domingo, 15 de mayo de 2016

Nuestra Señora de Caacupé

A fines del siglo XVI un indio converso, de oficio escultor, se internó en el monte y se encontró con una partida de salvajes Mbayaes de los cuales logró escapar, ocultándose tras un grueso tronco. En los angustiosos momentos que pasó en su escondite, pidió a la Virgen salir con vida de aquella aventura. Libre de aquel riesgo, labró una imagen con el mismo tronco que le había cobijado como le prometió a la Virgen. 

En el año 1603 el lago Tapaicuá se desbordó e inundó todo el valle de Pirayú arrasando todo lo que estaba a su paso incluso la imagen de la Virgen. Sin embargo al retroceder las aguas milagrosamente apareció la imagen de la Virgen que el indio había labrado. Los pobladores comenzaron a difundir su devoción y comenzaron a invocarla con el nombre de "Virgen de los Milagros". Un devoto vecino, llamado José y carpintero de oficio, le labró una modesta ermita y en ella empezó a recibir culto la Virgen de Caacupé. La imagen e Ntra. Sra. de Caacupé es pequeña, de poco más de cincuenta centímetros. Es Inmaculada y sus pies descansan sobre una pequeña esfera, ciñendo su talle una faja blanca de seda.

Cada 8 de diciembre se celebra la fiesta de María de Caacupé y los peregrinos llegan por millares al Santuario a demostrar su amor y gratitud a la Madre de todos, a la "Virgen Azul de Paraguay".

Oración a la Virgen de Caacupé

"Santísima Madre de Dios y madre nuestra,
desde vuestro Santuario de Caacupé cubrid con vuestro manto protector
a vuestros devotos y a todo el Paraguay.
Interceded por nuestros padres y bienhechores,
por los desvalidos y todos los necesitados de perdón y misericordia.
Proteged a nuestra Santa Madre la Iglesia
y alcazad luz a los magistrados para
que hagan justicia y haya paz entre los hombres.
Después de la gracia particular que os pedimos,
alcanzadnos también la gracia
mayor de preservar en nuestra Fe
y en vuestro Amor,
para así merecer la realización de
la promesa que Nuestro Señor Jesucristo
nos hiciera cuando dijo:
"El que persevere hasta el fin se Salvará."
A Vos pues, Madre querida,
clamamos para que nos obtengáis tan singular favor.
Amén."
(Pídase la gracia particular).

Espíritu Santo y la Santa Madre Rossello












domingo, 8 de mayo de 2016

Nuestra Señora de Coromoto

Desde mediados del siglo XVII los religiosos capuchinos empezaron la evangelización de la comarca de Guanare (Venezuela). En una de las tribus indígenas evangelizadas se originó el culto a Nuestra Señora de Coromoto. 
Según cuenta la tradición, cuando se disponían los indios Cospes a ser bautizados, el cacique se negaba rotundamente a participar. En septiembre de 1651, el cacique se encontró con un vecino de la villa del Espíritu Santo, llamado Juan Sánchez y durante la conversación el indio le contó que una Señora muy hermosa se le había aparecido en una quebrada y le había dicho que recibiera el agua del Bautismo. Juan Sánchez le exhortó a seguir las indicaciones de la aparición y prosiguió su ruta.
Al mismo tiempo algunos niños, hijos de los conversos, confesaron que una Señora muy bella se les aparecía cuando iban a recoger agua. Esto hizo que los indios miraran con respeto aquel lugar y que utilizaran el agua que allí manaba para curar a sus enfermos. Sin embargo pasó un año y el cacique no daba muestras de querer convertirse a la fe cristiana. El 8 de septiembre de 1652, la Virgen se le apareció al Cacique, en la misma puerta de su choza y según se cuenta éste la amenazó con su arco pero la Virgen le cegó con sus resplandores y desapareció, dejando en sus manos una pequeña imagen suya. Luego de esto el Cacique se convirtió y se bautizó. Juan Sánchez al tener noticia del suceso, mandó recoger la imagen y desde entonces se la comenzó a venerar bajo el título de Nuestra Señora de Coromoto. El 7 de octubre de 1944 , el Papa Pío XII la declaró "Patrona de la República de Venezuela" y su coronación canónica se celebró tres siglos después de la aparición, en 1952.
Los venezolanos celebran su fiesta tres veces al año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre.

Nuestra Señora de Loreto

Según cuenta la historia, los ángeles llevaron la Casa cruzando el Mar Mediterráneo y el Mar Adriático y la depositaron en Dalmacia. Los pobladores al verla no se explicaban cómo había llegado allí, pero supieron que era la Santa Casa cuando la Virgen se apareció a un sacerdote que se encontraba muy enfermo y le contó que esa era la Santa Casa de Nazaret. El sacerdote se sanó inmediatamente y contó la historia a todo el pueblo. Dentro de la Casa había un altar y en él una estatuilla de cedro de la Virgen María que tenía al Niño Jesús.

Tres años más tarde, el 10 de diciembre de 1294, la Santa Casa fue nuevamente trasladada a la ribera opuesta del Adriático, a Italia, entre un bosque de Laureles. De allí el nombre de Loreto (del latín Lauretum: lugar poblado de laureles).

Todos los habitantes del lugar fueron a ver la Casa y se postraron ante la imagen de madera de la Virgen María y el Niño, pero otros llegaban para asaltar a los peregrinos, y por ese motivo tras ocho meses, la Casa dejó el bosque y fue situada por los ángeles en una colina propiedad de los Condes Stéfano y Simeón Raineldi, pero ellos discutieron sobre quien era el dueño de la casa y nuevamente fue trasladada a un monte de piedras cercano a la vía principal que llevaba a Recanati. En ese lugar ha permanecido hasta el presente.

El Santuario de la Virgen de Loreto se levantó en el siglo XIV. En su interior se encuentra la Santa Casa. Desde entonces Loreto se ha convertido en un extraordinario centro de peregrinación. Los muros de la Basílica con los años se fueron llenando de títulos y advocaciones a la Virgen, ellos dieron lugar a las "Letanías Lauretanas", que comenzaron a rezarse por primera vez allí y que fueron aprobadas por el Papa Clemente VIII en 1601.

La imagen de Nuestra Señora de Loreto, se encuentra en el interior de la Casa, tiene una la túnica tradicional decorativa. El color oscuro de la imagen representa a la estatua original de madera, que con los siglos se oscureció con el hollín de las lámparas del aceite que se usaba en la capilla. En 1921 se destruyó la estatua original en un incendio, y otra similar fue colocada en el lugar.

Loreto fue visitado por San Carlos Borromeo, San Josemaría Escrivá, San Luis Gonzaga, Santa Teresita del Niño Jesús, San José de Cupertino, San Juan Bosco, los pontífices Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, entre otros.

En el norte de Italia se encuentra el Santuario de la Santa Casa dedicado a la Virgen de Loreto. En el interior se encuentra la Santa Casa de Nazaret, donde, según la tradición católica, la Virgen María recibió la Anunciación.

La casa de la Virgen estaba formada por tres paredes adosadas a una cueva excavada en la roca (que se encuentra en la Basílica de la Anunciación de Nazaret). La tradición popular dice que en la noche entre el 9 y 10 de diciembre de 1294 las piedras de la casa de Nazaret fue transportada por ángeles en vuelo, por eso la Virgen de Loreto es Patrona de los aviadores. De hecho, algunos estudios encontraron documentos que han confirmado que fue transportada por mar en buques de las cruzadas. Después de la expulsión de los musulmanes de Tierra Santa por los cristianos, un miembro de la familia Angeli, los gobernantes de Epiro, estaba interesado en salvar la Santa Casa de la destrucción, por lo que fue transportada primero a Trsat en la actual Croacia, en 1291, luego a Ancona en 1293 y finalmente a Loreto, 10 de diciembre de 1294.

Oración a la Virgen de Loreto

Oh misericordiosa abogada y protectora de los hogares que se ponen bajo tu amparo y protección derrama sobre nosotros santísima bendición, para que alejes de mi alma y de este hogar las penas que nos embargan y veamos realizados con tu auxilio y la bondad del divino señor, los deseos que te pedimos. Si, piadosa virgen, acoge nuestros ruegos con la dulzura y la piedad que Dios ha puesto en tu corazón. Protege nuestras empresas, vence nuestras dificultades, y no permitas jamás que deuda alguna, tanto de nuestra alma, como material y acechanzas malignas, traspasen los umbrales de esta humilde casa. A tu amparo y protección, madre de Dios acudimos. No desprecies nuestros ruegos y de todos los peligros Virgen Gloriosa y Bendita, defiende siempre a tus hijos. AMEN

Bienaventurada Virgen María, “Salud de los Enfermos”

En las crónicas de los Religiosos Camilianos cuenta: "En el interior de la capilla se conserva un hermoso cuadro del siglo XVI, en el que aparece la Virgen con el Niño (Salus Infirmorum). De autor desconocido, este cuadro fue donado a la iglesia de la Magdalena por una noble romana en 1619, después de que las plegarias por la curación de su enfermedad ante la imagen fueran milagrosamente escuchadas.

Durante mucho tiempo venerada, la Virgen de la Salud de la iglesia de la Magdalena fue solemnemente coronada por el Capítulo Vaticano en 1668. Posteriormente, la dispersión de los bienes eclesiásticos por obra de Napoleón comportó la desaparición de las antiguas coronas. Una nueva coronación tuvo lugar en 1868: las coronas y los decorados añadidos al fondo se pueden admirar todavía hoy sobre la cabeza de la Virgen con el Niño.

Como su Fundador, los herederos de San Camilo veneran profundamente a la Virgen María, Patrona de la Orden de los Ministros de los Enfermos por elección del mismo Padre Fundador. La fiesta de la Virgen Salus Infirmorum, que se celebra el 16 de noviembre, asume, pues, en este momento tan singular un significado aún más profundo para toda la Orden. Se trata de una fiesta importante para todos los enfermos y para quien los cuidan, que además subraya el empeño con que los Camilos cuidan a sus dolientes".

Nuestra Señora Purísima de Lo Vásquez

Don José Ulloa, con dinero reunido de donativos, construyó una ermita en el jardín de la entrada de su casa; allí colocó la imagen de la Virgen. Con el tiempo comenzó a aumentar el número de visitantes, por lo que el señor Ulloa consideró necesario habilitar como capilla un galpón de adobe que estaba desde el tiempo de don Vicente Vásquez, su anterior dueño y buscó un sacerdote que oficiara en la capilla y que orientara la devoción.

En el año 1850 el devoto Fray José Manuel Troncoso O. De M. Tomó la decisión de trasladar la imagen a un galpón que estaba a unos 100 metros al norte por el camino a Valparaíso y que quedaba ubicado frente a lo que hoy es el Templo de la Virgen. Este galpón con el tiempo sirvió como escuela fiscal y después parroquial.

El capellán Troncoso pidió a los vecinos y a los viajeros que pasaban por el lugar la ayuda necesaria para la construcción de una nueva capilla. La familia Leiva Vásquez fue la principal colaboradora, donando un pedazo de terreno que corresponde al actual templo. 

El 2 de abril de 1851 un fuerte temblor destruyó las paredes que estaban levantadas. Sin embargo, Fray José Manuel, hombre de fe, prosiguió en su campaña de recolectar fondos para recomenzar la construcción. 

En 1854 la inauguración de la nueva capilla fue acompañada con la entrega de los títulos de donación de terrenos. El padre Troncoso hizo llegar una nueva imagen de la Santísima Virgen desde España y es esta la que se encuentra en el actual templo. El 16 de noviembre de 1854 obtuvo de la autoridad eclesiástica, para la capilla, el decreto de constitución como templo público.

El 16 de agosto de 1906, el violento terremoto que azotó Valparaíso, derribó la tercera capilla del santuario de Lo Vásquez. Cuentan las crónicas que, después del sismo, la gente al pasar por el lugar, llenos de asombro se conmovían al ver que , a pesar de que todo el resto de la capilla estaba destruida, el muro del altar con la imagen de la Virgen había quedado en pie.

El 8 de diciembre de 1908 el párroco de Casablanca, don José Miguel Galaz, bendijo y colocó la primera piedra, ya no de una capilla sino de un verdadero templo para la Purísima Virgen. Con entusiasmo renovado y con el esfuerzo de muchos vecinos se comenzó nuevamente la reconstrucción de la iglesia. En 1913, con alegría desbordante, por fin se inaugura el templo, el día 8 de diciembre.

En 1918 se hace cargo de la parroquia de Casablanca y también del santuario el padre Eladio Lazcano, quien dio comienzo a los trabajos de ampliación del templo con dos naves laterales y una amplia sacristía.

El 13 de octubre de 1951 el Obispo de Valparaíso, Monseñor Rafael Lira Infante coronó la imagen de la Purísima Virgen de Lo Vasquez ante la clamorosa alegría de miles de devotos.

Siendo Obispo de Valparaíso Monseñor Francisco de Borja, se rehizo totalmente el santuario, que quedó muy dañado por el sismo de 1985. El templo y la torres de hicieron de nuevo. Desde entonces los Obispos sucesores han hecho otras remodelaciones y adelantos que han hecho del santuario uno de los más grandes de Chile.


Oración
¡Oh Virgen Purísima de Lo Vásquez! que para inspirarnos una confianza sin límite, te muestras bondadosa en tu Santuario.

Yo te suplico me protejas en todo tiempo y lugar: en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades y sobre todo en el momento de mi muerte.

Concédeme, ¡oh amorosa Madre!, el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Ti, porque estoy seguro que si soy fiel en invocarte, Tú serás fiel en socorrerme. Pídele para mí, a tu Hijo Jesús, esta gracia de las gracias: la gracia de acudir a Ti sin cesar, con la confianza de un hijo, a fin de que por la virtud de esta súplica constante, obtenga siempre tu maternal ayuda y la perseverancia final. Pide al Señor por mí y mis seres queridos.
Guárdame siempre en la fe Católica y alcánzame la gracia que te pido.......... (Aquí se pide a la Virgen lo que uno más necesita) Amén

Nuestra Señora del Rosario de Andacollo

La leyenda de la Virgen de Andacollo se remonta a los años de la conquista de Chile, y está respaldada por hechos que hasta la actualidad suceden en Andacollo como es el caso de la aparición de los primeros Bailes Religiosos alrededor del año 1585.

Los datos históricos que acontecen durante este período se inician en el año con la fundación de la ciudad de La Serena por Don Juan Bohón. La historia narra que en el año 1549 esta segunda ciudad de Chile fue devastada y destruida por un incendio causado por una rebelión de los nativos de Copiapó (ese mismo año es nuevamente levantada la ciudad por el conquistador Pedro de Valdivia).

De este acontecimiento nace la leyenda de la imagen de la Virgen de Andacollo. Se cuenta que tras la destrucción de la ciudad los españoles huyen rumbo al sur buscando refugio. Suben la montaña y se encuentran con un pequeño asentamiento indígena de origen Molle, con influencia incaica. Su asombro fue grande al ver las quebradas llenas de oro de lavadero, de modo que deciden ocultar allí la pequeña imagen y siguen su rumbo al sur. Y es así que un indio de la zona llamado Collo, encuentra a la imagen de la Virgen. Según la leyenda el indio habría escuchado una voz celestial que le decía “Anda, Collo, invita a tu pueblo a conocerme y a conocer el verdadero Dios”.

El indio tomó la imagen y la llevó a su casita para rendirle culto asociándola a la Pacha Mama (Madre Tierra), desde entonces los lugareños comenzaron a ofrecerle sus danzas muy similares a las de los indígenas de Perú y Bolivia.

Atraídos por el oro existente en Andacollo, los españoles regresan y se construye la primera capilla mariana en Chile por orden de Don Juan Gaytán de Mendoza. La edificación era sencilla, con murallas empalizadas y el techo de paja de centeno y coirón.

Es una de las devociones más populares de Chile.


Oración a Ntra. Sra. del Rosario de Andacollo

Virgen Santa, Madre de Cristo y Madre nuestra,
desde campos, mares y montañas
ciudades, campamentos y villorrios,
tus hijos te saludamos en tu Santuario de Andacollo
Te ofrecemos lo que somos y tenemos,
trabajos, dolores y alegrías,
y con amor te consagramos
el quehacer de cada día.

Acógenos en tu corazón,
protégenos en el alma y en el cuerpo,
fortalece a los enfermos y
a todos los que sufren,
ayuda a las familias a vivir con alegría.

Bendice a nuestra Patria,
con el don de la unidad y de la paz,
que no falte a tus hijos el pan de cada día,
que nadie abuse del que está desamparado.

Aseméjanos a Ti, en la fe,
la esperanza y el amor,
para ser hijos fieles de la Iglesia
y honrar así con nuestras vidas
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Amén