viernes, 18 de septiembre de 2015

Santoral Franciscano Septiembre

02 de Septiembre:
Beato Claudio Granzotto

Nació el año 1900 en Santa Lucía di Piave (Treviso, Italia). La naturaleza le dotó de una voluntad tenaz y de una exquisita bondad. Trabajó en el campo, de carpintero y de albañil. A los 15 años sintió pasión por el arte, para el que tenía una fina sensibilidad. En 1918 tuvo que incorporarse al ejército. Acabada la guerra, con la ayuda de su párroco ingresó en la Academia de Bellas Artes de Venecia, donde obtuvo, a los 29 años, la máxima calificación en escultura. 

En 1933 se incorporó a la Orden Franciscana como hermano laico, y fue avanzando por un camino de amor a Dios y total abandono en sus manos, de oración y adoración eucarística, de amor a los pobres y enfermos, de suave humildad, obediencia pronta y radiante castidad. También destacó por su devoción a la Virgen Inmaculada, a la que se consagró como esclavo y a la que dedicó buena parte de su obra artística. Atacado por un tumor cerebral, murió el 15 de agosto de 1947 en Padua. Lo beatificó Juan Pablo II el año 1994.
  


04 de septiembre: 
Santa Rosa de Viterbo

Nació en Viterbo en 1234, y en la flor de la edad ingresó en la Tercera Orden franciscana. Murió en su ciudad natal a los dieciocho años. Había resplandecido por su caridad con el prójimo y por su celo por la fe y piedad cristianas. En 1258 trasladaron su cuerpo a la iglesia de Santa Maria de las Rosas, que también se llama de Santa Rosa.







17  de septiembre:  Imprensión de las llagas a  San Francisco de Asís


Desde su conversión, el Seráfico Padre San Francisco veneró con grandísima devoción a Cristo crucificado. Hasta su muerte no cesó, con su vida y su palabra, de predicar al Crucificado. En 1224, mientras estaba sumido en contemplación divina en el monte Alvernia, el Señor Jesús imprimió en su cuerpo los estigmas de su pasión. Benedicto XI concedió a la Orden franciscana celebrar cada año la memoria de este hecho, probado por testimonios fidedignos.






18 de Septiembre:  San José de Cupertino


Nació en la Pulla en 1603. De joven ingresó en la Orden de los franciscanos conventuales. Tras su ordenación sacerdotal se entregó de lleno al sagrado ministerio, inflamado en celo de las almas. Adornado de carismas singulares, por disposición de los superiores se mudó de un lugar a otro, huyendo del fanatismo popular. Descolló por su obediencia, humildad y paciencia. Manifestó ardiente devoción a los misterios de la vida de Cristo, en especial a la eucaristía, y a la Madre de Dios. Murió en Osimo (Marcas) en 1663. Lo canonizó Clemente XIII.



23 de septiembre:  San Pío de Pietrelcina 


Pío, en el siglo Francisco Forgione, nació en Pietrelcina, diócesis de Benevento, el 25 de mayo de 1887. Ingresó en la Orden de Hermanos Menores Capuchinos el 6 de enero de 1903, siendo ordenado de sacerdote el 10 de agosto de 1910, en la catedral de Benevento. El 28 de julio de 1916 llegó a San Giovanni Rotondo, en las estribaciones del monte Gárgano, donde, salvo pocas y breves interrupciones, permaneció hasta su muerte, acaecida el 23 de septiembre de 1968. La mañana del viernes 20 de septiembre de 1918, orando ante el Crucifijo del coro de la vieja iglesia conventual, recibió el don de las llagas, que, durante medio siglo permanecieron abiertas y sangrantes. Durante su vida, desarrolló su ministerio sacerdotal, fundó los «Grupos de oración» y un moderno hospital, al que dio el nombre de «Casa alivio del sufrimiento». Fue beatificado el día 2 de mayo de 1999 y canonizado el 17 de junio de 2002 por el papa Juan Pablo II.

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