martes, 9 de junio de 2015

La devoción al Sagrado Corazón de Santa María Josefa Rossello

La Santa Madre Rossello, sentía un gran amor al Sagrado Corazón de Jesús, y durante el mes de Junio especialmente invitaba a sus Hijas y a todas las personas a tenerle una gran devoción.

“Pidan ardientemente al Corazón de Jesús, les permita practicar la caridad que El, enseñó con el ejemplo y la palabra” SMJR

"Encomendémonos al Corazón de Jesús; penetremos en sus pensamientos y aprendamos sus lecciones de humildad, de paciencia, de mansedumbre, de caridad; para modelar nuestros corazones según este divino Ejemplo" SMJR.




 
SUPLICA AL SAGRADO CORAZÓN

Recuerda, ¡oh Sagrado Corazón de Jesús! Todo lo que hiciste por salvar a estas almas, que a Ti se ofrecen y consagran.
Por la suma bondad y la excelsa amabilidad de tu dulce y Sagrado Corazón, acuérdate de las gracias que prometiste en favor de quienes de El sean devotos. Sí, por tu inmenso amor y por los méritos de tantos sufrimientos padecidos por nosotros; con­cédenos:

1.      Las gracias necesarias para nuestro estado.
2.      La paz en nuestras familias.
3.      Consuelo en nuestras aflicciones.
4.      Ser nuestro refugio seguro en la vida y, en especial, en la muerte.
5.      Abundantes bendiciones sobre todas nuestras empresas.
6.      Que los pecadores encuentren en tu Corazón la fuente y el océano de        la Misericordia.
7.      Que las almas tibias se enfervoricen.
8.      Que las fervorosas alcancen rápidamente gran perfección.
9.      Bendecir, según tu promesa, nuestras Casas, donde tu Imagen es 
         expuesta y honrada.
10.    Conceder a los Sacerdotes el don de conmover los corazones más 
         endurecidos.
11.    Escribir nuestros nombres en tu Corazón, del cual propagaremos la           devoción.
12.    Si fuese según la Voluntad de tu Divino Corazón: la gracia de que estén mejor las enfermas, que no mueran tantas; para que en todo se haga, no nuestra voluntad, sino la tuya.
13.   Enviar a nuestro Instituto miembros inspirados por el espíritu del mismo, y según tu Corazón.
14.   Ya que eres un abismo de riqueza; enviarme, si es de tu agrado, lo necesario para vestir y mantener a mis pobres hijas y saldar las deudas; siempre, según tu voluntad.
15.    Como la mayor gracia: la de morir todas en tu dulcísimo Corazón y, con ésta, la perseverancia final, hasta el último aliento.

Concede estas mismas gracias, oh amabilísimo Corazón, no sólo a todas nosotras, sino también a nuestras educandas, a nuestros benefactores - que se preocupan por nuestro Instituto -, a nuestras pobres asistidas.
¡Oh María, en este día en que te entregamos el corazón, ofrécelo a tu Jesús por medio de esta súplica, que hago en nombre de todas!

Sor María Josefa Rossello, Superiora General de las Hijas de la Misericordia.





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