sábado, 6 de febrero de 2021

Beata María Teresa de Soubiran

Nació en el castillo francés de Castelnaudary, cerca de Carcassona,el 16 de mayo de 1835. Era hija del barón de Soubiran. Se llamaba Sofía Teresa. Ingresó muy joven en las Hijas de María, dirigidas por un tío sacerdote.

Como su vocación era evidente fue enviada a Bélgica, para que bajo la dirección de una buena maestra ingresase en un convento. Regresó a Francia, y después de la muerte de su padre, abrió una casa llamada "Buen Socorro", para la asistencia y ayuda de las jóvenes indigentes. Tenía 25 años. Gastó toda su herencia para construir una casa más grande llamada "la preservación", pero la casa nada más terminada acabó en las llamas de un incendio. No se rindió y volvió a comenzar su obra bajo la dirección de los jesuitas. Fundó la Congregación de María Auxiliadora, en Castelnaudary, siempre a favor de las jóvenes pobres y extraviadas.

En 1870, los prusianos invadieron Francia, y ella tuvo que marcharse a Londres con sus monjas. Regresó después de la derrota pero, en la congregación había entrado una anciana señora que "inteligentísima, soberbia, intransigente, humilla, acosa y critica a María Teresa". Nuestra santa presentó su dimisión, para no entrar en polémicas, pero... no era suficiente, la expulsaron de la Congregación. En 1868, buscó refugio en la Instituto de Nuestra Señora de la Caridad, donde le fue permitido hacer los votos y recibió su nuevo nombre como Sor María del Sagrado Corazón.


Con gran humildad, fidelidad y amor, realizó todas las misiones encomendadas en su nueva familia religiosa; como portera y maestra con las jóvenes que el instituto protege. Su salud se deteriora muy rápidamente.

En París se enteró que su Congregación había perdido el espíritu con la que fue fundada, ante esta noticia, no dice nada, solamente confió en Dios. Murió el 7 de junio de 1889, recitando estas palabras: "Ven, Señor Jesús". Trató de hacer la señal de la cruz, pero no llegó a signarse. Fue sepultada en el cementerio de Montparnase, en la cripta del convento de Nuestra Señora de la Caridad. Actualmente, sus reliquias se hallan en la casa madre de las Auxiliadoras en París. La madre María Teresa de Soubiran fue beatificada en 1946 por el Papa Pío XII.

Beata Isabel Renzi

Nació en Saludecio di Romagna (Rímini), el 19 de noviembre de 1785, en una familia muy cristiana. Se educó en las clarisas de Mondaino, donde maduró su vocación religiosa. En 1807 ingresó en el monasterio de las agustinas de Pietrarubbia, en el Condado de Carpegna, que tenía fama por la gran espiritualidad y ascesis que reinaba en el monasterio. En este lugar vivió muy feliz. En 1810, un decreto de napoleónico que obligaba a las religiosas regresar a sus casas, impidió que hiciera el noviciado. Tuvo que volver a la vida en familia; este momento fue muy doloroso para ella, pero la forjará para las pruebas que tendría que vivir.

Abandonó su primitivo fervor, pero continuó preguntando al señor en la oración: “¿Señor, qué proyecto tienes sobre mía?”. Un día, mientras estaba cabalgando junto a una criada, fue tirada del caballo. Al levantarse interpretó esta caída como el signo de una llamada por parte del Señor. Pidió consejo a su director espiritual, don Vitale Corbucci, que le dijo que su misión era la de educadora. En 1824, a instancias de su director espiritual, marchó a Coriano, a un centro de formación, que el Estado Pontificio quería para eliminar la situación de ignorancia y desorden moral frecuentes. En aquella época se hablaba mucho de la fundación de las Hijas de la Caridad de santa Magdalena de Canossa; Isabel, quiso unir el centro de Coriano con las Hijas de la Caridad, pero las negociaciones se prolongaron durante años sin resultado. Santa Magdalena, aconsejó a Isabel, que se ocupase del centro de Coriano hasta que se aclarase la situación.

A su alrededor se congregó una pequeña comunidad de mujeres a las que llamó "Pobres del Crucifijo, retiradas de Coriano". Poco a poco comprendió que su misión era la educación. Y fue en 1839, cuando fundó en Rímini, las Maestras Pías de la Bienaventurada Virgen María Dolorosa y que tuvo la aprobación del obispo de Rímini. Congregación que nacía para lograr "una vida religiosa hecha de trabajo y de oración en la paz doméstica y en la caridad fraterna". Su Instituto se extendió rápidamente. Ella vivió siempre en la oración, la caridad y una inmensa confianza en la Providencia. Falleció en Coriano., el 14 de agosto de 1859. Sus restos se veneran en la capilla de la Casa Madre de Coriano.

Junto a las Maestas Pias de la Dolorosa, está el Movimiento Per l’Alleluia, aprobado en 1994, constituido por laicos que viven la espiritualidad y el carisma de la beata Isabel en todos los ámbitos de la vida cotidiana.
Fue beatificada el 18 de junio de 1989 por San Juan Pablo II. 

Beata María de los Ángeles Ginard

María de los Ángeles Ginard Martí, religiosa de las Hermanas Celadoras de Culto Eucarístico, nació en Llucmajor, Mallorca, España, el 3 de abril de 1894. A los dos días, siguiendo la costumbre cristiana de la época de bautizar a los niños al poco de nacer, la llevaron a la pila bautismal de la parroquia de San Miguel de Llucmajor, imponiéndole el nombre de Ángela Benita Sebastiana Margarita, pero usaba en el siglo el de Ángela y al entrar en religión el de María de los Ángeles. Fueron sus padres don Sebastián Ginard García, que pertenecía al cuerpo de la Guardia Civil y en el que alcanzó el grado de capitán, y su madre doña Margarita Martí Canals. Ambos procedían de familias mallorquinas católicas y en ese ambiente religioso formaron su hogar y educaron a los nueve hijos, entre los que María de los Ángeles ocupaba el tercer lugar.


La juventud la pasó en Palma de Mallorca, donde se trasladó la familia buscando trabajo para mejorar la situación económica, para sacar adelante una familia tan numerosa. María de los Ángeles y sus dos hermanas mayores se dedicaban a bordar y a confeccionar sombreros de señoras, además de los trabajos propios del hogar y de la atención a los hermanos pequeños. María de los Ángeles se volcó en la atención y en la formación religiosa de sus hermanos: les enseñaba a rezar, y el catecismo, les leía la Historia Sagrada y la de los primeros mártires cristianos.


Se levantaba temprano para oír misa y comulgar en la iglesia del Socorro o en la vecina parroquia de la Santísima Trinidad, donde estaba su director espiritual, el padre Sebastián Matas. Durante el día hacía la visita al Santísimo Sacramento expuesto en el Centro Eucarístico, rezaba el santo Rosario, hacía oración particular y se daba a otras devociones particulares. El plan de vida espiritual que llevaba María de los Ángeles la apartaba de las diversiones propias de su edad y la iba centrando en la vocación que sentía desde su niñez. Así cuando contaba unos veinte años de edad pidió permiso a sus padres para ingresar en el monasterio de las jerónimas de San Bartolomé de Inca. Éstos le aconsejaron que era muy joven, que lo pensara bien y dejara la decisión para más tarde. Transcurridos unos años, y viendo que las circunstancias familiares anteriores había cambiado, volvió a pedir permiso a los padres, y obtuvo de ellos el consentimiento.

Ingresó entonces en el postulantado de las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico de Palma de Mallorca el 26 de noviembre de 1921. Muy pronto se adaptó a la nueva vida. La adoración al Santísimo Sacramento, que es fin primordial del instituto en el que había ingresado, le llenaba, era su vida de donde sacaba fuerzas para los trabajos comunitarios de amasar el pan para la misa, confeccionar y bordar ornamentos sagrados, preparar los niños para la primera comunión y para lograr una convivencia comunitaria volcándose en caridad a sus hermanas religiosas, la cuales la tenían por religiosa muy ejemplar, abierta y cordial, que se caracterizaba por su sencillez, piedad y, sobre todo, por la obediencia y docilidad en aceptar los cargos y traslados que sus superioras disponían. Después del año de noviciado y de los tres primeros años de profesión temporal fue destinada a Madrid, luego a Barcelona y nuevamente a Madrid, desempeñando en esta última casa siempre el oficio de procuradora o administradora del convento.

En esta ciudad estaba cuando estalló la guerra civil en julio de 1836. Ya los acontecimientos previos a la guerra habían sido alarmantes para la Iglesia y sus miembros. La persecución religiosa se manifestó abiertamente con quema de templos y conventos, con amenazas a los sacerdotes, religiosos y fieles. Sor María de los Ángeles pedía en la adoración a Jesús Sacramentado por una solución a estos problemas y, firme en la fe, ofrecía, si esa era la voluntad de Dios, su vida en martirio por el triunfo de Cristo.

El día 20 de julio de 1936 las religiosas salieron vestidas de seglares del convento. A sor María de los Ángeles le tocó refugiarse en la vivienda de una familia en la calle Monte Esquinza número 24. Desde allí, por la proximidad, vio el saqueo de la iglesia y del convento, y la destrucción de imágenes y objetos de culto. En este refugio permaneció hasta el día 25 de agosto por la tarde, en que los milicianos anárquicos, por acusación del portero, que era de ellos, fueron a detenerla. En el momento de la detención, apresaron a doña Amparo, hermana de la dueña de la casa que le acogía, y sor María de los Ángeles, llevada por caridad y bondad, dijo a los milicianos: «esta señora no es monja, dejadla, la única monja soy yo». Con estas palabras confesó su condición de religiosa y salvó la vida a su anfitriona.

Detenida la llevaron a la checa de Bellas Artes, y el día 26 de agosto de 1936, al anochecer, según acostumbraban los perseguidores en los primeros meses de la guerra, le dieron el «paseillo» a la Dehesa de la Villa, donde la fusilaron, pues a la mañana del día siguiente el Poder Judicial levantó el cadáver. Sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio de la Almudena y después de la guerra, el 20 de mayo de 1941, fueron exhumados y trasladados al panteón de las Hermanas del Culto Eucarístico del mismo cementerio, de donde el 19 de diciembre de 1985 fueron trasladados al convento de las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico de la calle Blanca de Navarra, número 9, de Madrid. El 3 de febrero de 2005, ya culminado el proceso de beatificación, han sido colocados en la iglesia capilla de este convento. Fue beatificada el 29 de octubre de 2005.

viernes, 25 de diciembre de 2020

Santo Niño Jesús mueve corazones


El Niño Mueve Corazones se encuentra en el Templo de Nuestra Señora de Loreto en el Centro Histórico de la ciudad de México. Y cuenta una leyenda popular que, cuando el padre Tamariz, sacerdote oriundo de España, visitó por primera vez la imagen, quedó paralizado y lo único que pudo decir mientras contemplaba la imagen, fue: “en efecto, mueve corazones".

Oración 

Oh Santo Niño Mueve Corazones,
Niño preciosísimo, mi buen Jesús,
descanso de todas las penas, auxilio en la adversidad,
Amor infinito que nos amas más de lo que podemos imaginar
perdona mis ofensas pasadas, mi dejadez,
y escucha benigno las plegarias que te dirijo sinceramente,
derrama tu poder, tu misericordia y gracia,
y por intercesión de tu Madre, la Virgen Purísima,
concédeme el remedio de los males que me aquejan.

Tierno y Sagrado Niño,
que tantos y tantos milagros obras,
con humildad y confianza me acerco a ti
y me postro ante tu Sagrada y bellísima Imagen
a suplicarte que ejerzas la dulzura de tu amor y me ilumines,
dame seguridad, cuídame y presérvame de todo mal.

Jesús, hijo de David,
que con agrado nos muestras tu sonrisa,
y con tus manitas sostienes y cuidas los corazones
de quienes nos dirigimos a Ti con fe y amor
solicitando nos otorgues consuelo, paz y alegría,
a Ti que nos brindas tu amorosa protección
cuando nos sentimos apenados y doloridos
y necesitamos urgente ayuda en nuestras aflicciones,
quiero pedirte entres en mi vida y alivies mis cargas,
derrama tus abundantes y divinas gracias
y obra un milagro nuevo en mi vida, en mis preocupaciones,
y concédeme solución en este problema
que si imposible para mí, es para Ti fácil
y que yo en mis debilidad solo no puedo resolver:

(pedir con inmensa fe lo que se quiere obtener)

Santo Niñito, divino Infante amado mío,
ayúdame para que siga caminando de día en día
por caminos rectos y seguros hasta llegar hacia Ti,
y lléname con la largueza de tu amor
para que yo también con generosidad de sentimientos
sepa amar y ayudar a mis hermanos los hombres.

Así sea.

¡Hoy nos ha nacido un Salvador!

Hoy nos ha nacido un Salvador: La luz vence a las tinieblas

Hoy nos ha nacido un Salvador: La paz supera a las violencias

Hoy nos ha nacido un Salvador: Ha aparecido la gracia de Dios

Hoy nos ha nacido un Salvador: ¡Tanto amor…!

Hoy nos ha nacido un Salvador: Una inexplicable alegría se expande por toda la tierra

Hoy nos ha nacido un Salvador: Los hombres empiezan a mirarse como hermanos y liberan un dinamismo de comunión.

Hoy nos ha nacido un Salvador: Los niños y los pobres están más cerca de Dios

Hoy nos ha nacido un Salvador: Cada día sigue naciendo en nuestro corazón.