domingo, 22 de noviembre de 2020

Niño Jesús Rey del Universo


Oh Niño Jesús, yo recurro a Vos, y os ruego por Vuestra Santísima Madre, me asistáis en esta necesidad (se menciona) porque creo firmemente que Vuestra Divinidad puede socorrerme. Espero con confianza obtener Vuestra Santa Gracia. Os amo con todo mi corazón y con todas las fuerzas de mi alma. Me arrepiento sinceramente de mis pecados, y os suplico, Oh mi buen Jesús, me deis fuerza para triunfar de ellos.

Tomo la resolución de no ofenderos más, y me ofrezco a Vos en la disposición de sufrirlo todo antes de disgustaros. Desde ahora quiero serviros con fidelidad. Por Vuestro amor, Oh Divino Niño, amaré a mis prójimos como a mi mismo. Niño lleno de poder, Oh Jesús, yo os suplico de nuevo, me asistáis en esta circunstancia (se menciona).

Hacedme la gracia de poseeros eternamente con María y José, y la de adoraros con los Santos Ángeles de Tu Corte Celestial. Así Sea


Oración revelado por Nuestra Señora al Venerable Padre Cirilo, O.C.D.


domingo, 1 de noviembre de 2020

Todos los Santos y Santas

                      

San Juan Diego, de la etnia indígena chichimeca, fue un laico, que tuvo lo gracia de presenciar la aparición de la Santísima Virgen, bajo la advocación de Guadalupe. Ella se le apareció cuatro veces entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 y le encomendó decir al entonces obispo, fray Juan de Zumárraga, que en ese lugar quería que se edificara un templo. La Virgen de Guadalupe le ordenó a Juan Diego que cortara unas rosas que misteriosamente acababan de florecer en lo alto del cerro para llevarlas al obispo Zumárraga en su ayate. La tradición refiere que cuando Juan Diego mostró al obispo las hermosas flores durante un helado invierno, se apareció milagrosamente la imagen de la Virgen, llamada más tarde Guadalupe por los españoles, impresa en el ayate. El prelado ordenó la construcción de una ermita, donde Juan Diego Cuauhtlatoatzin viviría por el resto de sus días custodiando el ayate. Fue canonizado el 31 de julio de 2002.


Beatos Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, esposos y padres de familias, se desempeñaban como fiscales en su pueblo San Francisco Cajonos, Oaxaca, fueron asesinados por denunciar actos de idolatría. Fueron beatificados en el año 2002.


Santos niños mártires de Tlaxcala, Antonio, Juan y Cristóbal, anunciaron a Cristo en los primeros años de la evangelización de México, fueron martirizados entre los años 1527 y 1529 por predicar la doctrina cristiana. Fueron canonizados en el año 2015. 


Santa Kateri Tekakwitha fue una joven Mohawk, a los cuatro años, una epidemia de viruela golpeó dejándola huérfana y con graves problemas de vista y en la piel. A los 11 años conoce la fe católica, y ante el rechazo de su familia, tuvo que huir para poder vivir su fe libremente. Se destacó por su profundo amor a Jesús, especialmente en la Eucaristía. Fue canonizada en el año 2012.


Joseph Chiwatenhwa fue uno de los primeros creyentes de los pueblos indígenas de Canadá que aceptaron la fe cristiana a través del trabajo misionero y evangelizador de los jesuitas. Evangelizó a su pueblo Huron junto a su familia. Su proceso de beatificación esta en camino.


Francisco Tito Yupanqui, fue un descendiente inca, evangelizado por los dominicos, que esculpió la imagen de la Virgen de Copacabana, la devoción mariana más importante de Bolivia. Su trabajo artístico y por sus grandes virtudes, la Iglesia boliviana ha comenzado el proceso de su santificación.


Beato Ceferino Namuncurá, fue un joven mapuche argentino, estudiante y aspirante al sacerdocio de los salesianos, quería educarse para servir a su pueblo. Fue beatificado en el 2007. 

domingo, 4 de octubre de 2020

Nuestra Señora de la Gracia, Quinchao, Chiloé

En la Isla de Quinchao, la tercera más grande del Archipiélago de Chiloé, se encuentra la Iglesia en honor a Nuestra Señora de la Gracia.

Esta bellísima iglesia, edificada con canelo, ciprés y avellano, que fue construida en el s.XVIII, pero que se terminó en el año 1880.

Con una arquitectura propia de las iglesias de Chiloé, cuenta con un techado a dos aguas y una torre, en la que podemos ver la zona de entrada, el frontón y la torre propiamente dicha.

Cada 8 de diciembre es la festividad de Nuestra Señora de Gracia, donde llegan cientos de peregrinos, muchos de ellos a cumplir alguna manda o a pedir a la Virgen que se le conceda algún favor por su intercesión.


Gozos a la Virgen

Madre de Gracia, te imploro

Fortaleza, luz y piedad,

Que sea mi vida un empleo

De virtudes en mi hogar.

Tú, que fuiste Madre mía,

Comprendiste mi corazón

Para formar, tú, cual quieres,

A los hijos de tu amor.

A los pies del crucifijo,

Donde me atraes, María,

Yo te ruego por mí, por tus hijos,

Dadnos luz y sabiduría

Y formadnos cristianos sinceros...

(recitada por Lucrecia Ojeda, Achao)



San Francisco de Asís

Cántico de las criaturas

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te corresponden
y ningún hombre es digno de pronunciar tu nombre.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente el señor hermano sol, él es el día y por él nos alumbras; y es bello y radiante con gran esplendor: de ti. Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas: en el cielo las has formado claras y preciosas y bellas.




Loado seas, mi Señor, por el hermano viento, y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo, por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, que es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual alumbras la noche: y es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, que nos sustenta y gobierna y produce distintos frutos con flores de colores y hierbas.

Loado seas, mi Señor, por los que perdonan por tu amor y sufren enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las sufren en paz, pues por ti, Altísimo, coronados serán.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal de la cual ningún hombre vivo puede escapar.

Load y bendecid a mi Señor, y dadle gracias y servidle con gran humildad.

domingo, 27 de septiembre de 2020

Oración a San Vicente de Paúl




San Vicente de Paúl, apóstol y testigo de la Caridad de Cristo,
alcánzanos amar a Dios,
a expensas de nuestros brazos
y con el sudor de nuestras frentes.

Ayúdanos a abandonarnos a su Providencia,
fieles en descubrir su acción
en todos los acontecimientos de nuestra vida.

Sostennos en nuestro deseo de discernir
y cumplir la voluntad de Dios.

Obtennos un corazón tierno y compasivo
con las miserias y sufrimientos de los pobres,
especialmente de los más indefensos
y abandonados de este mundo,
los preferidos de Dios.

Acompáñanos en nuestro servicio a los hombres
para que, en todas nuestras actividades
de servicio y de evangelización,
seamos personas apasionadas del Evangelio del Amor.
Amén

jueves, 24 de septiembre de 2020

Nuestra Señora de la Merced


ORACIONES A NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED

Virgen y Señora nuestra de la Merced, a ti suplicamos que, mediante tu maternal intercesión ante tu hijo Jesucristo, nos alcances la verdadera libertad de los hijos de Dios y nos hagas libres de cualquier esclavitud, de modo que experimentemos en nosotros la alegría de la salvación. Amén

María, Merced de Dios, regalo de Cristo a los hombres. La Trinidad Santa te envió a Barcelona, mensajera de libertad y misericordia, para, por medio de Pedro Nolasco, mostrarte corredentora, mediadora, Madre de todos, ternura de Dios para los pobres. Madre de la Merced, enséñanos a valorar nuestra fe cristiana, haznos capaces de amar con caridad mercedaria, conviértenos en portadores de paz. Que tus besos derritan la violencia que nos envuelve, hasta que recuperemos, en tu regazo materno, la ilusión de familia, transformado el mundo en un hogar. Bendice esta ciudad tuya, que te proclama patrona y princesa y gusta, enamorada, de llamarte madre.



Madre de la Merced, danos un corazón... que salte de alegría, que sepa compartir,
que goce con los que gozan,
que sufra con los que sufren,
que entienda de audacia para “dar” con nuevos caminos,
que sea experto en humanidad,
que se prolongue hacia los últimos,
que anuncie a Jesús de Nazaret,
que esté a favor de los cautivos,
que critique las injusticias,
que se deje inflamar por el Espíritu,
que tenga entrañas de misericordia,
que escuche los problemas de las personas oprimidas y tenga un trato exquisito con ellas,
que mire al interior del ser humano,
que logre curar sus propias heridas,
que sepa trabajar en grupo,
que tenga detalles pequeños para hacerse grande,
que sea libre para liberar.
Madre, dánoslo para construir una sociedad más liberadora.
Amén

Oración al Santo Padre Pío de Pietrelcina por los enfermos


ORACIÓN AL PADRE PÍO POR LOS ENFERMOS

Santo padre Pío, ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante el Padre misericordioso por los que sufren.

Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia.

Alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes pasan las noches insomnes; visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos.

Alumbra a quienes pasan una “noche oscura” y desesperan; toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan.

Apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos.

Vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad. Amén.

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