en Biała Cerkiew (actual Ucrania), pasó su juventud en Varsovia. Hablaba con fluidez cuatro lenguas extranjeras y estudió varias materias que las niñas de su época no estudiaban. Entonces, una grave caída de un caballo afectaría su vista para siempre.

Los médicos le anunciaron que, muy probablemente, quedaría ciega. Tras renunciar a multiplicar los intentos desesperados por salvar su vista, la futura religiosa decidió consagrarse a la causa de los ciegos, cuya situación en Polonia era extremadamente difícil.

Durante casi diez años, estudió el estilo de vida de los invidentes para tener una autonomía óptima y comenzó a trabajar para las personas ciegas hacia 1908.

La joven deseaba sobre todo adaptar a la realidad polaca la idea aplicada en Francia por Maurice de la Sizeranne (1857-1924), fundador de la Asociación Valentin-Haüy al servicio de las personas ciegas y con deficiencias visuales.

Róża enseñaba el braille, ayudaba materialmente a los ciegos más pobres, sobre todo con el establecimiento de una casa de acogida para niñas ciegas y luego otra casa para personas ancianas.

Por último, fundó la Sociedad para la protección de los ciegos de Varsovia, así como un orfanato para niños con deficiencias visuales, con una escuela primaria, talleres, una biblioteca en braille…

Róża Czacka escogió una vida de pobreza. En 1918, tomó el hábito franciscano y se convirtió en sor Elżbieta (es decir, Isabel). Al servicio de las personas ciegas, fundó la Congregación de las Franciscanas Siervas de la Cruz.

La comunidad se instaló en Laski, cerca de Varsovia. Rápidamente, el lugar se convirtió en un auténtico centro espiritual para todo el país.

En el ámbito de la ayuda a las personas con discapacidad visual, la labor de la religiosa resultó innovadora. Cuando decidió adaptar el alfabeto braille a la fonética polaca, el ministerio de Educación aprobó los resultados de su trabajo tal y como estaban. A partir de 1934, el alfabeto braille se empleó en todas las escuelas especializadas.

Su labor para las personas con ceguera y su apostolado ante los “ciegos en el alma” fue celebrado por el que fuera papa Juan Pablo II en su carta a la superiora de la congregación con motivo del centenario del nacimiento de su fundadora en 1976: Vuestra Madre Fundadora me es muy próxima espiritualmente. Tanto por su labor en la atención de los ciegos, impregnada de la misericordia sacrificial de Cristo, como por una perspectiva profundamente cristiana del sufrimiento humano.

Será beatificada el 12 de septiembre de 2021.


Beata María Lorenza Longo


María Lorenza Longo fue una excelente esposa, madre y monja. Nació en Lérida en el 1463, de familia noble, se casó muy joven con Ioannes Llonc.

Se dedicó mucho a su familia y su hogar. Tenía siempre tan presentes los valores cristianos, que era casi imposible que no reinase la paz, en un ambiente donde no solo había armonía de corazones sino también comodidad económica.

Pero un día esa paz y felicidad fue interrumpida en un modo inesperado. Una de las sirvientas de casa que no toleraba los tantos reproches de su “patrona”, debido a que muchas veces no se comportaba correctamente, decidió ahogar su resentimiento envenenado a Lorenza colocando veneno en su taza.
Un viaje a Loreto

La pobre dama sintió de inmediato dolores atroces y convulsiones, los médicos consiguieron salvarle la vida, pero lamentablemente quedó paralizada, necesitando muchos cuidados.

En el otoño de 1506, su marido fue invitado a Nápoles por Fernando el católico para que lo asistiera en algunas tareas.

María estaba indecisa sobre acompañar a su esposo, debido a su estado. Al final decidió acompañarlo con toda la familia. Solo 3 años después tuvo que enfrentar otro gran dolor: la pérdida de su marido.

Motivada por misteriosos presentimientos, María decidió visitar la Casa de Loreto. Allí delante de la Virgen escuchó con devoción la misa.

La lectura del Evangelio aquel día era la del paralítico. Cuando el sacerdote pronunció las palabras: “levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”, Maria Longo sintió de una mano que pasaba por sus piernas.

Sintió una necesidad irresistible de levantarse, moverse, caminar para actuar como una persona sana y como no lo había hecho en muchos años.

Luego se abandonó a un grito muy intenso, agradeciendo a Dios y a la Virgen por la misericordia que en ella se ejercía.

Allí mismo en Loreto decidió vestir el hábito de la tercera orden franciscana para expresar su firme intención de una vida de mayor intensidad espiritual de una manera aún más tangible.

Volviendo a Nápoles, se dedicó inmediatamente a las obras de caridad, sobre todo a asistir a los enfermos del hospital San Nicola.
Entregada a los necesitados

En 1519, bajo la inspiración del notario genovés Ettore Vernazza, construyó el Hospital de Santa Maria del Popolo, conocido como hospital de “los incurables”.

Prestaba asistencia a los pobres enfermos afectados por el llamado “mal Francés” o lue venérea, que eran abandonados a su propio dolor desfigurados y mutilados como leprosos.

En la primera década del 1500, la prostitución había aumentado de manera muy sensible en Nápoles y esto provocaba un alto grado de indecencia en la sociedad.

Madre Lorenza decidió también dedicarse a ellas, construyendo una casa para prostitutas arrepentidas junto al complejo hospitalario: el “Monasterio de las Arrepentidas”. Esto fue en el 1526.

Pero su gran corazón abierto a la caridad no tenía fin. En 1530 recibe a los frailes capuchinos y construye para ellos el convento de Sant’Eframo Vecchio. En 1533 recibe a san Cayetano, quien se convierte en su director espiritual.

En 1535 funda bajo la guía de san Cayetano una orden con el nombre de «Hermanas de la Tercera Orden de San Francisco según la regla de Santa Clara».

El 10 de diciembre de 1538, el papa Pablo III confirma la erección de la nueva hermandad de mujeres bajo el gobierno de santa Clara «observata strictissime».

La cantidad de monjas que debían pertenecer a la orden fue de 33, por lo que el monasterio siempre se ha llamado «de las 33 «.

María muere en el año 1542. Su reforma capuchina femenina se expandió por toda Italia, España y Francia hasta llegar al nuevo mundo, con fundaciones en Centro y Sudamérica.

Será Beatificada el 09 de octubre de 2021.

Beata Isabel Cristina Mrad Campos


La Venerable Isabel Cristina Mrad Campos, hija de José Mendes Campos y Helena Mrad, nace el 29 de julio del 1962 en Barbacena, antigua ciudad colonial del Estado de Minas Gerais, en Brasil. En el 1962, día de la Asunción de la Virgen María, viene bautizada en la iglesia principal de la Piedad de Barbacena; tres años después, el 22 de abril del 1965, siempre en Barbacena, recibió la Confirmación en la Basílica de San José. El 26 de octubre del 1969 recibió la Primera Comunión en un colegio de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.

Isabel, después de haber frecuentado el normal curso de estudios, en abril del 1982 se transfirió a la ciudad de Juíz de Fora, para prepararse al curso en vistas a ingresar a la facultad de medicina.

Desde el principio encontró en esta nueva ciudad un lugar donde poder estudiar, pero sobre todo orar con recogimiento en la iglesia Cenáculo donde estaba siempre expuesto el Smo. Sacramento.

A partir del 15 de agosto del 1982 habitará en un pequeño departamento junto con su hermano. Comenzó a arreglar la pequeña habitación comprando las cosas más útiles y necesarias. El 30 de agosto del mismo año, un joven ayudó a la joven a armar un armario, el trabajo dio origen a una desagradable discusión la cual, sucesivamente, confiará a su hermano y a las amigas del curso. El 1º de septiembre el joven regresó al departamento para terminar el trabajo iniciado, pero en realidad eran otras sus intenciones. Desde el principio intentó aprovecharse de la joven, pero siendo rechazado pasó a maneras más fuertes: comenzó a golpearla usando una pequeña silla, la amordazó con algunos pedazos de sábana y la amarró con cuerdas; sus vestidos fueron completamente arrancados, el sádico agresor alzó el volumen de la radio y de la TV, pero la joven logró soportar toda la maldad con que la trató, a fin de defender con todas sus fuerza su pureza.

La investigación después del crimen reconstruyó hasta en los mínimos detalles y todas las fases: la alfombra se encontró bañada en sangre, recibió quince puñaladas, dos en las partes íntimas y trece en la espalda. Los médicos legales después de la autopsia, confirmaron que el asesino no logró violarla. Prefirió morir antes que renunciar a la virtud de la castidad.

Desde su adolescencia formó parte de la Asociación de voluntariado de la “Conferencia de San Vicente”, de la cual formaba parte. Su padre fue presidente del Consejo Vicentino. En tantos testifican su constante participación a la Misa y a los Sacramentos. Se interesaba por los minusválidos, en la escuela estaba muy pendiente a las necesidades de los niños más pobres. En sus cuadernos no faltaban frases como: “Sonríe, Jesús te ama”. Interesante es una frase de las últimas postales enviadas a sus padres: “Espero que continuemos a amarnos cada día que pasa, así construiremos nuestro pequeño mundo lleno de amor, paz y amistad”.

Inmediatamente después su violenta muerte fue considerada por todos como un verdadero martirio y los fieles compararon a la joven víctima con Santa María Goretti.

Su tumba, que se encuentra en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Piedad en Barbacena, es meta para los fieles que vienen también de lejanas zonas del Brasil, los jóvenes colocan sobre su tumba notas con oraciones y peticiones de gracia.

El 27 de octubre de 2020, el Papa Francisco decretó su martirio y se espera su pronta beatificación.

San José

Oración 


Salve, custodio del Redentor
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo,
en ti María depositó su confianza,
contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.



Venerable Sor María de Jesús de Agreda


María Coronel y Arana nació el 2 de Abril de 1602 en Ágreda en el seno de una familia hidalga venida a menos. Hacia el año 1615, Catalina de Arana, su madre, tuvo la visión de que debía hacerse religiosa y convertir su casa en convento. Ella y sus dos hijas pasaron a ser las primeras monjas del nuevo convento en la casa familiar.

En 1619, María Coronel, tomó el hábito concepcionista cambiando su nombre de pila por el de Sor María de Jesús. Posteriormente, fue elegida abadesa, cargo que ocuparía hasta su muerte. Con su nombramiento, y ante la falta de espacio, se comenzó a construir el nuevo convento ubicado en el sitio actual. Para la construcción del mismo, que solo duró 7 años, se involucraron todos los vecinos de la Villa y Tierra de Ágreda. En 1633 se trasladaron al nuevo monasterio.

Sor María de Jesús fue una mujer muy importante e influyente del s. XVII. Principalmente se la conoce por tres aspectos:

Fue una gran escritora del Siglo de Oro español, su obra cumbre es la Mística Ciudad de Dios en la que narra la vida de la Virgen María.

Fue consejera del rey Felipe IV, mantuvieron una relación epistolar durante 22 años. Se llegaron a enviar más de 600 cartas, en las que Sor María le aconsejaba sobre política, religión y asuntos familiares.

Además tuvo el don de la bilocación, que consiste en estar en dos lugares al mismo tiempo. Sor María mientras permanecía en el interior del convento, viajó hasta Nuevo México, Texas y Arizona, para evangelizar la zona. Allí era conocida como “La Dama Azul”.

Sor María de Jesús, falleció en 1655 a los 63 años en el convento de Ágreda. Hoy día en la capilla del Convento de la Inmaculada Concepción, puede verse su sepulcro y la urna de cristal, donde se venera su cuerpo incorrupto.

En 1673 se inició su proceso de beatificación, llegando a ser declarada venerable por Clemente X.



Santa Elizabeth Feodorovna Romanova

Nació el 01 de noviembre de 1864 en Darmstadt, Alemania, como Princesa Elisabeth de Hesse y del Rin. Segundo hijo del Gran Duque Luís IV de Hesse y del Rin, y de la Princesa Alicia de Inglaterra. Familiarmente fue conocida como “Ella”. Aunque ella provenía de una de las más antiguas y nobles Casas de Alemania, Isabel y su familia vivían una vida más bien modesta para los estándares reales.

Durante la guerra franco-prusiana, la Princesa Alicia a menudo visitó con Isabel a los soldados heridos en los hospitales. En el otoño de 1878, la difteria se extendió por la Casa de Hesse, matando a la hermana menor de Isabel, María, y a su madre. Al momento del brote, Isabel estaba en casa de su abuela paterna por lo que fue el único miembro en no contraer la enfermedad.

Encantadora y con una personalidad muy complaciente, fue considerada por muchos historiadores y contemporáneos como una de las mujeres más bellas de Europa de la época. Entre sus pretendientes estaban el Emperador Guillermo II de Alemania y el Gran Duque Federico de Badén.

Sin embargo fue un Gran Duque de Rusia quien finalmente se ganó el corazón de Isabel. La tía abuela de Ella, la Emperatriz María Alexandrovna de Rusia, era una visitante frecuente en Hesse. Durante estas visitas, por lo general la acompañaban sus hijos más jóvenes, Sergio y Pablo. Sergio era un joven muy serio y profundamente religioso, y quedó profundamente atraído por la Princesa. Cuando Sergio le propuso matrimonio, la Princesa aceptó inmediatamente, muy a pesar del disgusto de su abuela, la Reina Victoria de Inglaterra, que aún tenía esperanza de un matrimonio con el Duque de Badén.

Sergio e Isabel se casaron el 15 de junio de 1884, en San Petersburgo, Rusia. Ella se convirtió en la Gran Duquesa Isabel Feodorovna de Rusia. La nueva Gran Duquesa hizo una buena primera impresión en la familia de su marido y en el pueblo ruso. La pareja se estableció en el Palacio Beloselsky, en San Petersburgo. Luego de que Sergio fuese nombrado Gobernador General de Moscú en 1892, se trasladaron a uno de los palacios del Kremlin. De dicho matrimonio no nacieron hijos, sin embargo años después se convirtieron en padres adoptivos de los sobrinos de Sergio, los Grandes Duques Dimitri Pavlovich y María Pavlovna. Aunque Isabel no estaba legalmente obligada a convertirse a la fe ortodoxa rusa, eligió voluntariamente hacerlo en 1891.

En 1888, la joven pareja representó a la Casa Real en la dedicación de la Iglesia Ortodoxa Rusa de Santa María Magdalena en el Monte de los Olivos. Allí, Ella sintió el llamado de Dios a dejar el luteranismo de su familia.

Esta visita a Jerusalén y los Lugares Santos impresionaron mucho a Ella y empezó a profundizar en la fe, en un período de oración y estudio, que finalmente la llevó a la fe ortodoxa de su esposo.

El 18 de febrero de 1905, el Gran Duque Sergio fue asesinado en el Kremlin por el Socialista Revolucionario, Iván Kalyayev. El suceso golpeó fuertemente a su esposa, aunque nunca perdió su serenidad. Isabel visitó personalmente a Kalyayev en la cárcel, pidiéndole que recapacitara sobre la gravedad de su conducta y que se arrepintiera. Si bien le pidió al Emperador Nicolás II que perdonara la vida del asesino, éste fue ahorcado el 23 de mayo de 1905. Tras enviudar, la Gran Duquesa vistió de luto y se convirtió en vegetariana.

En 1909, vendió todas sus joyas y bienes de lujo para fundar el convento de Santa María y Santa Marta, convirtiéndose en su Abadesa. Pronto se abrió un hospital, una capilla, una farmacia y un orfanato en sus terrenos. Isabel y las monjas trabajaron sin descanso ayudando a los pobres y enfermos de Moscú.

La Iglesia Ortodoxa Rusa apoyó sus acciones y obras. En 1918, Lenin ordenó la detención de la Gran Duquesa Isabel. Estuvo recluida en Ekaterimburgo y posteriormente la reunieron junto al Gran Duque Sergio Mihailovich, los Príncipes Ioann Konstantinovich, Konstantin Konstantinovich, Igor Konstantinovich y Vladimir Pavlovich Paley. También se hallaban Fiódor Remez y Varvara Yakovleva, una hermana del convento de la Gran Duquesa. Todos ellos fueron conducidos a Alapaevsk el 20 de mayo de 1918, donde los alojaron en una escuela a las afueras de la ciudad. En la madrugada del 18 de julio, los prisioneros fueron llevados en camión con dirección a la aldea de Siniachikha. A 18 kilómetros de Alapaevsk se hallaba una mina de hierro abandonada con un pozo de veinte metros de profundidad. En ese lugar se detuvo la caravana. Golpearon a las víctimas y luego fueron arrojadas vivas al pozo. Posteriormente les arrojaron granadas que sólo dieron muerte a Fiodor Remez.

Según el relato de uno de los asesinos, Isabel y otros sobrevivieron a la caída inicial, y luego de estallar la granada, se escucharon sus voces entonando el himno de Rusia desde el fondo del pozo. Nerviosos, arrojaron una segunda granada, pero las voces no se callaron. Por último cubrieron la entrada del pozo con maleza y le prendieron fuego. Poco tiempo después, Alapaevsk cayó en manos del Ejército Blanco. El 8 de octubre de 1918, los blancos descubrieron los restos de Isabel y sus compañeros aún en el pozo. Isabel murió a causa de las heridas sufridas por la caída, sin embargo tuvo fuerzas suficientes para vendar la cabeza del Príncipe Ioann.

Sus restos fueron removidos y llevados a Jerusalén, Israel, siendo depositados en la Iglesia de María Magdalena. La Gran Duquesa Isabel fue canonizada por la Iglesia Ortodoxa Rusa en 1981, y por la Iglesia Ortodoxa Rusa de Moscú en 1992. El 09 de septiembre de 2009, por el centenario de su fundación, parte de sus restos fueron trasladados a Moscú, Rusia, donde son venerados en el convento que fundó en 1909.

Santa Margarita de Città di Castello


Margarita nació alrededor de 1287 en el castillo de Metola, en Massa Trabaria (en la frontera entre Umbría y las Marcas), no lejos del Mercatello del Metauro, en los territorios de la Iglesia. Su padre Parisio era el señor del castillo, y era llamado ‘cattano’ (capitán), título que ya pertenecía a sus antepasados; su madre se llamaba Emilia. Pero la niña había venido al mundo ciega y deformada y sus nobles y adinerados padres no podían soportar una desgracia que ofendía el orgullo de la familia. Así, el padre encerró a su hija en una celda adyacente a la iglesia del castillo para que “la vergüenza” permaneciera oculta a los ojos del mundo. La pequeña aceptó esta decisión sin rebelarse, manteniendo intacta su serenidad. Pasó su primera infancia en soledad, dedicándose a la oración y la contemplación, en comunión con Dios, en una profunda quietud y paz espiritual.

Tras una corta estancia en un castillo de Metauro, necesaria tras los levantamientos militares en la región, sus padres la llevaron a Città di Castello, a la tumba de Giacomo († 1292), un fraile franciscano laico fallecido recientemente en olor de santidad. Esperaban que el bienaventurado pudiera lograr la curación de su hija, pero el tan esperado milagro no sucedió. Habiendo fracasado este último intento – cuenta un biógrafo del siglo XIV – la abandonaron en Castello “sin piedad, sola, sin pensar en sus necesidades, privada de toda ayuda humana”. Durante algún tiempo, la indefensa niña llevó una vida perdida, mendigando pan; después encontró refugio en el pequeño monasterio de S. Margherita. Pero fue un breve paréntesis, porque su conducta de vida, el riguroso ascetismo que observaba, sus advertencias despertaban la envidia de las monjas. Incapaces de soportar la comparación con un ejemplo tan inalcanzable, las monjas también la echaron de allí con muchas acusaciones e insultos. Después de esta enésima traición, Margarita fue finalmente acogida por un matrimonio profundamente piadoso, Venturino y Grigia, que le reservaron una pequeña habitación en la parte alta de su casa, para que pudiera dedicarse libremente a la oración y la contemplación. Su generosidad sería recompensada por Margarita, quien puso al servicio de sus padres adoptivos y de su círculo de familiares y amigos sus excepcionales carismas. Se dedicó a la formación y educación cristiana de los hijos de sus benefactores, fue una guía amable y autorizada para muchas personas que acudieron a ella en busca de consejo y consuelo, y en más de una ocasión protegió a sus amigos de graves peligros. También se ocupó de los pobres y miserables de la ciudad. A pesar de ser ciega y discapacitada, logró ser una hermana caritativa para todos los desafortunados.

En la casa de Grigia y Venturino la niña pasó el resto de su corta y sencilla vida, dividiendo su tiempo entre la oración, la vida contemplativa y la caridad trabajadora. Siempre ayunaba, casi nunca dormía y cuando estaba somnolienta se echaba en el suelo y nunca en la cama. Al participar de los sufrimientos de Jesús, Margarita se sintió ligada al Esposo celestial, se identificó con él y esta vida de unión le dio una seguridad y una alegría inefables. Después de ponerse el hábito de penitencia de los frailes Predicadores, iba diariamente a su iglesia, donde se confesaba todos los días y participaba con gran devoción en la celebración eucarística. A menudo, durante la misa, tenía maravillosos éxtasis.

Cuando su enfermedad se agravó, mandó llamar a los frailes para recibir los sacramentos, dio gracias a Dios y murió en perfecta serenidad de espíritu el 13 de abril de 1320: Margarita tenía 33 años.

Su Santidad, el Papa Francisco, el 24 de abril de 2021, extendió su culto universal, declarándola Santa.

Venerable Dorotea de Chopitea

Dorotea de Chopitea (Santiago de Chile, 5 junio de 1816 - Barcelona, España, 3 abril de 1891) es considerada como la promotora de la obra social más importante del siglo XIX en Barcelona.

Esposa y madre de seis hijos, fue la primera Salesiana Cooperadora de la que se introdujo la causa de beatificación. Fue una de las poquísimas personas a quien Don Bosco dio el nombre de “mamá”. Treinta y una fundaciones nacieron gracias a su generosidad.

Pedro Nolasco de Chopitea e Isabel Villota tuvieron 18 hijos. Dorotea fue una de las últimas en llegar a la gran familia. La familia de don Pedro e Isabel era rica, muy cristiana y muy empeñada en usar sus riquezas a favor de la gente pobre del vecindario.

1816, año del nacimiento de Dorotea, fue el tiempo en que los chilenos comenzaron a reivindicar abiertamente la independencia de España, después de haber sido por casi trescientos años un territorio colonial. La independencia se logró en el 1818. El año siguiente, a causa de tumultos políticos que podían implicar a sus hijos más grandes, don Pedro llevó a su familia al otro lado del Atlántico, a Barcelona. Pero continuó manteniendo una densa red de relaciones con los ambientes políticos y económicos de Chile

En la amplia casa de Barcelona la pequeña Dorotea (3 años) fue confiada al cuidado particular de la hermana Josefina (12 años). Cuando cumplió 13 años, aconsejada por Josefina, tomó como director espiritual al sacerdote Pedro Nardo, de la parroquia Santa María del Mar. Por 50 años el padre Pedro fue su confesor y su consejero en los momentos delicados y difíciles. El sacerdote la educó con dulzura y fuerza a “desprender su corazón de las riquezas”. En toda su vida, Dorotea considerará las riquezas de la familia no como una fuente de diversión y de disipación, sino como un gran medio puesto en su mano por Dios para hacer el bien a los pobres. El padre Pedro Nardo la hizo leer muchas veces la parábola evangélica del rico Epulón y del pobre Lázaro. Como signo distintivo cristiano, aconsejó a Josefina y a Dorotea vestir siempre con modesta sencillez, sin la cascada de lazos y las nubes de seda ligera que la moda del tiempo imponía a las jóvenes aristocráticas.

A los 16 años Dorotea vivió el momento más delicado de su vida. Estaba prometida como esposa a José María Serra, un joven comerciante de 22 años, pero el tema del matrimonio era un evento futuro. En cambio, don Pedro Chopitea y su familia tuvo que regresar a América Latina para defender sus intereses. De repente, Dorotea se vio ante una elección fundamental para su vida: interrumpir el afecto profundo que la unía a José Serra y partir con la mamá, o casarse a los 16 años. Aconsejada por el padre Nardo, decidió casarse. El “te amaré para siempre” jurado por los dos esposos ante Dios, se desarrolló en una afectuosa y sólida vida matrimonial, que dio vida a seis hijas. Cincuenta años después del sí pronunciado en la iglesia de Santa María del Mar, Josefina Serra, dirá que en todos esos años “nuestro amor fue creciendo cada día”.
Cooperadora salesiana
En la parte alta del 1800 Barcelona es una ciudad a la que está llegando la “revolución industrial”. La periferia está poblada de gente muy pobre. No hay hospitales ni escuelas. En los ejercicios espirituales del 1867, doña Dorotea escribe entre sus propósitos: “Mi virtud predilecta será la caridad hacia los pobres, aún cuando me costara grandes sacrificios”.

Adrián de Gispert, nieto de Dorotea, testimoniará: “Me consta que tía Dorotea fundó hospitales, escuelas, talleres de artes y oficios y muchas otras obras. Recuerdo haber visitado algunas en su compañía”. Estando vivo su marido, la ayudó en estas obras caritativas sociales. Después de su muerte (29 de agosto de 1882), aseguró ante todo el patrimonio de las cinco hijas vivas; después “sus bienes personales” (su riquísima dote, los patrimonios recibidos personalmente en herencia, los bienes que el marido le dejó en testamento) los gastó con una inteligente administración a favor de los pobres.

Habiendo conocido a Don Bosco, le escribió el 20 de septiembre de 1882 (tenía 66 años, Don Bosco 67). Le dijo que Barcelona era una ciudad “eminentemente industrial y mercantil”, y que la joven y dinámica congregación salesiana habría encontrado mucho trabajo entre los muchachos de los barrios. Le ofrecía una escuela para aprendices. Don Felipe Rinaldi, hoy “beato”, que llegó a Barcelona en el 1889, escribió: “Fuimos a Barcelona llamados por ella, porque quería proveer especialmente a los jóvenes obreros y a los huérfanos abandonados. Adquirió el terreno con una casa, que amplió. Yo llegué a Barcelona cuando la construcción estaba terminada... Vi con mis propios ojos muchos casos de socorro a niños, viudas y viejos, desempleados, enfermos. Oí muchas veces que atendía a los enfermos con los más humildes servicios”.

En el 1884 pensó en una escuela materna que confiaría a las Hijas de María Auxiliadora: era preciso pensar en los niños de aquellos barrios.
El 5 de febrero de 1888, al anunciarle la muerte de Don Bosco, el beato Miguel Rua le escribía: “ Nuestro querido padre Don Bosco voló al Paraíso, dejando adoloridos a sus hijos. El manifestó siempre viva estima y afecto agradecido hacia nuestra mamá de Barcelona – como él la llamaba -, mamá de los Salesianos y de las Hijas de María Auxiliadora. Aún más, antes de morir aseguró que iría a prepararles un buen puesto en el cielo”.

Aquel mismo 1888 doña Dorotea donó a los Salesianos el oratorio y las escuelas populares de vía Rocafort, en el corazón de Barcelona.

La última obra que dona a la Familia Salesiana es la escuela “Santa Dorotea” encomendada a las Hijas de María Auxiliadora. Para la compra faltan 70 mil pesetas. Ella las entrega diciendo: “Dios me quiere pobre”. Aquella suma era la única reserva para su vejez, que destinaba para vivir modestamente junto a su fiel camarera María.

El viernes santo del 1891, en la fría iglesia de María Reparadora, mientras pasaba pidiendo la limosna, fue atacada por una pulmonía. Tenía 75 años y pronto quedó claro que no superaría la crisis. Don Rinaldi acudió y permaneció largo tiempo a su cabecera. Escribió: “En los pocos días que permaneció en vida, no pensaba en la enfermedad. Pensaba en los pobres y en su alma. Quiso decir algo especial a cada una de sus hijas, las bendijo a todas en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como un patriarca antiguo. Mientras estábamos alrededor de su lecho para encomendarla al Señor, a cierto punto alzó los ojos. El confesor le dio el crucifijo para que lo besara. Los que estábamos presente nos arrodillamos. Doña Dorotea se recogió, cerró los ojos y suavemente expiró”.

Era el 3 de abril de 1891, cinco días después de Pascua.
San Juan Pablo II la declaró “venerable”, es decir “cristiana que ha practicado el amor de Dios y del prójimo en grado heroico”, el 9 de junio de 1983.

 

Beata Ana María Rivier

Maria Rivier, cariñosamente conocida como Marinette, nació el 19 de diciembre de 1768 en Montpezat, Francia. A finales de abril de 1770, Marinette, entonces de dieciséis meses, sufrió una fuerte caída que la dejó gravemente discapacitada. Su madre, una mujer de gran fe, la llevaba todos los días a la estatua de la Virgen de la Piedad.

Pronto la niña, que veía rezar a su madre, tuvo la certeza: "¡La Santísima Virgen me curará!" Dejada sola a los pies de María sosteniendo a su Hijo muerto en sus brazos, Maria meditó. Este misterio de amor apasionado llenó su corazón.
¡Finalmente, el 8 de septiembre de 1774, Marinette comenzó a caminar! Estos cuatro años de "escolarización" con María dolorosa marcaron la vida de Marie Rivier para siempre; ella obtuvo todo por la intercesión de la Santísima Virgen.

A los 18 años, María Rivier se consagra a la evangelización y al cuidado de los pobres. Abre una escuela en pleno periodo del terror, cuando los sacerdotes eran perseguidos y todo acto religioso era considerado sospechoso. María Rivier de manera precavida organiza en secreto las asambleas y las oraciones del domingo.


En 1794, el pueblo de Thueyts Dios la llamó y ella responde a su invitación de consagrarse al servicio de los más necesitados. Muy pronto cuatro jóvenes se unieron a ella y se dejaron incendiar por el Evangelio. En un momento en que se cerraban todos los conventos, Marie Rivier abrió el suyo. El 21 de noviembre de 1796, en la Fiesta de la Presentación de María en el Templo, María y sus cuatro compañeras se consagraron a Dios. La nueva comunidad creció muy rápidamente a pesar de la pobreza.

Para Marie Rivier y sus hijas, la educación cristiana de los jóvenes fue y seguirá siendo una prioridad. Los pobres también ocupaban un lugar especial en el corazón de la Madre Rivier y abrió su primer orfanato en 1814, acoger a los más desamparados era sagrado.

Nada detenía el ardor apostólico de Madre María Rivier. Los sacerdotes le pidieron que hablara con sus feligreses, que reuniera a las mujeres y niñas de su parroquia, para reavivar el fervor. Madre Rivier habló con una claridad, una energía y una dulzura que tocó todos los corazones.


Muere el 3 de febrero de 1838, esta Mujer-Apóstol con corazón de fuego había fundado 141 casas y había recibido más de 350 Hermanas para continuar su misión. Marie Rivier, "profeta de nuestro tiempo", fue beatificada en Roma por el Papa Juan Pablo II, el 23 de mayo de 1982.


"Mis hijas algún día cruzarán los mares. Esta predicción se hizo realidad en 1853 cuando las Hermanas llegaron a Canadá. Luego, en 1873, se estableció la primera fundación en los Estados Unidos en Glens Falls, Nueva York. Hoy, las Hermanas de la Presentación de María sirven en diecinueve países del mundo: Francia, Suiza, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, España, Italia, Madeira, Portugal, Mozambique, Japón, Filipinas, Senegal, Gambia, Irlanda, Perú, Brasil, Camerún, Indonesia y Burkina Faso.

Beato Francisco María de la Cruz Jordán


El beato Francisco María de la Cruz Jordán nació el 16 de junio de 1848 en Gurtweil, una localidad en el actual estado alemán de Baden-Württemberg. Debido a la pobreza de su familia, debió postergar su sueño de prepararse para ser sacerdote, y trabajar como obrero y pintor-decorador.

En 1869 comenzó a tomar clases privadas con sus amigos sacerdotes en Waldshut, y después de eso estudió en el liceo de Constanza. Jordán desarrolló un talento innato para los idiomas y se graduó de la secundaria presentando un ensayo en ocho idiomas europeos y otro en otros cuatro idiomas.

En 1874 comenzó sus estudios de teología y filología en la Universidad Albert Ludwig de Friburgo de Brisgovia. Después, comenzó su preparación para el sacerdocio en el Seminario de San Pedro, cerca de la misma ciudad.

Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1878, y más tarde, por orden de su obispo, fue enviado Roma para estudiar las lenguas orientales: sirio, arameo, copto, árabe, hebreo y griego.

El P. Jordán creía que Dios lo estaba llamando a fundar una nueva obra apostólica en la Iglesia. Después de un viaje a Medio Oriente, buscó establecer una comunidad de religiosos y laicos en Roma dedicada a proclamar que Jesucristo es el único Salvador.

Fue así que el 8 de diciembre de 1881 fundó la Sociedad del Divino Salvador, que luego también contó con una rama femenina, la Congregación de las Hermanas del Divino Salvador y de la Comunidad Internacional del Divino Salvador.

En 1915, a causa de la Primera Guerra Mundial, los dirigentes de la Sociedad, junto con el Padre Jordán, se vieron obligados a trasladarse de Roma a la neutral Suiza.

Después de retirarse en 1915, el P. Jordán pasó sus últimos tres años de vida en Friburgo (Suiza). Falleció en un pequeño hospicio en Tafers cerca de Friburgo el 8 de septiembre de 1918 y fue enterrado en la iglesia parroquial local. En 1956 sus restos mortales fueron trasladados a la Casa Madre de la Sociedad en Roma.

El proceso de la causa de beatificación del sacerdote alemán se inició en 1942. En 2011, el Papa Benedicto XVI reconoció sus virtudes heroicas, declarándolo Venerable. El 19 de junio de 2020, el Papa Francisco aprobó su beatificación tras reconocer el milagro atribuido a su intercesión. Fue beatificado el 15 de mayo de 2021, en la Basilica de San Juan de Letrán.

Beata María de los Apóstoles Von Wüllenweber

Teresa von Wüllenweber nació en el castillo de Myllendonk, Alemania, siendo sus padres el barón Thedoro Wüllenweber y la baronesa Elizabeth Lefort. Estuvo interna en el convento-escuela de las benedictinas en Lieja (Bélgica) para formarse culturalmente. Después trabajó durante siete años, en misiones parroquiales en Myllendonk (Alemania). En 1857 ingresó en la Congregación del Sagrado Corazón; donde emitió los votos temporales y solamente estuvo seis años, pero aquello no era su vocación. Buscando el lugar donde la Providencia la quería pasó de un convento a otro: la Visitación en Myllendonk, con las Hermanas de la Adoración Perpetua. En 1871 hizo voto misionero privado.
Tras largos años de búsqueda, descubre que en Alemania se necesitan nuevas fundaciones para enfrentar el Kulturkampf; lucha contra la religión. Alquila un convento en Neuwerk y comienza una fundación de "hermanas Misioneras Alemanas". La gente del pueblo pensaba que el convento debía convertirse en hospital. Teresa pensaba que debía servir para todo uso bueno. De hecho lo primero que recibió fueron niñas huérfanas y niños pobres.

El párroco escribió unos estatutos para que todo funcionara. Teresa insistía en normas conventuales. Las jóvenes que llegaban lo tomaban como algo de paso. El alcalde quería que fuera un hospital. Empresarios querían que fuera para sus empleadas en dificultad. Desde Suiza, las Hijas del Divino Amor, hicieron un contrato de colaboración, pero tuvo que romperse. También estuvo en negociaciones con los misioneros Verbo Divino de san Arnold Janssen, pero tampoco llegó a cuajar.

El 12 de abril de 1882 leyó una nota en una revista con el siguiente contenido: Sociedad Apostólica Instructiva (SAI): fundada en Roma por Juan Bautista Jordán con dos sacerdotes: Bernhard Lüthen y Friedrich von Leonhardi. El propósito: extender, proclamar y fortalecer la fe católica en todas partes del mundo en el espíritu de los Apóstoles.

Fundación del convento de Santa Bárbara en Neuwerk. Comienza la fundación de la Congregación de las Hermanas del Divino Salvador. En Neuwerk sigue trabajando durante unos años hasta que Jordán la llamó para ir a Tívoli, cerca de Roma para comenzar con la actual rama femenina de las Salvatorianas. Se desprende fácilmente de la casona de Neuwerk y sale con ánimo para Roma el 21 de noviembre de 1888. Llegadas a Roma con varias candidatas de Munich que se incorporaron en el trayecto, se prepararon con unos retiros para recibir el hábito el 8 de Diciembre, quedando fundadas las salvatorianas. Teresa von Wüllenweber, cambió su nombre por María de los Apóstoles. En total eran 5 Hermanas. Jordán les invitó a ser santas.

Se comenta de ella, que en el trato con las jóvenes fue siempre amable, y que la trataban como una compañera más que como una superiora. Aunque el guión de superioras de entonces exigía ser duras, y exigir con frecuencia humillaciones, que probaran a las candidatas, sin embargo supo disculparse cuando a alguna por esos motivos se le salían las lágrimas.

En diciembre de 1905, a pesar de su edad y sus achaques fue reelegida como Superiora General por unanimidad, queriendo mostrar así el amor hacia ella y la unidad congregacional. Su carácter fue sencillo y afable, su conversación amigable y espontánea, su forma de vida -aún siendo baronesa- sencilla, pobre y abnegada. Su entrega: radical, constante y perseverante.

El testamento de los fundadores disponía que toda la vida de las hermanas fuese dedicado al apostolado como expresión del amor de Cristo Salvador que invita a dedicarse como los Apóstoles, de modo que todos puedan obtener la plenitud de la vida y de la salvación. Trabajan en la educación, misiones, ayuda en el trabajo pastoral y cuidado de los enfermos. El Papa el beato Pablo VI beatificó a la Madre María de los Apóstoles el 13 de Octubre de 1968 destacando durante su homilía «su espíritu misionero en un tiempo en que no había mujeres misioneras».

domingo, 13 de junio de 2021

Beata María Laura Mainetti


Teresina Mainetti, nombre original de Sor María Laura, nació en Colico el 20 de agosto de 1939. Fue la décima hija de Marcellina y Stefano. En una confesión, indica la Diócesis de Como, un sacerdote le dijo que “de tu vida debes hacer algo bello para los otros”.

A los 18 años ingresó en la Congregación de las Hijas de la Cruz. En agosto de 1959 hizo sus primeros votos y en 1960 hizo sus votos perpetuos en La Puye, en la casa madre de la congregación en Francia.


La hermana María Laura realmente hizo «algo hermoso por los demás». Pronto aportó su carga de humanidad y espiritualidad entre los niños, como maestra en la Escuela Primaria en las comunidades de Vasto (CH), Roma, Parma y Chiavenna (SO). Se especializó en fisiopatología y trabajó en la E.N.A.O.L.I. Acompañar gentil y cariñosamente a niños con algunas dificultades intelectuales-conductuales, huérfanos de uno de sus progenitores.

En Chiavenna, con competencia y dedicación, dirigió el internado de estudiantes; para estar preparada y dar lo mejor de sí misma en esta misión, asistió con frecuencia a exigentes cursos de actualización y capacitación. Siempre abierta e implicada en la vida eclesial, en cada parroquia fue catequista, compañera en el camino de los jóvenes, siempre disponible para escuchar y servir a las familias que lo solicitaran.

También ayudó discretamente a los padres en dificultad por algún hijo de que era esclavo del alcohol o las drogas. Todos los días encontraba la manera de visitar a los enfermos, a los que estaban solos, a los ancianos; fue diligente ministro extraordinario de la Eucaristía y todo con discreción, en silencio, con una sonrisa constante.

El 6 de junio de 2000 fue trágicamente asesinada en Chiavenna (Sondrio) por tres menores, quienes conocían la gran generosidad y preocupación por quienes más lo necesitaban. Murió precisamente por intentar ayudar a una joven que aseguraba haber sido violada y necesitaba ayuda. Atraída con esa mentira, Sor María Laura fue conducida a una calle solitaria, donde murió asesinada de 19 puñaladas para cumplir un ritual satánico. Entregó su alma a Dios, perdonando a las jóvenes.

El 25 de octubre de 2005, el entonces obispo de la diócesis de Como Alessandro Maggiolini abrió el proceso diocesano de beatificación de Sor María Laura que finalizó el 30 de mayo de 2006. Posteriormente, en 2008, la Santa Sede aprobó la solicitud de inicio del proceso de beatificación.

El 19 de junio de 2020, el papa Francisco autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto reconociendo su martirio, cumplido "In odium fidei".​

La ceremonia de beatificación tuvo lugar en Chiavenna el 6 de junio de 2021.