martes, 23 de mayo de 2017

Frases de Don Bosco a María Auxiliadora


  • María ha sido siempre mi guía. El que pone su confianza en ella nunca quedará defraudado.
  • Es imposible ir hacia Jesús si no pasas por el Amor a María.
  • Santa María protege a los que están en la necesidad, anima a quien ha perdido la esperanza, fortifica las debilidades, ruega por el pueblo, asiste a los sacerdotes, intercede por las mujeres consagradas, que oigan tu materna ternura todos los que suplican tu ayuda.
  • Si quieres las alas del fervor, sea la Virgen María tu amor. Un alma a ella fiel puede al cielo llegar.
  • No gastes tu tiempo, haz el bien, hazlo sin medidas, piensa siempre en el amor a María y no te arrepentirás nunca de lo que has hecho. Cada momento es un tesoro.
  • María quiero llegar a tus pies benditos!
  • En el cielo nos quedaremos gratamente sorprendidos al conocer todo lo que María Auxiliadora ha hecho por nosotros en la tierra.
  • En todos los peligros yo te invoco Madre mía porque se que eres mi escudo protector.
  • Confía en María Auxiliadora y verás lo que son los milagros.
  • María nuestra Santa Madre, quiere la realidad no las apariencias. Camina con los pies en la tierra pero teniendo la mirada y el corazón en el cielo.
  • María es aquel Milagro que aún esperas.

domingo, 14 de mayo de 2017

San Juan Bautista De la Salle, Patrono de los educadores



Breve pontificio en que proclama
a San Juan Bautista de La Salle 
Patrono universal de los educadores Cristianos
S.S. Pío XII

Hubo un varón esclarecido, sobre todo por su santidad e ingenio, SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE, quien por sí mismo y por la Congregación por él fundada formó a los jóvenes y forma todavía con excelente reglas y prácticas, y a quien se debe el adelanto de que en las casas de estudios llamadas "Seminarios de maestros de escuelas rurales" preparó sapientísimamente a los maestros de escuela para tan importante misión. Además, estimó en tanto el oficio de enseñar, que a sus compañeros cuyo Padre era, no quiso iniciar en el sacerdocio para que no se apartaran de su ministerio, y aún pensó que éste puede aprovechar mucho para la virtud y santidad. 

Por este motivo... el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, al cumplirse el quincuagésimo aniversario de la canonización de SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE ha presentado la petición para que Nos dignemos declararle celestial Patrono ante Dios de todos los maestros, eclesiásticos y seglares, ya se ejerciten en esta misión ya en los estudios que a ella conducen. Y Nos, persuadido que debe atribuirse la mayor importancia a la cristiana educación de la juventud, para que aquellos a quienes está encomendado el trato de las almas de los niños, o a quienes se preparan a llevar tal género de vida tengan más poderosa causa y estímulo para satisfacer tan importante deber según la religión y la fe, queremos cumplir estos deseos gustosísimo. 

Por lo cual, con conocimiento cierto y madura deliberación de Nuestra parte y plenitud de potestad apostólica, por la autoridad de estas Letras y para siempore CONSTITUIMOS A SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE, CONFESOR, PRINCIPAL PATRONO CELESTIAL ANTE DIOS DE TODOS LOS MAESTROS CONSAGRADOS A LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES, con todos los honores adjuntos y privilegios litúrgicos que a todos los Principales Patronos de agrupaciones se deben. No obstante, cualquiera cosa en contrario. Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 15 de mayo, en la fiesta de San Juan Bautista de La Salle, duodécimo de Nuestro Pontificado.

viernes, 12 de mayo de 2017

Sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado


Lucía Dos Santos nació el 22 de marzo de 1907 en Ajutrel, caserío junto a Fátima. Cuando tenía nueve años fue enviada con sus primos, los beatos Francisco y Jacinta Marto a pastorear ovejas como de costumbre. Fue entonces que recibieron primero la visita del ángel y luego de la Virgen en la Cova de Iría. 

Lucía ingresó en 1921 con las Hermanas Doroteas. Estuvo con ellas en Tui y Pontevedra, España. En ambas ciudades tuvo importantes visitas de Jesús y de la Virgen. Recibió la Promesa de los Primeros Sábados, la Visión de la Trinidad, la petición de la consagración de Rusia, 1929. En 1946 regresó Portugal y, dos años después, entró en el Carmelo de Santa Teresa en Coimbra, donde profesó sus votos como carmelita en 1949.

La Virgen dijo a Francisco y Jacinta que pronto irían al cielo pero Lucia debía quedar en la tierra para propagar sus mensajes. Así ocurrió. El Papa beatificó a Francisco y Jacinta Marto durante el año jubilar, 2000, en Cova de Iría, en el santuario de las apariciones. Estaba, junto al Papa, Sor Lucia. 

Sor Lucía escribió dos volúmenes con sus "Memorias" y los "Llamamientos del Mensaje de Fátima".

Murió el 13 de Febrero del 2005, durante la novena de los beatos Francisco y Jacinta, en su querido Carmelo, donde muchos creen que aun era visitada por la Virgen y donde también el Papa Juan Pablo II la visitó.

Su proceso para su beatificación se encuentra muy avanzado.


jueves, 4 de mayo de 2017

Centenario de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima



Oración Jubilar de Consagración 

¡Salve, Madre del Señor,
¡Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Bendita entre todas las mujeres,
eres la imagen de la Iglesia vestida de la luz pascual,
eres la honra de nuestro pueblo,
eres el triunfo sobre la marca del mal.

Profecía del Amor misericordioso del Padre,
Maestra del Anuncio de la Buena Nueva del Hijo,
Señal del Fuego ardiente del Espíritu Santo,
enséñanos, en este valle de alegrías y dolores,
las verdades eternas que el Padre revela a los pequeños.

Muéstranos la fuerza de tu manto protector.
En tu Inmaculado Corazón,
sé el refugio de los pecadores
y el camino que conduce hacia Dios.

Unido/a a mis hermanos,
En la Fe, la Esperanza y el Amor,
a ti me entrego.
Unido/a a mis hermanos, por ti, a Dios me consagro,
oh Virgen del Rosario de Fátima.

Y, en fin, envuelto/a en la Luz que de tus manos proviene,
daré gloria al Señor por los siglos de los siglos.

Amén.



San Agustín Roscelli

Nació en Bargone de Casarza Ligure (Génova, Italia), el 17 de julio de 1818 y fue bautizado inmediatamente pues se temía por su vida. Su familia era pobre y Agustín se dedicó desde niño a cuidar el rebaño paterno. Sus padres lo confiaron al Párroco, el Padre Andrés Garibaldi, quien le impartió los primeros elementos del saber.

En mayo de 1835, con ocasión de una misión, Agustín se sintió decididamente llamado al sacerdocio y se trasladó a Génova para comenzar los estudios. Los años de preparación a la Ordenación sacerdotal fueron duros y difíciles, debiendo él mismo afrontar graves desafíos económicos. Lo sostuvieron la voluntad tenaz, la intensa oración y la ayuda de personas buenas. 

El 19 de septiembre de 1846, fue ordenado sacerdote por el Cardenal Tadini. El Padre Agustín fue destinado inmediatamente al populoso barrio de San Martín de Albaro donde, con el espíritu de Cristo Pastor y con la administración de todos los sacramentos, inició su humilde servicio en la obra de santificación, dedicándose con esmero, caridad y con el ejemplo, al crecimiento espiritual del Cuerpo de Cristo.

En el confesionario adquirió un conocimiento concreto de la triste realidad y de los peligros en los que se encontraban tantas jóvenes que, por motivos de trabajo, se trasladaban a la ciudad convirtiéndose en fácil presa para los deshonestos. Allí, su corazón de padre se angustiaba y se conmovía al pensar que tantas almas sencillas podían perderse, porque se las dejaba solas e indefensas. En 1858 comenzó a colaborar con el Padre Francisco Montebruno en la Obra de los Artesanitos.

En 1872 amplió su campo de apostolado, dedicándose a atender a los presos de la cárcel de San Andrés. A los dos años también fue nombrado capellán de un orfanato y además llega a bautizar durante 22 años a más de 8000 recién nacidos en el hospital. Trabajó intensamente incluso a favor de las madres solteras, las que eran jovencitas sencillas del pueblo que, por la falta de un trabajo digno y retribuido, se convertían en víctimas de los malintencionados.

El Padre Roscelli reunió a un grupo de mujeres que pudieran ayudar a tantas jóvenes necesitadas de asistencia moral, e inició su trabajo dándoles instrucción religiosa y capacitación profesional. Mons. Salvador Magnasco le sugirió la idea de fundar una Congregación, idea que el mismo Papa Pío IX aprobó. Así surgieron las Hermanas de la Inmaculada. 

Dios llamó a este buen sacerdote a su presencia el 7 de mayo del año 1902. Juan Pablo II lo canonizó el 10 de junio del año 2001.