viernes, 21 de julio de 2017

Madre Eufrasia Iaconis y Beata Pierina De Michelis

Madre María Eufrasia Iaconis

Sofía Iaconis nació en Casino (hoy Castelsilano, sur de Italia) el 18 de noviembre de 1867. Durante la niñez enfermó gravemente, lo que motivó la decisión familiar de que recibiera antes de la edad establecida, la Primera Comunión. Este acto de fe permitió la recuperación de su salud, y así se cumplieron en ella los designios de la Providencia. 


En su adolescencia, ingresó al Instituto Hermanas de Caridad Hijas de la Inmaculada, iniciado por su tía, Madre María Fabiano, y cambió su nombre por el de María Eufrasia. 


En 1893, ante un pedido de religiosas para el Hospital Italiano de Buenos Aires, fue trasladada a la Argentina. A partir de aquí se multiplicaron las tareas y obras que respondían a las necesidades del tiempo: asistencia a los enfermos, educación de la niñez, dedicación a los más pobres, con un carisma específicamente mariano. 

Mientras estas actividades prosperaban en la Argentina, serias dificultades amenazaban la continuidad del Instituto en Italia, hasta que por un decreto de 1901 quedó disuelto. Sin embargo, los esfuerzos renovados de la Madre Eufrasia y su fe en el poder de la oración, lograron que la nueva congregación se organizara, en 1904, bajo jurisdicción diocesana, con el apoyo del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Espinosa. 

En los años sucesivos la familia religiosa de las Hijas de la Inmaculada Concepción continuó expandiendo sus obras en la Argentina, apoyadas por el padre Vicente Gambón SJ. Además, la Madre fundó en Milán (Italia) un noviciado y un colegio. 

En 1914 su salud empezó a debilitarse. Pero continuó trabajando en forma infatigable para consolidar la Congregación que era, como ella decía: “...el ideal más grande y sublime de mi existencia”. Falleció el 2 de agosto de 1916. 

El 2 de agosto de 2012, el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy papa Francisco, presidió la sesión de clausura del proceso diocesano de la causa de canonización de la sierva de Dios Eufrasia Iaconis y la definió como “una mujer fuerte”. Hoy ya se ha iniciado la fase romana, se ha obtenido la validez jurídica y se está elaborando la Positio. 

Su fama de santidad se va extendiendo y son numerosas las personas que acuden a ella para que interceda ante el Señor. 

Beata María Pierina De Micheli

El 11 de septiembre de 1890 nació en Milán (Italia) Josefina De Micheli. A la edad de 12 años, un Viernes Santo, esperando el turno para besar el crucifijo oyó una voz interior que le dijo: “¿Nadie me da un beso de amor en el Rostro para reparar el beso de Judas?”. Llegado el momento, como ella misma lo relata, le dio un fuerte beso con todo el ardor de su corazón. Con el pasar de los años, esta devoción fue creciendo.

En Milán, cerca de la casa de la familia De Micheli, en 1912 se establece una comunidad de la congregación “Hijas de la Inmaculada Concepción”, venida de la Argentina, a la que el párroco de San Pietro in Sala le confía el oratorio femenino.

El 15 de octubre de 1913, a la edad de 23 años, Josefina ingresa a esta Congregación y es recibida por la Fundadora, Sierva de Dios María Eufrasia Iaconis.

Al año siguiente, en la ceremonia de la vestición religiosa, recibe el nombre de María Pierina. Cuatro años después de emitir los primeros votos, es destinada con otras compañeras a la Casa Madre de la Congregación, en Buenos Aires. Allí, en 1921, se consagra para siempre, con la emisión de los votos perpetuos, y en noviembre del mismo año, vuelve a Milán.

Luego de ser durante varios años Superiora de Milán, en 1939 pasa a Roma como Superiora de una nueva casa y en 1940 recibe el nombramiento de Superiora Regional.

Con la bendición y el aliento de Pío XII, acuña y difunde la medalla que la Santísima Virgen le había pedido. La Madre Pierina comunica al Papa que, el 31 de mayo de 1938, mientras oraba en la Capilla de Milán, tuvo una visión en la que la Virgen María le mostraba un escapulario formado por dos retazos de tela blanca: uno con la imagen del Divino Rostro y a su alredor el texto "Illumina, Domine, vultum tuum super nos" (Ilumínanos con tu rostro o Señor), y sobre el otro lado una Hostia resplandeciente y a su alrededor el texto "Mane nobiscum Domine" (Estás con nosotros Señor).

Ese escapulario, reemplazado luego por la medalla, será “un arma de defensa, un escudo de fortaleza, una prenda de amor y misericordia que Jesús quiere dar al mundo”. Promete a los que la lleven y hagan los días martes una visita al Santísimo Sacramento, “ser fortificados en la fe, prontos a defenderla y a superar todas las dificultades internas y externas” y además “una muerte serena bajo la mirada de su Divino Hijo”.

Transcurridos los duros años de la Segunda Guerra Mundial y apenas le fue posible, la Madre Pierina parte el 7 de junio de 1945 de Roma hacia Milán en un camión, con el deseo de volver a ver a las Hermanas.

En los primeros días de julio llega a la casa “Santo Volto” (Santo Rostro) en Centonara D´Artò, provincia de Novara, donde habían trasladado el Noviciado. Enferma gravemente y allí, el 26 de julio de 1945, a la edad de 54 años, se duerme en el Señor rodeada por sus hijas espirituales.

Fue beatificada en el 2010, por su Santidad Benedicto XVI.


Jesús Nazareno de Caguach

Situada en la isla Caguach, en la Comuna de Quinchao, esta iglesia fue construida primeramente el año 1778, luego un incendio la destruyó y el nuevo templo se re-edificó en 1919. Esta edificada completamente de madera con un exterior de tejuelas de alerce.

La fiesta más importante del Archipiélago de Chiloé, Jesús Nazareno, se realiza aquí cada 30 de Agosto y se remonta al año 1778 cuando 5 comunidades de islas cercanas se comprometieron para venerar al Jesús Nazareno, que había sido traído de España por el misionero franciscano Fray Hilario Martínez.

El Nazareno es la imagen mas poderosa de Chiloé. Sus atributos son superiores a todas las demás presentes en el archipiélago y el grado de devoci6n que ha alcanzado demuestran ese poder.

La vestimenta que lleva corresponde al pago de una manda y se ha conservado a través de los años un traje y capa de color lila, presumiblemente muy parecidas o copias de la original. La cabellera es natural y también es pago de manda, aunque debajo tiene su pelo finamente tallado y pintado.





Nuestra Señora del Rosario de las Peñas

La Fiesta de la Virgen de las Peñas es la celebración religiosa popular más importante y concurrida de la Región de Arica y Parinacota. Su principal día de celebración es el primer domingo de octubre, sin embargo la celebración se desarrolla durante cuatro días, comenzando el día viernes (dos días antes) con la peregrinación que parte desde Arica y acabando el día el lunes con una misa de campaña para los novenantes. La fiesta se desarrolla principalmente en el Santuario de la Virgen de Las Peñas ubicado en la quebrada de Livílcar, a unos 95 kilómetros hacia el interior de Arica y a 1.300 metros de altura. Hasta este lugar, cada año arriban miles de peregrinos y devotos para adorar y honrar a la imagen de la Virgen del Rosario que se encuentra tallada en una roca.

La leyenda “oficial” del santuario, tal como aparece en un libro escrito por un sacerdote, establece que hubo una vez un arriero que estaba cruzando el río con su recua de mulas para dirigirse a una planicie sombreada por altos eucaliptos, cuando escuchó los gritos desesperados de una muchacha. Era una pastorcilla asediada por un gran reptil y el arriero apresuróse a ir en socorro de la niña, implorando la ayuda de la Virgen María, cuando un esplendor y ruido que parecieron destruir el lugar señaló la aparición de la Virgen, salvando a la pastorcilla. 


Oración

¡Oh, Virgen de las Peñas,
amorosa Madre Nuestra
que velas solícita por tu pueblo que
con fe y amor te clama
aquí nos tienes ante tu imagen venerada!
Danos un amor sincero a tu Divino hijo;
alcánzanos un verdadero amor a
nuestro prójimo;
la salud del cuerpo y el alma:
la paz a nuestras familias y el mundo.
Virgen de las Peñas,
ilumina el camino de nuestras vidas,
para vivir como auténticos cristianos.
Visita nuestros pueblos, hogares,
escuelas y oficinas,
los valles y el desierto, las minas y el mar.
Bendice a nuestros niños y jóvenes
que empiezan a enfrentarse a la vida.
Oye, pues, Madre, los ruegos
de tus hijos que con sacrificio acuden a tu santuario.
Ayúdanos, con tu ejemplo e
intercesión en nuestra vida de cada día
nuestra vocación de cristianos.
testigos de tu hijo en el mundo.
Amén.

Santa Rosa de Pelequén


La historia de la devoción a Santa Rosa de Lima en Pelequén ha estado presente por más de 130 años en el lugar. La imagen llegó en 1840 y siempre ha sido reconocida como milagrosa por quienes la recibieron. Es una imagen pequeña de madera vestida con los colores blanco y negro del hábito de la Orden de los Dominicos y así la vemos actualmente en el Santuario.

Con el correr de los años, el primer obispo diocesano monseñor Rafael Lira Infante, en vista del crecimiento de la devoción gestionó la compra de una imagen más grande en España. Llegó entonces una hermosa estatua de la Santa de madera policromada, de un metro y medio de alto, con el Niño Jesús en sus brazos y que expuesta para la devoción de los fieles – según cuenta la tradición- no fue aceptada, porque no correspondía a la “santita” conocida y que no tenía al Niño en sus brazos.

Para la fiesta, los peregrinos reclamaron reiteradamente al Obispo, “Vox populi vox Dei”, quien finalmente accedió a reponer la imagen en el nicho central, donde sigue siendo venerada; la imagen nueva, confundida muchas veces con la Virgen María, “porque tiene la guagua en sus brazos” estuvo largo tiempo en un retablo en el baptisterio, para el terremoto del 2010 sufrió algunos daños, siendo restaurada en la galería de la casa. En cambio, la única imagen que quedó intacta después del 27F, fue la original que el “cholito” trajo de la sierra peruana y que tanto admiran los fieles devotos.

Así con sus altos y bajos, la piedad popular, como una verdadera “espiritualidad popular” contribuye a la transmisión de la fe y de los valores cristianos también en nuestra diócesis y de lo cual tenemos que agradecer a Dios, que a través de medios sencillos se reconozca una especial presencia del Señor y un modelo a seguir como fiel discípula.


Oración a Jesús Crucificado de San Francisco de Asís


Oración a Jesús Crucificado de San Francisco de Asís

Señor Jesucristo,
te pido que me concedas
dos gracias antes de
que yo muera.

La primera, que yo llegue a sentir,
en cuando sea posible,
en mi alma y en mi cuerpo,
los dolores que Tú padeciste
a lo largo de tu amarguísima pasión.

La segunda, que yo sienta en mi corazón,
en cuanto sea posible,
el extremado amor en que
te abrazaste, Tú, el Hijo de Dios,
y que te llevó a sufrir gustosamente
tan atroces tormentos por nosotros
miserables pecadores.

Amén


ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO  DE SAN DAMIÁN


¡Oh alto y glorioso Dios!, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y veraz mandamiento.

S. Francisco de Asís

Pensamientos de Beata Madre Catalina de María

  • Muy bien me parece su conformidad con la Divina Voluntad, siempre debemos estar dispuestos a lo que ella exija de nosotros, dejándonos llevar tranquilos por las olas de los acontecimientos, seguros que no se mueve ni la hoja del árbol sin la voluntad de Dios. MC 31 1880 10 27
  • El Señor le hace ver que la quiere y distingue unas veces en la prueba, otras en los consuelos, todos son beneficios que derrama en nosotros su mano misericordiosa, demos por todo Gracias a Dios. MC 44 1880 





  • La cruz es el mayor de los tesoros con que Él acostumbra obsequiar a sus escogidos. MC 56 1883 07 28
  • Las Esclavas no debemos aspirar a otra cosa, ni vivir sino para dar Gloria a Dios y santificarnos. MC 79 1884 10 
  • Deseo que como ángeles veloces vuelen las Esclavas y se repartan por todo el mundo trabajando por la Gloria de Dios, ¡Oh que dicha si esto nos fuera concedido!  MC 149 
  • ¿Qué importa padecer y sufrir en el destierro, si tenemos la seguridad de gozar en proporción de nuestras penas? MC 189 
  • ¡Que se cumpla en todo la voluntad de Dios! MC 336 1893 05 14
  • Deseo que Nuestro Amo le dé a usted y a toda esa Comunidad un felicísimo año nuevo que sea fecundo en acrecentamiento de fervor. MC 523 1894 
  • Dios es muy misericordioso y esperamos que no dejará de escuchar nuestras pobres oraciones. MC 524 1894 01 09
  • Trabaje también para ganar muchos corazones que amen y sirvan a Nuestro Amo, pues ésta es la principal misión de una Esclava. MC 530 1894 
  • El ejemplo del Divino Niño en el pesebre hecho obediente y anonadado por nosotras, pidiéndonos con ese mismo silencio que guarda a causa de su pequeñez y humildad, que imitemos sus virtudes. MC 549 1894 01 18
  • Mucho deseo que Nuestro Amo las conserve a todas muy llenas de su santo amor, para corresponder a tantas bondades que nos dispensa y llenar en algún modo el deber que nos impone tan santa y honrosa esclavitud, como se lee en nuestro precioso escudo Amor y Desagravio. MC 596 1894 02 15
  • El divino Jesús Resucitado les dé a todas tan felices Pascuas como yo se lo pido para ustedes. MC 648 1894 04 02
  • Yo espero que Nuestro Amo no dejará de mandarles niñas para que puedan trabajar también por ese medio en darle gloria, formando esos tiernos corazones al molde de ese mismo Divino Corazón a quien tenemos la dicha de estar consagradas. MC 658 1894 04 09
  • Muy poderosa es la oración por medio de ella, si tuviésemos fe verdadera, trasladaríamos los montes, como lo dijo Jesucristo a sus Apóstoles. MC 660 1894 04 10
  • No me queda más consuelo que ponerme en las manos de Dios que es el único Ser que nunca se muda. MC 695 1894 04 23
  • Que Nuestro Amo el Sagrado Corazón de Jesús derrame abundantes gracias en vuestras almas y encienda vuestros corazones en el fuego de su divino Amor. MC 752 1894 06 01
  • Ojalá pudiéramos hacer que Nuestro Amo sea conocido y adorado en todo el mundo por medio de sus Esclavas. MC 800 1894 07 13
  • Encomiéndese de un modo especial a la Santísima Virgen para que Ella la ayude en este combate y no dude que así triunfará de sus enemigos; recuerde que no hay victoria sin combate. MC 991 1895 01 25

125 años de la llegada de la Beata Madre Rubatto a América

La familia de la Madre Rubatto este año celebran 125 años del arribo de la Madre Francisca a estas tierras americanas con diversas actividades.

La Madre Francisca nació en Carmagnola, Turín, Italia, el 14 de febrero de 1844, de padres cristianos, con ocho hijos. Huérfana de padre a los 4 años, recibió de su madre una cuidada formación. A los 19 años, al morir su mamá, se traslada a Turín, y allí invierte sus energías en servir a sus hermanos en el Cottolengo y en los Oratorios de Don Bosco. Acompañan su peregrinar fervorosos y celosos sacerdotes, promotores de iniciativas apostólicas. Su corazón joven, formado en la austeridad, “ardía en amor a Dios y al prójimo”. Rechazó ricas bodas; un escribano de Carmagnola, de elevada posición, la esperó varios años. Pero su opción fue otra.

En 1885 descubre cual es la voluntad de Dios. Deja las tareas apostólicas de Turín y, estimulada por el Padre Angélico, capuchino, el 23 de enero de 1885 funda en Loano la Congregación de las Hermanas Capuchinas, dedicada a los enfermos y especialmente, a los niños y jóvenes abandonados.

En 1892, con cuatro de sus Hijas, parte hacia América Latina, para ofrecer sus servicios en Uruguay, Argentina, y luego en el Brasil, Nordeste.

Después de sufrir intensamente el martirio de sus Hijas en Alto Alegre, Brasil, muere en Montevideo el 6 de agosto de 1904.

Sus Hijas sirven en la Iglesia en Italia, Uruguay, Argentina, Brasil, Perú y Africa Oriental.

Juan Pablo II la proclama Beata en Roma el 10 de octubre de 1993 y la saluda como “PRIMERA BEATA DEL URUGUAY”.


ORACIÓN A LA BEATA MADRE FRANCISCA RUBATTO

Oh Dios, rico en misericordia, que concediste a la Beata María Francisca Rubatto un amor grande a Jesús Sacramentado y a todos los hombres, particularmente a los más débiles, concédenos por su intercesión la gracia que necesitamos… (pídase la gracia que se desea alcanzar)

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

400 años de los Escolapios

Los escolapios celebrarán en el año 2017 los 400 años de su orden religiosa, la primera dedicada específicamente a la educación, fundada por San José de Calasanz. Recientemente, el Papa Francisco ha concedido a la Orden la celebración de un Año Jubilar Calasancio en todos los lugares en los que realiza su misión.

En 1597, José de Calasanz puso en marcha la primera escuela popular de Europa con el sueño de garantizar una educación de calidad para todos los niños y jóvenes. Veinte años después, en 1617, la Iglesia reconoció su proyecto erigiendo de modo oficial la Orden de las Escuelas Pías (Escolapios).

Lo que había comenzado en una pequeña iglesia del Trastévere romano se había consolidado como una institución portadora de vida, misión evangélica y entrega a la educación y amor por el pobre.

La Orden de los Padres Escolapios nace hace cuatro siglos bajo la inspiración de San José de Calasanz como respuesta a la necesidad de educación y formación de los niños pobres de Roma. Su obra, con la aprobación de la Iglesia se extendió por Europa en sus inicios. A mediados del siglo XIX comienza su presencia en el continente americano y a mediados del XX en África y Asia.

Se trata de la primera Orden religiosa dedicada específicamente a la educación cristiana popular a través de la educación, con tres rasgos carismáticos presentes germinalmente desde el principio: dar prioridad a la educación desde la infancia, a la educación de los pobres y a la evangelización (piedad y letras-espíritu y letras) y fue recibido por Calasanz, ante todo, como la aceptación de una nueva misión evangelizadora y educativa de la que participaron sus primeros compañeros. Su propuesta, la educación integral desde las claves del Evangelio es llevada hoy a cabo tanto por religiosos como laicos que comparten el carisma y la misión fundacional.

Hoy en día brinda educación a 125.000 estudiantes alrededor del mundo y está presente en 36 países a través de 199 colegios, tres universidades, así como parroquias, hogares, internados y centros de educación no formal.

"El mundo, los niños, los jóvenes, necesitan educadores convencidos, necesitan religiosos y religiosas, necesitan padres de familia convencidos. Convocar es una tarea extraordinaria. No basta sólo con dar la vida por la educación, hay que buscar a otros que lo hagan después de nosotros", ha subrayado el superior general de la Orden Escolapia, Pedro Aguado, al tiempo que ha pedido que no se contemple la educación como "un escenario de debate político".

Este año 2017 coincide también con el 250 aniversario de la canonización de San José de Calasanz.

Padre Teodosio Florentini.

El Padre Teodosio Florentini, nació el 23 de mayo de 1808, en Müstair, Grisones en la frontera Suizo-Italiana. A los 8 años pierde a su padre. Su madre la Señora Ana Fallet de Florentini se dedica energéticamente a la educación de sus cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres.

Siendo un sacerdote entregado al anuncio del Evangelio, el Padre Teodosio comprendió que la educación era fundamental: “No creo que me equivoque, cuando digo que la situación de los católicos en Suiza se mejorará más rápido por medio de la educación cuidadosa de la juventud femenina que por otros medios”.

Con esta finalidad pensó en fundar una congregación dedicada especialmente a la educación de las niñas. Su visión de estas religiosas era la siguiente: Ellas deben llevar una vida que sea capaz de mostrar la prescencia de Cristo entre los hombres. Mostrarán cuan activo y eficaz es el amor al prójimo. Van a compartir la pobreza y la penuria de los pobres, bajo estos fundamentos nacería el instituto de las Hermanas Maestras de la Santa Cruz, sus primeras integrantes serían las jóvenes: María Ana Heimgärtner, Ana María Kramer y Walburga Mader que al emitir sus votos religiosos, pasarían a llamarse Hna. María Bernarda, hna. Felicia y Hna Cornelia, respectivamente.

El Padre Teodosio murió el 15 de febrero del año 1865.

Madre Bernarda Heimgartner

Madre Bernarda Heimgartner nació el 26 de noviembre de 1822, en Fislisbach, aldea agrícola del Cantón de Argovia.

Sus padres fueron Enrique José y Ana María Trüeb. Fue la cuarta hija de seis hermanos. Su familia la impulsó a vivir bajo los valores de la fe cristiana, el amor por el prójimo y la educación.

Por invitación de P. Teodosio, realiza entre los años 1843-1844, junto con otras dos jóvenes, el noviciado con las hernanas de la Divina Providencia, haciendo su profesión religiosa el 16 de octubre del mismo año. Este acto marcó la fundación del Instituto de las Hermanas Maestras de la Santa Cruz de Menzingen. La Hermana Bernarda acogió el llamado de Dios y del Padre Teodosio para ser la primera Superiora de la Congregación Santa Cruz.

La empatía de las hermanas con los niños no sólo las llevó a conquistar sus corazones, además el de sus madres, y del pueblo entero.

Afirmaba Madre Bernarda: “Cuando carecemos de posesiones y fuentes de ayuda, entonces confiamos en Dios con más fuerza, en ese Dios que hasta ahora se ha mostrado tan bueno y amoroso con nosotras”.

Su vida fue un testimonio profundo de vivencias de la cruz para ir luchando por la formación y consolidación de la Congregación, manteniendo siempre una síntesis de sinceridad, amor a la iglesia y fidelidad a las Constituciones.

El 13 de Diciembre de 1863, falleció, teniendo más de 41 años de edad y 19 de vida religiosa.

Santos Niños Mártires Tlaxcaltecas

En el Estado de Tlaxcala en México existen tres niños ejemplares que a partir de una fe total y muy firme nos muestran que defender su causa es tenerle amor a Dios; como lo decía San Agustín “No es el sufrimiento, sino la causa, lo que hace auténticos mártires, el mártir no defiende su vida sino su causa que en su convicción religiosa, su fidelidad a Dios y a sus hermanos y esta se defiende muriendo”. A continuación recordaremos el martirio que recibieron estos tres niños Tlaxcaltecas.

El primero nacido en Atlihuetzía, Tlaxcala aproximadamente en 1515 llamado Cristóbal, hijo de Acxotécatl quien era el cacique principal, esto es, que después de los cuatro señores en jerarquía seguía él. Acxotécatl tenía cuatro hijos, de los cuales Cristóbal era el hijo mayor y el predilecto. Cristóbal aprendía mucho de la doctrina cristiana al escuchar a los Frailes así que pidió el bautismo el cual le fue administrado días después. Al igual que los Frailes predicaba constantemente a su padre y a sus vasallos, sin embargo su padre no lo tomaba en cuenta, así que comenzó a tirar y romper los ídolos de su padre así como el pulque con que se emborrachaba su padre y sus vasallos; al ver esto, sus criados le dijeron a Acxotécatl el cual enojado decidió quitarle la vida, así que lo tomo de los cabellos, lo tiro al suelo y le dio crueles golpes y con un palo grueso de encina le dio muchos golpes por todo el cuerpo hasta fracturarle los brazos, piernas y las manos con que se defendía la cabeza, tanto que casi de todo el cuerpo corría sangre mientras Cristóbal invocaba a dios diciendo:

“Dios mio, tened misericordia de mí, y si tú quieres que yo muera, moriré; y si tú quieres que viva, libradme de mi cruel padre” Viendo que el niño seguía vivo lo mando a arrojar a una hoguera, lo apuñaló y el niño le dijo a su padre: “No pienses que estoy enojado, porque yo estoy muy alegre, y sábete que me has hecho más honra de los que vale tu señorío”.

Dos años después del martirio de Cristóbal, llegó a Tlaxcala un Fraile llamado Fray Bernardino Minaya, con otro compañero, los cuales iban encaminados a la provincia de Huaxyacac y le pidieron a Fray Martín de Valencia que les diese algún muchacho para que les ayudasen a la misión evangelizadora. A esta petición de ofrecieron inmediatamente Antonio y su criado Juan (provenientes de Tizatlan, Tlaxcala). Al llegar a Tepeyacac Fray Bernardino Minaya envió a los niños a que buscasen por todas las casas de los indios los ídolos y se los trajeran. Ellos conocían perfectamente el lugar y por ser niños, podían realizar tal empeño sin que peligrasen sus vidas. Para realizar la encomienda se alejaron un poco más de lo determinado a buscar si había más ídolos en otros pueblos.

Y es en Cuahutinchan, Pue., cuando entrando en una casa y destrozando los ídolos, vinieron dos indios, con unos leños de encina, y sin decir palabra, descargaron su furia sobre el muchacho Juan. Al ver Antonio la crueldad con que aquellos ejecutaban a su criado, no huyó, sino que echó en el suelo unos ídolos que tenía, pero ya los dos indios tenían muerto a Juan, y luego hicieron lo mismo con él.

Al revivir este relato de nuestros queridos Niños Mártires podemos adentrarnos en una muerte violenta pero que lleva una aceptación, un sí sobre todo va cargada de sentido: el dar testimonio de una verdad, la de un Dios único y verdadero. El martirio de estos niños se hizo posible porque ellos prefirieron sacrificar su vida, y optaron por defender sus convicciones.

Es por eso que el trabajo evangelizador que desarrollaron los ahora Beatos Tres Niños Mártires de Tlaxcala, a pesar de su corta edad, pero llenos de amor y de Fe por llevar la Nueva Buena encontraron la muerte al defender su causa.

Así que siempre recordemos que todos (sin excepción alguna) estamos llamados para trabajar en la viña del Señor.

Fueron beatificados en 1990 por San Juan Pablo II y serán canonizados por el Papa Francisco el 15 de octubre de 2017.

Beatos Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles

Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, indígenas zapotecos de la Sierra Norte de Oaxaca, nacieron en el año de 1660 en S.Francisco Cajonos. Juan Bautista se casó con Josefa de la Cruz, con quien tuvo una hija llamada Rosa. Jacinto de los Ángeles se casó con Petrona de los Ángeles, con quien tuvo dos hijos llamados Juan y Nicolasa. Los dos pertenecían a la Vicaría de S. Francisco Cajonos, atendida por los padres dominicos Gaspar de los Reyes y Alonso de Vargas.

De los dos sabemos que fueron personas íntegras en su vida personal, matrimonial y familiar, así como en el cumplimiento de sus deberes ciudadanos, de modo que desempeñaron los diversos cargos civiles acostumbrados en su pueblo y en su tiempo como topil, juez de tequio, mayor de vara, regidores, presidente, síndico y alcalde, mostrando así el aprecio por las tradiciones culturales y la responsabilidad para el cumplimiento de los deberes ciudadanos.

Igualmente, consta que los dos fueron personas bautizadas, evangelizadas y catequizadas, desempeñando también los diversos cargos a los que tenían acceso los fieles en ese tiempo como acólito, sacristanes menor y mayor, y topilillo.

Finalmente desempeñaron el cargo civil y eclesiástico de Fiscal, que los misionersos introdujeron o fomentaron entre los indígenas. Quiere el III Concilio Provincial Mexicano celebrado en 1585 «que en cada pueblo se elija a un anciano distinguido por sus irreprochables costumbres, quien al lado de los párrocos sea perpetuo censor de las costumbres públicas» (P. Antonio Gay, Historia de Oaxaca, II.V.2) «Es su oficio principal inquirir los delitos y vicios que perturban la moralidad, descubriendo al cura los amancebamientos, adulterios, divorcios indebidos, perjurios, blasfemias, infidelidades, etc.» (Ibídem; Cfr. III Concilio Mexicano L I, Tít. IX, 1,23).

En la noche del 14 de septiembre de 1700, los dos Fiscales descubrieron que un buen grupo de personas del pueblo de S.Francisco Cajonos y de los pueblos vecinos estaban realizando en una casa particular un culto de religiosidad ancestral; los Fiscales avisaron a los padres dominicos; los Fiscales y los Padres acompañados del capitán Antonio Rodríguez Pinelo fueron al lugar de los hechos, sorprendieron a los autores, dispersando la reunión, recogiendo las ofrendas del culto y regresándose al convento.

Al día siguiente, el pueblo se amotinó, exigiendo la entrega de las ofrendas confiscadas y de los Fiscales. Refugiándose en el convento los Padres, los Fiscales y la Autoridad, se pasaron la tarde entre exigencias y negociaciones. Finalmente, ante las amenazas y el peligro crecientes de matar a todos e incendiar el convento, el capitán Pinelo decidió entregar a los Fiscales, bajo promesa de respetar sus vidas.

Los Padres no aceptaron la entrega. Pero los Fiscales depusieron sus armas aceptando la perspectiva de morir, se confesaron y recibieron la Comunión, diciendo Juan Bautista: «vamos a morir por la ley de Dios; como yo tengo a su Divina Majestad, no temo nada ni he de necesitar armas»; y al verse en manos de sus verdugos dijo: «aquí estoy, si me han de matar mañana, mátenme ahora». Cuando eran azotados en la picota de la plaza pública, dijeron a los Padres que observaban desde la ventana: «Padres encomiéndenos a Dios»; y cuando los verdugos se burlaban de ellos diciéndoles: «¿te supo bien el chocolate que te dieron los Padres?», ellos respondieron con el silencio.

El día 16 los verdugos condujeron a los Fiscales a S. Pedro, donde de nuevo los azotaron y los encarcelaron. Cuando los verdugos invitaban a los Fiscales a renunciar de la fe católica y les perdonarían, ellos contestaron «una vez que hemos profesado el Bautismo, continuaremos siempre a seguir la verdadera religión». Luego les llevaron bajando y subiendo por laderas, hasta el monte Xagacía antiguamente llamado «De las hojas», donde amarrados los despeñaron, casi los degollaron y los mataron a machetazos, les arrancaron los corazones y los echaron a los perros que no se los comieron. Los verdugos Nicolás Aquino y Francisco López bebieron sangre de los mártires, para recuperar ánimo y fortalecerse según costumbre de beber sangre de animales de caza, pero también como señal de odio y coraje, según un dicho ancestral que aún se escucha «me voy a tomar tu sangre». Y los sepultaron en el mismo monte, desde entonces llamado «Monte Fiscal Santos».

Algunos opinan que los Fiscales no son Mártires sino delatores de sus paisanos y traidores a su cultura; pero es claro que los Fiscales estaban designados civil y religiosamente para el ejercicio de un cargo público en el pueblo y en la comunidad religiosa. Más aún, desde el principio en el proceso civil que se llevó a cabo entre 1700-1703 y en el proceso eclesiástico hasta el día de hoy, viene la fama de martirio y de santidad, que finalmente la Iglesia reconoce con la Beatificación.

Beato Bernardo Francisco Solano Casey

Bernardo Francisco Solano Casey, el sexto de diez y seis hermanos, nació en Prescott, Wisconsin (EE.UU.) el 25 de noviembre de 1870 hijo de Bernard James Casey y de Ellen Elisabeth Murphy, inmigrantes de Irlanda.

De carácter fuerte y voluntarioso, dotado de espíritu altruista y una dosis agradable de buen humor. Amaba los deportes, sobre todo distinguiéndose en el béisbol. Antes de convertirse en religiosa era un trabajador agrícola, madereros, panaderos, custodio de la cárcel, conductor del tranvía. En 1892, a la edad de veintidós años, entró en el seminario diocesano de San Francisco de Sales en Milwaukee. Al no ser capaz de pagar los gastos internos, se comprometió a hacer de peluquero entre sus compañeros. Debido a su edad no tan joven y la inadecuada preparación previa, se encontrará con enormes dificultades para los estudios de manera que después de cinco años los superiores del seminario le aconsejaron abandonar la idea del sacerdocio y sugirieron hacerse religioso.

Bernardo Francesco aceptó su consejo con humildad y confianza vistiendo el hábito capuchino el 14 de enero de 1897 en el convento de San Buenaventura en Detroit. Al concluir el noviciado emitió la profesión el 21 de julio de 1898, continuando sus estudios teológicos en el Seminario Seráfico en Milwaukee. Los idiomas que se utilizan para la enseñanza, alemán y latín, no facilitaron el aprendizaje. Sin embargo, a pesar de esta dificultad, los superiores decidieron ordenarlo sacerdote bajo las palabras del Director de estudios: "Vamos a ordenar a fr. Francisco Solano y, como sacerdote, será para el pueblo una especie de Cura de Ars". El 24 de julio de 1904 recibió la ordenación como un simplex sacerdote, con la pesada cláusula de no confesar y no predicar en público.

Siempre tuvo tareas reservadas ordinariamente a los hermanos laicos, por lo que se le confió inmediatamente el oficio de sacristán, director de monaguillos y más tarde portero. Después de estar en diferentes casas de la Provincia, fue asignado por último al Convento de San Buenaventura en Detroit, como portero, donde durante veinte años atrajo una avalancha de personas que acudían a él, atraídos por la fama de sus virtudes y las extraordinarias gracias atribuida a sus oraciones.

Pasaba hasta diez horas al día en la portería, sin darse nunca un descanso o vacaciones, ejercitando su apostolado con la buena palabra, la caridad, la paciencia y la obediencia.

El 28 de julio de 1954 el padre Francesco Solano celebró sus cincuenta años de sacerdocio. Su salud, sin embargo declinaba lentamente, y después de repetidas hospitalizaciones, el 31 de julio de 1957 murió en el convento de San Buenaventura en Detroit.

Se espera la pronta fecha para su beatificación, tras la aprobación del milagro por su intercesión.

Beata Clara Fey

Clara Fey nació en Aquisgrán, Alemania el 11 de abril de 1815, perteneció a una familia acomodada, de gran sensibilidad social, por esto desde niña su corazón sintió la necesidad del pobre y el deseo de ayudar.

Vivió una época de grandes problemas sociales que surgían en su ciudad natal debido a la creciente industrialización. Por ese motivo muchos padres de las clases pobres, se iban a trabajar a las fábricas y dejaban en gran abandono a sus hijos.

Fue en su casa paterna donde Clara empezó a conmoverse ante la miseria de los niños que trabajaban por las calles rodeados de vicios y sin cuidados ni educación. Oía como su hermano Andrés, sacerdote, conversaba con sus amigos sacerdotes sobre las miserias de Aquisgrán y la necesidad de remediarlas.

Clara observaba la vida de Aquisgrán, su ciudad, desde la perspectiva de una persona socialmente bien situada. Ya desde la juventud, la madre de Clara había enseñado a su hija a prestar atención en lo que ocurría en su entorno, particularmente en las transformaciones sociales que se estaban llevando a cabo en Aquisgrán, debido a la industrialización de comienzos del siglo XIX.

Ante esta situación concibió el ideal de hacer algo por estos niños y con un grupo de amigas abrió una escuelita. Allí los niños aprendieron a rezar, a leer y a escribir y hacer obras manuales.

Pero pronto se dio cuenta Clara que la escuela era insuficiente para prestar una ayuda efectiva y resolvió reunirse con sus amigas en comunidad religiosa para poder brindar un hogar a los niños pobres.

Así, el 2 de febrero de 1844, nacía la Congregación de las Hermanas del Niño Jesús Pobre, institución que tiene como tarea educación cristiana de la niñez y de la juventud, y así mismo la ayuda a los niños y jóvenes en sus necesidades. A esta misión que la Madre Clara expresaba en las palabras conducir los niños a Jesús, consagran las hermanas su vida, su trabajo y su oración.

El mejor legado de Clara Fey a sus hermanas y a sus educandas es su rica espiritualidad sintetizada en una frase del evangelio de San Juan "Permaneced en mí"(Jn 15, 4).

Para Clara lo decisivo era permanecer en el Señor con todo su ser y su quehacer. Para lograrlo buscó caminar en la presencia del Señor. El medio para conseguirlo fue lo que llamó sencillamente la práctica, que fue el instrumento para caminar hacia la interioridad, hacia una vida en Cristo, con Él y para Él, que concluiría en: Todo por Jesús, por Jesús solo.

La Eucaristía es para ella el eje de su constante diálogo con el Señor. Una parte de su tiempo lo dedicaba a prepararse para recibirlo en la Eucaristía y el resto para agradecer su visita.

Clara Fey fue una alma Eucarística, propuso a sus hermanas un camino de espiritualidad eucarística que les ayudara a vivir diariamente en la presencia de Dios.

Con el combate cultural de 1871, conocido con el nombre de Kulturkampf, se expulsaba a los religiosos de las escuelas estatales, las hermanas se vieron enfrentadas al más duro reto. ¿Cómo y dónde deberían continuar su misión? La floreciente comunidad con sus 600 religiosas amenazaba con naufragar.

Entre 1872 y 1877 se cerraron 18 casas y se fundaron 7 nuevas en Inglaterra, Francia, Bélgica y Holanda. En Simpelveld (Holanda) se erigió la nueva Casa Madre General: Casa Loreto. En 1887 se permitió a las comunidades religiosas dedicadas a la educación volver a Prusia. Las hermanas regresaron a Alemania, sin abandonar las filiales fundadas en el exterior.

La Madre Clara murió el 8 de Mayo de 1894 en Simpelveld (Holanda) a la edad de 79 años, su obra se ha extendido por todo el mundo a través de múltiples obras que buscan servir a Jesús en los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados.

Se espera la pronta fecha para su beatificación, tras la aprobación del milagro por su intercesión.

Beata Adela de Batz de Trenquelléon

Adela de Batz de Trenquelléon nació en el castillo de Trenquelléon, junto a Feugarolles (Lot-et-Garonne. Sur de Francia) el 10 de junio de 1789 al inicio de la Revolución Francesa, y murió el 10 de enero de 1828 en Agen, municipio francés, situado en el departamento de Lot y Garona, en la región de Aquitania.

Sus padres, Carlos y María Úrsula, pertenecientes a la nobleza, sufrieron la confiscación de sus bienes y vivieron el exilio en España y Portugal. Durante su estancia en San Sebastián, Adela recibió la primera comunión en la iglesia de Santa María.

Dotada de una fina sensibilidad espiritual y de cercanía a los necesitados, Adela, al regresar a Francia, quedó impactada por los efectos de la Revolución: el abandono y la descristianización, sobre todo de la juventud y las gentes del campo. Su deseo de dar a conocer a Jesucristo le llevó a formar con un grupo de amigas, la “Pequeña Asociación”, con la finalidad de ayudarse a vivir la fe en comunidad y extenderla en su ambiente.

En 1808 Adela se puso en contacto con el Padre Chaminade y al conocer la semejanza entre la “Pequeña Asociación” que ella animaba y la Congregación de Burdeos que él dirigía, no dudó en unirse a la misma. Las diversas experiencias de apostolado en el campo, el servicio y entrega a los pobres, la pequeña escuela para los hijos de los campesinos, junto a una intensa vida interior, provocaron en Adela el sueño de un “querido proyecto”: vivir una vida religiosa en comunidad dedicada a remediar la miseria física y moral del ambiente rural de Agen.

En 1816 Adela, en colaboración con el Padre Chaminade, fundó la Congregación de las Hijas de María Inmaculada. Las religiosas abrieron su primera escuela para niños pobres, ofrecían promoción y catequesis a las mujeres sencillas del campo y lo hacen en su dialecto. El estilo “educador “que Adela transmitió a sus hermanas es el de la escucha de la Palabra, la sencillez, la suave firmeza, la disponibilidad, la discreción, el entusiasmo por la misión. No podía ser de otro modo teniendo a María como modelo.

La misión de las Religiosas Marianistas, hoy como ayer, es anunciar la Buena Noticia de Jesús, darlo a conocer como lo hizo María. Este fue el gran legado de Adela y del Padre Chaminade: haciendo Alianza con ella, testimoniar a través de la vida comunitaria un estilo mariano de educar en la fe en diversos contextos.

Actualmente las Religiosas Marianistas están presentes en 14 países del mundo. Realizan su misión en colegios, parroquias, casas de oración y de convivencias, centros de salud y comunidades de inserción.

Se espera confirmar la fecha de su pronta beatificación.

Beato Francisco Stanley Rother

Stanley Francis Rother (Okarche, Oklahoma, 27 de marzo de 1935 - Santiago Atitlan, Sololá, 28 de julio de 1981) fue un sacerdote y misionero católico estadounidense en Guatemala. Además de sus deberes pastorales, tradujo el Nuevo Testamento al idioma zutuhil y comenzó la celebración regular de la Misa en esa misma lengua.​

Fue asesinado el 28 de julio de 1981 por un escuadrón de la muerte -que se cree fue formado por extremistas de derecha y elementos del Ejército de Guatemala. Murió el mismo día en que soldados guatemaltecos, respaldados por Estados Unidos, mataron a 13 personas e hirieron a otras 24 en la misma ciudad.

La Congregación para las Causas de los Santos de la Santa Sede reconoció oficialmente a Rother como mártir el 23 de junio de 2015.

El Decreto de su Martirio fue firmado por el papa Francisco el 2 de diciembre de 2016 y la ceremonia de su beatificación está programada para el 23 de septiembre de 2017.

Es el primer estadounidense en ser declarado mártir por la Iglesia Católica.

Padre Luis Querbes

Nace el 21 de Agosto de 1793 en Lyon.

Párroco de Vourles, pueblo cercano a Lyon, desde 1822 hasta su muerte en 1859.

Ante la situación de indiferencia religiosa, del abandono de niños y jóvenes, sin educación ni formación religiosa, y de la gran soledad que viven los curas de los pueblos, concibe la primera idea de la asociación en 1826.

El 21 de septiembre de 1838 le aprueban en Roma la Asociación de Clérigos Parroquiales o Catequistas de San Viator, pero sólo como Congregación.

Muere el 1 de septiembre de 1859, y en la actualidad se está trabajando en la línea de seguir dando a conocer la figura, el pensamiento y la santidad del P Querbes con vistas a poder introducir la causa dentro de un período no demasiado largo.


LA ASOCIACIÓN

El P. Querbes pensó en una asociación en la que podría haber sacerdotes, célibes, casados, y más tarde, religiosos.

Este proyecto se adelantó a su tiempo: no fue aprobado en Roma.

Desde 1980, las "comunidades viatorianas" están formadas por asociados/as y religiosos.


ORACIÓN POR LA GLORIFICACIÓN DE LUIS QUERBES

Dios, Padre bueno,
te alabamos por el don que nos has concedido
en la persona de Luis Querbes,
pastor comprometido
en la educación de la fe
y el servicio a la liturgia,
y fundador de la Comunidad de San Viator.

Te pedimos que permitas que Luis Querbes
sea reconocido entre los santos de tu Reino.

Te pedimos también que, por su intercesión,
nos concedas el favor que imploramos de tu bondad (...)

Por Jesucristo nuestro Señor.

Madre Irene García de Prado


La fundadora de la Congregación de las Hermanas del Buen Samaritano, que dedicó su vida a servir a los enfermos terminales de escasos recursos, falleció el día viernes 17 de febrero de 2017, a los a los 89 años en la localidad de Molina. Conocida como la Sor Teresa de Calcuta chilena esta religiosa en 1978 fundó su casa de acogida y policlínico, donde como decía ella, “primero se baña a los enfermos, después de les pregunta quiénes son. Cabe destacar que los dos centros que formó entregan medicinas, cuidados y curaciones gratuitas a más de 600 personas.

La madre Irene García de Prado, española de nacimiento, chilena por adopción. Nació en 1927. Se consagró a la vida religiosa a los 15 años, a los 18 realizó sus primeros votos y a los 23 años la profesión perpetua en la Congregación de las Siervas de Jesús. Se tituló de Enfermera en la Universidad Complutense de Madrid y ejerció su profesión en el prestigioso Sanatorio Bilbaíno en España. Admiradora de Sor Teresa de Calcuta, la madre Irene habló con la Madre Superiora de su congragación, Siervas de Jesús, para ver la posibilidad de realizar una experiencia apostólica con las personas más necesitadas de India. La respuesta de la madre Sagrario Olarte fue contundente: “Si quiere pobres, vaya a Chile”.

Esta breve afirmación inspiró a la madre Irene a viajar a nuestro país en el año 1970 para ayudar a los pobres, enfermos y abandonados. Durante sus primeros ocho años en Chile, vivió en la ciudad de Talca en donde, apoyada por cuatro hermanas de la congregación que se titularon de paramédico, instaló tres policlínicos y un consultorio para curar a los enfermos provenientes de la poblaciones Hermanos Carrera, Brilla El Sol, Santa Ana y Villa Aurora. Tras pedir su dispensa de votos para dejar la Congregación de las Siervas de Jesús, se trasladó a la localidad de Molina para dedicarse de lleno a la atención de los enfermos más necesitados de la Región del Maule.

En 1978, a instancias del Obispo Carlos González, funda la Congregación de las Hermanas del Buen Samaritano para atender médicamente a ancianos de escasos recursos, casi siempre enfermos terminales o personas con deficiencias mentales graves y que no pudieran ser cuidados en sus hogares ni hospitales. En esta casa de acogida y policlínico, como expresó un día la madre Irene, “primero se baña a los enfermos, después se les pregunta quienes son”. Actualmente ambos centros, que entregan medicinas, cuidados y curaciones totalmente gratuitas, atienden a cerca de 570 personas.

La Madre Irene y las hermanas del Buen Samaritano viven de la Providencia, que jamás falla cuando se trata de servir a los pobres. Un ejemplo; el pan de cada día para los acogidos en el hogar, como para las religiosas es una donación de los panaderos de Molina y de Curicó.

El Instituto está presente en Chile, Colombia, México y España (Nerja, Diócesis de Málaga; Loja, Diócesis de Granada).


A mediados de 2016 debido a su avanzada edad y problemas de salud la Madre Irene pidió dejar la responsabilidad de Superiora General de la congregación del Buen Samaritano.


Beata Mercedes Prat

La Madre Mercedes nació en Barcelona (España) el 6 de marzo de 1880. Su padre, Don Juan Prat, murió el 26 de mayo de 1895, y su madre Doña Teresa Prat entregó su alma al Señor, un año después, el 16 de mayo de 1896.

En el Colegio de la Compañía de Santa Teresa de Jesús hizo su primera Comunión el 30 de junio de 1890. Una de las enseñanzas de las Teresianas que asimiló bien pronto fue la oración, especialmente en la práctica del famoso “Cuarto de Hora de Oración” que tanto inculcó el Padre Enrique de Ossó a las jóvenes de la Archicofradía, a la que ella pertenecía.

Mercedes dio pronto razón de su entusiasmo por la Compañía de Santa Teresa y su apostolado fundamental: “Para la Gloria de Dios y para Bien de la Religión, no hay nada mejor que los Institutos dedicados al apostolado de la enseñanza. Son sumamente necesarios”. El Noviciado le abrió sus puertas el día 27 de agosto de 1904. Entonces la Superiora General era la Fundadora María Teresa Blanch, y Maestra de Novicias la Madre Francisca Pla.

Una de las Hermanas con las que convivió definió a Mercedes Prat como “Una teresiana según el Corazón de Dios". El día 1 de marzo de 1905 vistió el hábito de la Compañía, y el día 10 de marzo de 1907 hizo los votos temporales y empezó su nueva vida de profesa en el lugar donde la obediencia la destinó.

El carácter natural de Mercedes se define por estas tres características más señaladas:
1ro. Simpatía natural en el trato y firmeza de carácter.
2do. Ecuanimidad y equilibrio en las reacciones.
3ro. Prudencia y verdad en su hablar y actuar.

La Madre Mercedes era considerada como una religiosa ejemplar por todas las Hermanas de la Comunidad, entre ellas así lo manifestó la Hna. María Teresa Fernández, quien también convivió con ella.

Una de las junioras que la conoció a través del trato que con ella tenían en el recreo, dijo: “Recuerdo que todas la apreciábamos por su afabilidad y virtud”. La Hna. Joaquina Miguel, su compañera en la detención y en el suplicio, asegura con sencillez encantadora que “era muy buena y muy santa”.

Su hermana Teresa Prat, asegura, que desde su niñez fue un alma entregada a Dios… como hermana mayor, nos hablaba del cielo y de los deseos de su posesión, excitándonos a los demás hermanos a la elevación de nuestra alma hacia Dios. Pero fue Cristo - atraída especialmente por su Corazón - el gran amor de su vida.

Dijo la Hna. Pilar Suárez Inclán, que manifestaba con sencillez su amor a la Persona de Cristo en sus misterios, especialmente en su Sagrado Corazón. Repetía con frecuencia cuando hablaba de los peligros de la revolución que se desarrollaba en España:”suceda lo que suceda, el Corazón de Jesús triunfará”.

La situación venía siendo crítica desde los últimos años de la República, se veía venir el desenlace. Silenciosamente pero sopesando los hechos, ella sabía que estaban en peligro, pero fue entonces cuando se le vio prolongar sus ratos de oración ante el Sagrario. De allí, sin duda, le vendría aquella confianza ilimitada y más adelante, aquella fortaleza ejemplar.

Corría el mes de julio de 1936 cuando tuvo oportunidad de dar testimonio de su obediencia y entrega. Al preguntarle unos milicianos quién era, respondió que una religiosa de enseñanza, y al preguntarles si sabían que por eso podían ser fusiladas, Mercedes y la Hermana que le acompañaba no lo ignoraban. “Nos van a matar”, dijo al salir de Ganduxer, “pero vamos allá, obedeceré porque el Señor lo quiere”. Fueron horas de angustia para las dos hermanas: interrogatorios, amenazas, simulacro de fusilamiento…Fue un día largo el 23 de julio. 

Al fin, la madrugada del 24, en la carretera de la Rabasada, el pelotón de fusilamiento encontró a Mercedes con la oración en los labios. Se oyeron unos disparos. Herida de muerte repitió entre gemidos: “Jesús, José y María” y sus últimas palabras fueron las del Padrenuestro “Perdónanos como Perdonamos…”

Cuando su compañera le cerró los ojos la vio como “el angel del dolor”.- 

El día 21 de mayo de 1955 los restos mortales de la M. Mercedes Prat fueron depositados en el cementerio de Las Corts en una urna que se colocó en nicho propio de la Compañía. Allí espera su cuerpo la resurrección. 

El 29 de abril de 1990 fue Beatificada por el Papa Juan Pablo II.

San Juan de Ávila

Nació el 6 de enero de 1500 en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), de una familia profundamente cristiana.

Ordenado sacerdote en 1526 comienza a predicar por tierras andaluzas por mandato del Arzobispo de Sevilla, Alonso Manrique que modificaría sus deseos de misionar al nuevo continente.

Desde 1531 hasta 1533 Juan de Ávila estuvo procesado por la inquisición. Las acusaciones eran muy graves en aquellos tiempos. Y Juan fue a la cárcel donde pasó un año entero.

En 1535 marcha a Córdoba, llamado por el obispo Fr. Álvarez de Toledo. En 1554 se estableció en Montilla. En ese momento comienza su vinculación con Montilla por la amistad con los Marqueses de Priego. Desde este momento Córdoba será la diócesis de San Juan de Ávila. Las célebres misiones de Andalucía las organiza desde aquí (1550-1554).

Por todas las ciudades por donde pasaba, Juan de Ávila procuraba dejar la fundación de algún colegio o centro de formación y estudio. Sin duda, la fundación más célebre fue la Universidad de Baeza (Jaén).

En Córdoba fundó la primera escuela sacerdotal, el colegio Góngora y el primer seminario en el Alcázar.

Rehusó la habitación ofrecida en el Palacio de la Marquesa de Priego, Dña. Catalina Fernández de Córdoba, y se retiró a una modesta casa propiedad de ésta. El retiro de Montilla le dio la posibilidad de escribir con calma sus cartas, la edición definitiva del Audi Filia, su importante aportación al Concilio de Trento y otros escritos menores. Se puede decir que Juan de Ávila inicia con sus escritos la mística española del Siglo de oro.

Ya enfermo, a principios de mayo de 1569 empeoró gravemente. Manifestó el deseo de que su cuerpo fuera enterrado en la iglesia de los jesuitas, pues a los que tanto había querido en vida, quiso dejarles su cuerpo en muerte.

El día 4 de abril de 1894, León XIII beatifica al Maestro Ávila. Pío XII, el 2 de julio de 1946 lo declara Patrono del clero secular español. En el año 1970 fue canonizado por el Papa Pablo VI. Y el 7 de octubre de 2012, Benedicto XVI nombra a San Juan de Ávila Doctor de la Iglesia Universal.

jueves, 20 de julio de 2017

San Clemente María Hofbauer

San Clemente fue el noveno de 12 hijos, nacido en Moravia, Austria, en 1751. A la edad de siete años, fallece su padre, y por inculcasión materna, Cristo se convierte en el nuevo "padre" del santo, a quien decidirá, más adelante, consagrar su vida. A los 15 años trabaja como panadero en la panadería de un convento y el superior entusiasmado al ver su gran heroísmo por ayudar a los necesitados, lo ayuda a estudiar para el sacerdocio. Sin embargo, el superior fallece, y con ello, los estudios del joven seminarista, que años más tarde serán continuados con la ayuda de dos señoras ricas de la ciudad a quienes el santo las auxilió generosamente. 

Tras ser ordenado sacerdote, a la edad de 34 años, viajó a Roma e ingresó a una comunidad religiosa recién fundada y sumamente fervorosa: los Padres Redentoristas, donde será considerado como "el segundo fundador de los redentoristas" debido a su fecunda labor apostólica la cual logró la extensión de esta comunidad religiosa por el norte de Europa. 

San Clemente fue enviado por sus superiores a Varsovia, la capital de Polonia, y allí empezó a conseguir éxitos admirables. Durante nueve años predicó sin cansancio y fueron muchísimos los católicos indiferentes y los protestantes, y hasta judíos que se volvieron fervorosos católicos, sin contar las numerosas vocaciones sacerdotales que logró. Además, el santo fundó orfanatos para recoger y educar gratuitamente a la juventud desamparada por el gobierno debido a las recientes guerras que sumergieron en la pobreza a la población. 

Napoleón mandó suprimir la Comunidad Redentorista, y San Clemente fue expulsado del país, retornando a Austria, donde trabajará incansablemente los últimos 12 años de su vida, entregando ese don de sencillez en todas sus predicaciones para que la gente pudiese entender la Palabra Eterna y se convirtiese. 

Sin embargo, por decreto del emperador austriaco, a San Clemente se le prohibió predicar, e incluso algunos enemigos del santo intercedieron ante el emperador para que lo expulsaran del país. Gracias a la intersección del Pontífice, San Clemente permaneció en Viena, pero sin poder predicar. Frente a esto, el santo logró sacar gran provecho a esta situación adversa pues se dedicó con el entusiasmo y empeño que lo caracterizaban a administrar el sacramento de la Reconciliación y atender a los enfermos. Su confesionario llegó a ser una fuente de influencia tan poderosa en muchísimos penitentes, que fue llamado "El Apóstol de Viena", pasando horas y horas absolviendo e impartiendo dirección espiritual, lo cual produjo un despertar religioso en toda la ciudad. 
Varios de sus discípulos fundaron periódicos católicos, otros se oponían fuertemente en la universidad a los que atacaban a la religión católica y buen número de ellos fue formando un partido católico que más tarde será una fuerza poderosa que defenderá la religión. 

San Clemente fallece 15 de marzo de 1820. El día de su entierro llega la orden del emperador aprobando que en Austria se extienda la Comunidad de Redentoristas.

Beato Eduardo José Rosaz

Nació en 15 de febrero de 1830, en Susa (Italia), en el seno de una familia acomodada. Desde joven manifestó una salud enfermiza. Hizo los primeros estudios en Aosta y Saluzzo y no se definió su vocación sacerdotal hasta los 21 años, cuando ya sus padres habían fallecido y le dejaron un apreciable patrimonio.

En 1847, ingresó en el seminario de Susa y luego en el de Niza. En 1853, se hizo Terciario franciscano, cuyo ideal promovió y al que permaneció siempre fiel. Fue ordenado sacerdote en 1854. Como sacerdote buscó siempre el bien espiritual de sus fieles así como material. Se dedicó a la predicación, especialmente por medio de las misiones populares, y a la catequesis. Alimentó su vida espiritual con la oración, la meditación. Deseoso de seguridad moral de que empleaba bien su sacerdocio, acudió a Ars a visitar a san Juan María Vianney, con quien consultó su género de vida, que el santo aprobó y aconsejó que lo siguiera.

Rector del seminario de Susa en donde tuvo siempre un principio "firmeza dulce y dulzura firme". Fundador de la congregación de las religiosas llamadas en otro tiempo "Terciarias de san Francisco de Susa". apoyado por Santa María Josefa Rossello, enviándole a tres religiosas de su congregación, para que acompañaran a sus hijas religiosas. Hoy "Franciscanas Misioneras de Susa", . tienen como fin la enseñanza, la acogida de ancianos, las casas de espiritualidad y otras obras de apostolado. 

En 1877 fue nombrado obispo de Susa y se dedicó con autentico celo pastoral a la potenciación del seminario, y al cuidado y atención del clero y de los laicos. Fundó el semanario «Il Rocciamelone», el 1 de abril de 1897, que actualmente sale con el nombre de «La Valsusa». El 15 de junio de 1899 bendice solemnemente la estatua de la Virgen para colocar en la cima del Rocciamelone (3.600 mts. de altura). Se distinguió por su abnegación, celo, mansedumbre y humildad. Fue amigo intimo de san Juan Bosco. Murió en Susa. Murió el 3 de mayo de 1903. Fue beatificado por Juan Pablo II en su visita pastoral a Susa el 14 de julio de 1991.

Beato Adolfo Kolping


Sacerdote, reformador social, autor y editor, pastor de almas y "padre de los jóvenes artesanos"; todas estas actividades caracterizan a Adolfo Kolping (1813-1865). Adolfo Kolping nació en Kerpen, una ciudad alemana ubicada cerca de Colonia, y creció en un entorno humilde. Después de un breve período escolar, a los 13 años se hizo aprendiz de zapatero. 

Trabajó durante diez años en este oficio y, al igual que otros artesanos jóvenes, viajaba de una localidad a otra. A los 23 años, se animó a dar un paso inusual y se decidió a ser sacerdote. Entró al "Colegio de San Marcelo" en Colonia, mientras tenía que ganarse la vida. A continuación, estudió teología en Munich y en Bonn. El 13 de abril de 1845, Adolfo Kolping fue ordenado sacerdote en la Iglesia de los Minoritas de Colonia. Su primer cargo como sacerdote fue el de vicario parroquial en Wuppertal-Elberfeld. 

Allí se encontró con la miseria de los trabajadores a causa del cambio social de la industrialización. Debido a la caída de los gremios de artesanos, los jóvenes artesanos habían perdido el hogar que representaba la familia del maestro artesano. En Elberfeld, 
Adolfo Kolping conoció la asociación de jóvenes artesanos fundada poco antes por el maestro de escuela Johann Gregor Breuer y fue nombrado su asesor eclesiástico (director espiritual). Kolping reconoció que este tipo de asociación constituía un medio adecuado para la solución de problemas sociales. 


Ayuda para la autoayuda, cambio social mediante la transformación del hombre, así se caracterizarían más adelante sus principios. Kolping se trasladó poco después a Colonia, donde el 6 de mayo de 1849 fundó la primera "Asociación Católica de Jóvenes Artesanos", precursora de la actual Familia Kolping. En poco tiempo la idea de la autoayuda y de la ayuda comunitaria se difundió hasta los límites de Europa y a ultramar. 

El 27 de octubre de 1991, Adolfo Kolping fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en Roma. En la actualidad, su obra de vida sigue presente en más de cincuenta países.

Beato Antonio Chevrier

Nació en Lión el 16 de abril de 1826 de una familia modesta. A los diecisiete años el joven Antonio sintió la llamada al ministerio sacerdotal. En el primer año de los estudios teológicos pensó seriamente ingresar en el Instituto de Misiones extranjeras de París. No logró realizar su deseo, pero el anhelo misionero permaneció en él y se manifestó concretamente en el momento de su ordenación sacerdotal, en 1850, cuando aceptó gustoso el nombramiento rechazado por otros, de vicario en la parroquia de San Andrés, en pleno barrio obrero, en medio de los pobres. Allí ejerció un apostolado fructuoso por su caridad inagotable.

La noche de Navidad de 1856, delante del pesebre, recibió la revelación de la divina pobreza y el amor de Navidad, y desde entonces, como perfecto imitador de San Francisco de Asís, vivió una vida cada vez más pobre. Alentado por el santo Cura de Ars aceptó en 1857 el oficio de director espiritual de la “Ciudad del Niño Jesús”, una obra fundada en Lión para niños pobres, que se proponía sobre todo la preparación de los niños para la primera comunión y la acogida de niños abandonados. En 1859 decidió fundar una obra suya en favor de los muchachos marginados. Con la ayuda de Fray Pedro Louat y de Sor Amelia y Sor María compró un gran salón de baile, situado cerca de la parroquia de San Andrés en Lión, que se llamaba “Prado” y que fue el centro de sus obras asistenciales.

A la obra para los muchachos añadió pronto una escuela para clérigos de la cual salieron los sacerdotes que formaron la “Sociedad de los Sacerdotes del Prado”. Antonio Chévrier está ciertamente entre los primeros en tomar conciencia de la apostasía de las masas y del riesgo que corría el sacerdote permaneciendo lejos de los pobres. Por eso quiso “sacerdotes pobres entre los pobres”, verdaderos testigos de Cristo buen samaritano y, como él, solícitos sobre todo de la salvación de los hermanos.

Como los grandes apóstoles de la juventud, Antonio meditaba a menudo las palabras de Jesús (Mc 10,14): “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo prohibáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios”. “Si no os convertís y no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos (Mt 18,3). “El que acoge a uno de estos mis pequeños, a mí me acoge!”.

En Lión, después de un año de agudos dolores a causa de una úlcera, se durmió en la paz de los santos el 2 de octubre de 1879, a los 53 años. Fue beatificado por Juan Pablo II durante su peregrinación apostólica a Lión el 4 de octubre de 1986.